Más de un año
En alguna parte de Madrid, alguien dice: Te quiero.
Me enorgullece pensar que a veces, puedo oírlo hacia mí.
Llevo ya un año y cuatro meses saliendo con Lidia, o Ady. Es increíble, y espero que haya más tiempo entre nosotros. Tiempo compartido. Segundos agazapados en nuestro particular rincón del universo, agrupados en minutos que gastamos en mirarnos con ternuras, que se juntan, formando horas de dos manos que se cogen.
Si algo me sorprende y que casi siempre se me olvida, es que nos conocimos por azar. Por un ataque benigno de la casualidad (aunque es un oxímoron expresarlo así), la conocí. Y no quiero soltarla.
Hace poco leí que segun la mecánica cuántica, si dos partículas se tocan, siempre queda un vínculo entre las dos, por mucha distancia que luego medie entre ambas. Que dos protones, (porque los electrones se lían con cualquiera), una vez toman contacto, no se van a separar del todo.
Sigo siendo feliz, eso es lo importante. Y aunque, como me ha dicho un pajarito, parezca no cansarme de estar siempre furioso, sigo estando cuerdo, a mi manera. Es gracias a ella, a Lidia, por lo que ya no tengo pesadillas por las noches. Por la que no tengo una úlcera, de tanta rabia que a veces llego a acumular por esta ciudad, Madrid, que tanto quiero y odio a la vez.
¡Oye! Me siento, ahora mismo, el protón más contento del universo.
Me enorgullece pensar que a veces, puedo oírlo hacia mí.
Llevo ya un año y cuatro meses saliendo con Lidia, o Ady. Es increíble, y espero que haya más tiempo entre nosotros. Tiempo compartido. Segundos agazapados en nuestro particular rincón del universo, agrupados en minutos que gastamos en mirarnos con ternuras, que se juntan, formando horas de dos manos que se cogen.
Si algo me sorprende y que casi siempre se me olvida, es que nos conocimos por azar. Por un ataque benigno de la casualidad (aunque es un oxímoron expresarlo así), la conocí. Y no quiero soltarla.
Hace poco leí que segun la mecánica cuántica, si dos partículas se tocan, siempre queda un vínculo entre las dos, por mucha distancia que luego medie entre ambas. Que dos protones, (porque los electrones se lían con cualquiera), una vez toman contacto, no se van a separar del todo.
Sigo siendo feliz, eso es lo importante. Y aunque, como me ha dicho un pajarito, parezca no cansarme de estar siempre furioso, sigo estando cuerdo, a mi manera. Es gracias a ella, a Lidia, por lo que ya no tengo pesadillas por las noches. Por la que no tengo una úlcera, de tanta rabia que a veces llego a acumular por esta ciudad, Madrid, que tanto quiero y odio a la vez.
¡Oye! Me siento, ahora mismo, el protón más contento del universo.
Comentario:
^^ yo tambien te quiero :P





