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Diario de un sociópata
El mundo es absurdo y nos gusta tal y como está
Acerca de
Estoy loco, lo descubrí cuando rompí el espejo, porque no reflejaba mi cara sino la de todos los demás.
Sindicación
 
Un Cuento Navideño (Parte II)
Atravesar una pared de forma inmaterial, descubrió Jorge, era una experiencia inquietante una vez se ponía a ello. Porque si andaba deprisa, sucedía poco más que un parpadeo en la mayoría de los muros; pero si ralentizaba el paso, sólo un poco, descubría una serie de infinitas secciones de la pared, y descubría, de paso, lo mal hecho que estaba todo. No hacía falta ser un especialista para ver que lo único que mantenía en pie aquellas paredes era la voluntad de sus dirigentes, y que sólo restaba un poco de ímpetu por parte de los alumnos para hacer que, con un pensamiento conjunto (o un soplido igualmente liviano), todo se viniera abajo.
Después de flotar un poco de aquí a allá, el ángel sarnoso, quien en sus múltiples diatribas contra un sistema meritocrático que apenas le había dado la oportunidad de ganarse las alas, aclaró llamarse Fulgencio, le enseñó a escalar las moléculas del aire para subir con facilidad a cualquier parte.
De este modo llegaron a uno de los laboratorios del instituto, donde iluminado por los mecheros Bunsen, el profesor Suances parecía un tiburón fuera del agua. Miraba su reloj con impaciencia, al tiempo que Jorge y Fulgencio atravesaban el suelo, invisibles, atentos a cada uno de sus movimientos.
Poco después llegó Emma, dispuesta a ganarse un aprobado. Se contoneó hasta el profesor, y entonces…
- Mira, hasta eso no sería capaz de llegar por unas buenas notas – dijo Jorge. Reflexionó y, tras una breve pausa, añadió: Con razón Emma ha estado (Fulgencio, ¿has visto eso? No, yo tampoco lo había visto nunca antes, ¿es legal?) sacando sobresalientes en Lengua, a pesar de que una vez (no, no, ni siquiera en el porno que veo salen haciendo eso, no… He dicho que no, ¡tampoco en el alemán!) estuvo a punto de tener una apoplejía leyendo los ingredientes de un Bollicao… ¿¡Pero esto no te cierra las puertas del Cielo!?
- Nunca han sido tan retorcidos para pensar en ello, la verdad – contestó Fulgencio.
- Deberían empezar a contemplarlo, aunque no creo que muchas personas lo hagan… ¿Tú crees que podré tomar una foto?
- En este instante la luz te atraviesa… agradece que puedas ver. – Fulgencio contempló incómodo el rostro sorprendido de Jorge e inquirió: P-pero… ¿a ti esto te gusta?
- ¿Qué?
- Los ángeles no tenemos sexo, ni siquiera estando de prácticas. ¿Esto… te la tendría que poner dura?
- No sé hasta que punto, viendo el movimiento que hacen esos dos… pero es casi como ver un documental. ¿A ti te dejan ver esto?
- Ya te digo que nunca pensamos en ello.
- Pues vaya, ¿nos vamos?
- ¿Te has cansado de verles?
- Uno nunca se cansa de ver esto… es como ver un cuadro de Bacon, sustituyendo la carne deforme por sexo explícito. Pero digo yo que algo más tendremos que hacer, ¿no?
- ¡Ah, sí! Sólo un momento más, ¿vale?
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Comentario:
Jjajajja no puedo evitar reirme pese al tono sordido de toda la narracón (geniales esos parentesis) . Un mini-escena realmente buena.

Un saludo,

Pedro.
No