Ajustable (4º y última parte)
Cada una de las acometidas de Fernando estremecía el interior de Pilar, quien no sabía qué hacer. Por un lado, tenía ganas de salir de allí, vestirse y huir, olvidar aquella locura de crecimiento sin fin; por el otro, sentía que era un reto que tenía que superar. Así que se llevó las manos a la cabeza, tapándose los oídos mientras su compañero gruñía encima de ella.
En cuanto a Fernando, estaba más que satisfecho. La chica seguía haciendo música con su sexo, y si antes había manejado su polla como un instrumento de viento y a la vez de percusión, la sensación actual era semejante a la de un instrumento de cuerda, un violín. La verga era a la vez arco y puente, produciendo y recibiendo placer al mismo tiempo, mientras Pilar vibraba de placer.
De repente, un breve e intenso mareo sacudió a Fernando, y supo que estaba a punto de correrse. Su excitación no parecía tener límites, y por tanto su pene siguió creciendo y creciendo, absorbiendo sangre, robándosela casi, hasta tal punto que sintió que podía llegar a morir de hipovolemia. Su pulso se aceleró. Y sin embargo, el susto no disminuyó su libido, muy al contrario: pareció encontrar excitante que la sangre entrara en el cuerpo cavernoso del pene, sin encontrar una salida a través de las venas.
En cuanto a Pilar, llegó un punto en que no pudo más. Paró en seco los movimientos circulares con la pelvis, detuvo a Fernando y le gritó:
- ¡Sal, por Dios! ¡Vas a matarme!
Pero Fernando no le hizo caso. Estaba demasiado ocupado. Tenía un plan.
- ¡Para cabrón! – dijo Pilar. El pene crecía y crecía, y sentía una enorme presión en su interior que superaba la incomodidad para convertirse en un calvario. Sus labios estaban a punto de desgarrarse -. ¡Por favor, te lo suplico! ¡¡Para!! – gimió.
- No… n-no puedo – contestó Fernando, ahíto de sexo y, aún así, embistiendo sin control - ¡No baja! – chilló desesperado.
- ¿¡Qué!? – preguntó preocupada Pilar. Y si hubiera podido ver a través de su vientre, habría encontrado un motivo para preocuparse.
- Yo… me fallan las fuerzas, pero esto sigue creciendo y… ¡joder, la única solución es que me corra! ¡Entonces se me bajará!
La joven puta escuchó la declaración e intentó, en primer lugar, desacoplarse. Le fue imposible. Su propio miedo atenazaba el miembro de su cliente y los dejaba a ambos unidos. Así fue como tomó la decisión de moverse como nunca había hecho, hilar la más preciosa de las melodías de cuantas había tocado con su coño, con tal de librarse de la situación. Y mientras, Fernando se lamentaba por creer a alguien como el Diablo. Es un tipo experto en darte lo que deseas sin ser realmente lo que quieres, pensó amargamente, y sentenció en voz alta:
- Cuando tomas sopa con el diablo, deber tener una cuchara muy larga.
Rió con apenas un hálito de vida.
- Larga… jeh… muy larga – su vida se escapaba de entre sus dedos mientras alimentaba a la poderosa herramienta con la que taladraba a la chica - ¡No! Mejor… ajustable…
Dicho esto, percibió un inmenso dolor en su polla. El límite de la carne, aquel donde no puede más y se desgarra como tela avejentada por la lejía, había sido alcanzado. Había llegado, al fin, el clímax, pero no sobreviviría a él.
Ninguno de los dos.
Su pene sufrió un desgarro desde la base hasta la punta de la piel, que no pudo contener la contínua hinchazón del cuerpo cavernoso. Éste siguió expandiéndose, sin la piel dándole forma, hasta llegar a su propio límite.
Ambos chillaron, de dolor y de placer. De vidas rotas y orgasmos cumplidos, solapados por la promesa de una muerte segura.
El resultado fue una explosión de su verga que hizo trizas el interior de Pilar. Ella acabó con su interior hecho papilla, y él murió desangrado casi al instante, acostado en los pechos firmes de su pareja.
Y en algún lugar del Universo, el Diablo se la meneaba, pensando en lo divertido que era joder a los humanos.
En cuanto a Fernando, estaba más que satisfecho. La chica seguía haciendo música con su sexo, y si antes había manejado su polla como un instrumento de viento y a la vez de percusión, la sensación actual era semejante a la de un instrumento de cuerda, un violín. La verga era a la vez arco y puente, produciendo y recibiendo placer al mismo tiempo, mientras Pilar vibraba de placer.
De repente, un breve e intenso mareo sacudió a Fernando, y supo que estaba a punto de correrse. Su excitación no parecía tener límites, y por tanto su pene siguió creciendo y creciendo, absorbiendo sangre, robándosela casi, hasta tal punto que sintió que podía llegar a morir de hipovolemia. Su pulso se aceleró. Y sin embargo, el susto no disminuyó su libido, muy al contrario: pareció encontrar excitante que la sangre entrara en el cuerpo cavernoso del pene, sin encontrar una salida a través de las venas.
En cuanto a Pilar, llegó un punto en que no pudo más. Paró en seco los movimientos circulares con la pelvis, detuvo a Fernando y le gritó:
- ¡Sal, por Dios! ¡Vas a matarme!
Pero Fernando no le hizo caso. Estaba demasiado ocupado. Tenía un plan.
- ¡Para cabrón! – dijo Pilar. El pene crecía y crecía, y sentía una enorme presión en su interior que superaba la incomodidad para convertirse en un calvario. Sus labios estaban a punto de desgarrarse -. ¡Por favor, te lo suplico! ¡¡Para!! – gimió.
- No… n-no puedo – contestó Fernando, ahíto de sexo y, aún así, embistiendo sin control - ¡No baja! – chilló desesperado.
- ¿¡Qué!? – preguntó preocupada Pilar. Y si hubiera podido ver a través de su vientre, habría encontrado un motivo para preocuparse.
- Yo… me fallan las fuerzas, pero esto sigue creciendo y… ¡joder, la única solución es que me corra! ¡Entonces se me bajará!
La joven puta escuchó la declaración e intentó, en primer lugar, desacoplarse. Le fue imposible. Su propio miedo atenazaba el miembro de su cliente y los dejaba a ambos unidos. Así fue como tomó la decisión de moverse como nunca había hecho, hilar la más preciosa de las melodías de cuantas había tocado con su coño, con tal de librarse de la situación. Y mientras, Fernando se lamentaba por creer a alguien como el Diablo. Es un tipo experto en darte lo que deseas sin ser realmente lo que quieres, pensó amargamente, y sentenció en voz alta:
- Cuando tomas sopa con el diablo, deber tener una cuchara muy larga.
Rió con apenas un hálito de vida.
- Larga… jeh… muy larga – su vida se escapaba de entre sus dedos mientras alimentaba a la poderosa herramienta con la que taladraba a la chica - ¡No! Mejor… ajustable…
Dicho esto, percibió un inmenso dolor en su polla. El límite de la carne, aquel donde no puede más y se desgarra como tela avejentada por la lejía, había sido alcanzado. Había llegado, al fin, el clímax, pero no sobreviviría a él.
Ninguno de los dos.
Su pene sufrió un desgarro desde la base hasta la punta de la piel, que no pudo contener la contínua hinchazón del cuerpo cavernoso. Éste siguió expandiéndose, sin la piel dándole forma, hasta llegar a su propio límite.
Ambos chillaron, de dolor y de placer. De vidas rotas y orgasmos cumplidos, solapados por la promesa de una muerte segura.
El resultado fue una explosión de su verga que hizo trizas el interior de Pilar. Ella acabó con su interior hecho papilla, y él murió desangrado casi al instante, acostado en los pechos firmes de su pareja.
Y en algún lugar del Universo, el Diablo se la meneaba, pensando en lo divertido que era joder a los humanos.
Comentario:
Aquà me tienes de visita.Lo cierto es que puedo presumir de ser uno de los pocos ocasionales visitantes de este "Yermo" (confieso que un par de visitas curiosas, nada más).
Bueno esto de los blogs es cuestión de paciencia, y me temo que muchos no entenderán, e incluso huiran espantados frente a tus relatos de terror.A mi me parece bien como lo cuentas, pero el gore tan sentido, espanta a la gente.
Yo seguire leyendote ;) (Y tomandome con humor tus crÃticas que siempre son bienvenidas). Te voya a enlazar en mi blog a ver si ayuda a aumentar las visitas al tuyo.
Un abrazo, nos leemos.
Bueno esto de los blogs es cuestión de paciencia, y me temo que muchos no entenderán, e incluso huiran espantados frente a tus relatos de terror.A mi me parece bien como lo cuentas, pero el gore tan sentido, espanta a la gente.
Yo seguire leyendote ;) (Y tomandome con humor tus crÃticas que siempre son bienvenidas). Te voya a enlazar en mi blog a ver si ayuda a aumentar las visitas al tuyo.
Un abrazo, nos leemos.
Comentario:
hacía mucho tiempo que no me pasaba por aquí... craso error.





