Rebajas de la primavera post-nuclear (IV)
Carlos cogió aire.
- Con el confinamiento en los búnkeres, la investigación científica abandonó toda diversificación, por motivos lógicos, centrándose principalmente en la limpieza del aire. Si bien podíamos idear sistemas para absorber la radiación ambiental, seguía habiendo problemas para las partículas en suspensión y, sobre todo, para la interacción radiactiva con otros metales. Por eso, empezamos una ardua investigación en biosaneamiento bacteriano; esto es, el uso de bacterias para la limpieza del aire – Carlos miró a Sebastián, algo preocupado -, perdona, ¿te estoy aburriendo?
Carlos estaba con los ojos bien abiertos, atento a cada palabra: No te preocupes. Sólo evita términos demasiado científicos.
- Está bien. Descubrimos que había grupos de bacterias cuya mortandad no se debía a la radiación, sino a envenenamiento químico. Salvo que hubiera altísimas dosis de radiactividad, como puedan darse en los Punto-0 del Océano Pacífico, Atlántico y América, las bacterias resistían la radiación, pero no la interacción con elementos como el cadmio o el níquel. Así pues, procedimos a “revestirlas” con películas orgánicas reforzadas, de tal forma que pudieran digerir la radiactividad sin temor a verse envenenadas. Al fin y al cabo, las explosiones liberaron a la atmósfera cantidades ingentes de ceniza, polvo y metales. Después de un par de décadas, los materiales más pesados se depositaron, y por pequeñas sondas que se han ido lanzando al exterior sabemos que no se ha llegado a un invierno nuclear, por lo que el enemigo a batir ha sido siempre la radiación ambiental. Hace aproximadamente cinco años, dimos por fin con una bacteria altamente reproductiva que pudiera digerir la radiactividad y convertirla en energía lumínica, y la soltamos al exterior – hizo una pausa, visiblemente emocionado: Tendrías que haberlo visto – se puso a llorar -, llevábamos años sin ver un cielo estrellado y lo creamos nosotros. Fue precioso: un continuo devenir de fogonazos que ascendían hacia el cielo, mientras la bacteria se multiplicaba exacerbadamente al verse rodeada de alimento; como un Big Bang terrenal, una chispa en el cielo acabó con el cielo entero brillando en mitad de una noche.
- ¿Y por qué no contarlo? Y si eso fue hace cinco años, ¿por qué retrasar la salida al exterior? – Sebastián sintió que no se le estaba diciendo toda la verdad. Que de alguna manera, había un detalle que se le escapaba y que Carlos no estaría dispuesto a desvelar a menos que lo dedujera.
- Aunque parezca mentira, la bacteria no era tan efectiva para las dosis bajas de radiación, y no queríamos arriesgarnos a que se introdujera en nuestro organismo; el Sol y nuestro propio suelo emite radiaciones para las que estamos biológicamente adaptados, y el verla eliminada por completo de nuestro propio organismo planteaba numerosos debates éticos y biológicos; era un problema que no necesitábamos. Fue lógico esperar a que acabara el ciclo natural de radiaciones de cesio y estroncio, provocadas por el abandono de centrales nucleares; a su vez, dejamos que la bacteria muriera de hambre, pues la programamos para desactivarse, por así decirlo, a partir de un nivel de Siervets que consideramos aceptable. Respecto a comunicarlo – y mientras lo decía, Carlos apoyó un brazo en el hombro de Sebastián, y le miró a la cara -, si la ciencia nos ha enterrado en un búnker, “donde ni la radiación ni la mano de Dios/ pueden atravesar el plomo tras el que se esconde/ el hijo y el padre de lo divino y la hecatombe”, ¿crees que la gente está para que la apuñalen con descubrimientos científicos? Es un milagro que nuestra sociedad haya aguantado; la gente quiere grandes anuncios, no pequeños y tortuosos pasos. Mañana todo habrá acabado, por fin.
- ¿Todavía te mortificas leyendo al Beato? – inquirió Sebastián con una ceja levantada.
- Todavía busco un sentido oculto a sus palabras.
- Era un loco. Sus poemas me parecerían mediocres fuera de estas paredes y de esta situación, por favor – dijo con vehemencia.
- Puede. Pero consiguió atraer a las masas como sólo la Guerra de Búnkers había logrado en el pasado. Y creo firmemente que hay un significado oculto en sus palabras.
- ¿Se te pasará la tontería si te invito a un café?
- No se me pasará nunca – dijo Carlos sonriendo -, pero siempre merece la pena intentarlo – guiñó un ojo -. Sobre todo si invitas tú.
- Con el confinamiento en los búnkeres, la investigación científica abandonó toda diversificación, por motivos lógicos, centrándose principalmente en la limpieza del aire. Si bien podíamos idear sistemas para absorber la radiación ambiental, seguía habiendo problemas para las partículas en suspensión y, sobre todo, para la interacción radiactiva con otros metales. Por eso, empezamos una ardua investigación en biosaneamiento bacteriano; esto es, el uso de bacterias para la limpieza del aire – Carlos miró a Sebastián, algo preocupado -, perdona, ¿te estoy aburriendo?
Carlos estaba con los ojos bien abiertos, atento a cada palabra: No te preocupes. Sólo evita términos demasiado científicos.
- Está bien. Descubrimos que había grupos de bacterias cuya mortandad no se debía a la radiación, sino a envenenamiento químico. Salvo que hubiera altísimas dosis de radiactividad, como puedan darse en los Punto-0 del Océano Pacífico, Atlántico y América, las bacterias resistían la radiación, pero no la interacción con elementos como el cadmio o el níquel. Así pues, procedimos a “revestirlas” con películas orgánicas reforzadas, de tal forma que pudieran digerir la radiactividad sin temor a verse envenenadas. Al fin y al cabo, las explosiones liberaron a la atmósfera cantidades ingentes de ceniza, polvo y metales. Después de un par de décadas, los materiales más pesados se depositaron, y por pequeñas sondas que se han ido lanzando al exterior sabemos que no se ha llegado a un invierno nuclear, por lo que el enemigo a batir ha sido siempre la radiación ambiental. Hace aproximadamente cinco años, dimos por fin con una bacteria altamente reproductiva que pudiera digerir la radiactividad y convertirla en energía lumínica, y la soltamos al exterior – hizo una pausa, visiblemente emocionado: Tendrías que haberlo visto – se puso a llorar -, llevábamos años sin ver un cielo estrellado y lo creamos nosotros. Fue precioso: un continuo devenir de fogonazos que ascendían hacia el cielo, mientras la bacteria se multiplicaba exacerbadamente al verse rodeada de alimento; como un Big Bang terrenal, una chispa en el cielo acabó con el cielo entero brillando en mitad de una noche.
- ¿Y por qué no contarlo? Y si eso fue hace cinco años, ¿por qué retrasar la salida al exterior? – Sebastián sintió que no se le estaba diciendo toda la verdad. Que de alguna manera, había un detalle que se le escapaba y que Carlos no estaría dispuesto a desvelar a menos que lo dedujera.
- Aunque parezca mentira, la bacteria no era tan efectiva para las dosis bajas de radiación, y no queríamos arriesgarnos a que se introdujera en nuestro organismo; el Sol y nuestro propio suelo emite radiaciones para las que estamos biológicamente adaptados, y el verla eliminada por completo de nuestro propio organismo planteaba numerosos debates éticos y biológicos; era un problema que no necesitábamos. Fue lógico esperar a que acabara el ciclo natural de radiaciones de cesio y estroncio, provocadas por el abandono de centrales nucleares; a su vez, dejamos que la bacteria muriera de hambre, pues la programamos para desactivarse, por así decirlo, a partir de un nivel de Siervets que consideramos aceptable. Respecto a comunicarlo – y mientras lo decía, Carlos apoyó un brazo en el hombro de Sebastián, y le miró a la cara -, si la ciencia nos ha enterrado en un búnker, “donde ni la radiación ni la mano de Dios/ pueden atravesar el plomo tras el que se esconde/ el hijo y el padre de lo divino y la hecatombe”, ¿crees que la gente está para que la apuñalen con descubrimientos científicos? Es un milagro que nuestra sociedad haya aguantado; la gente quiere grandes anuncios, no pequeños y tortuosos pasos. Mañana todo habrá acabado, por fin.
- ¿Todavía te mortificas leyendo al Beato? – inquirió Sebastián con una ceja levantada.
- Todavía busco un sentido oculto a sus palabras.
- Era un loco. Sus poemas me parecerían mediocres fuera de estas paredes y de esta situación, por favor – dijo con vehemencia.
- Puede. Pero consiguió atraer a las masas como sólo la Guerra de Búnkers había logrado en el pasado. Y creo firmemente que hay un significado oculto en sus palabras.
- ¿Se te pasará la tontería si te invito a un café?
- No se me pasará nunca – dijo Carlos sonriendo -, pero siempre merece la pena intentarlo – guiñó un ojo -. Sobre todo si invitas tú.
Comentario:
Hola Trent!
El capítulo me gusta, aunque le uniría al anterior como un todo, como una misma escena. Lo que dije para le anterior vale para este, que profundiza en lo mismo. Se me hace el punto intermedio entre la intensidad de las dos primeras partes y el la continuación, donde se desvele o profundice en ese halo de misterio que has creado (por cierto muy bien)
Veo que has publicado mucho en poco tiempo, me voy poniendo al dia.
Un saludo,
Pedro.
Pd: Me perdí el último HEC :(
El capítulo me gusta, aunque le uniría al anterior como un todo, como una misma escena. Lo que dije para le anterior vale para este, que profundiza en lo mismo. Se me hace el punto intermedio entre la intensidad de las dos primeras partes y el la continuación, donde se desvele o profundice en ese halo de misterio que has creado (por cierto muy bien)
Veo que has publicado mucho en poco tiempo, me voy poniendo al dia.
Un saludo,
Pedro.
Pd: Me perdí el último HEC :(
Comentario:
Vaya, otro sociópata por la red
¿sabes? Entre la foto y la música que sale nada más entrar me recuerdas al protagonista de pi, fé en el caos
Pronto empezaré mi blog, te seguiré de cerca hamijo
see you
¿sabes? Entre la foto y la música que sale nada más entrar me recuerdas al protagonista de pi, fé en el caos
Pronto empezaré mi blog, te seguiré de cerca hamijo
see you
Comentario:
Vaya, otro sociópata por el internés, me alegro de conocerte. ¿sabes? Entre tu foto y la primera canción que se oye al entrar al blog me recuerdas al personaje de pi, fé en el caos
Aún estoy por crearme un blog, pero te seguiré de cerca hamijo
Un saludo
Aún estoy por crearme un blog, pero te seguiré de cerca hamijo
Un saludo