Tiempos Modernos
Junto a la Plaza Mayor, un acondroplásico con malformaciones en los brazos vendía ceniceros hechos a partir de latas de refresco; con gran esfuerzo, aplastaba las latas con sus diminutas extremidades y después procedía a cortar y doblar el resultado.
Obtenía así piezas de artesanía basura y urbana.
Se llamaba Antonio, y llevaba años viviendo de aquello.
Pero un día, un tipo, con pinta de haber recorrido mundo y gastado todo su dinero en el proceso, situó su puesto a pocos metros del de Antonio; por desgracia, aunque este último producía ceniceros a un ritmo vertiginoso, su competidor igualaba y superaba su oferta, y sin que se le viera aplastar una sola lata.
- ¿Con quién colaborará? – se preguntó Antonio, contestándose a la pregunta de cómo se las arreglaría el hippie.
Sabía que aplanar los envases era la parte más difícil del proceso, por lo que se dispuso a seguir a su rival hasta dar con su colaborador. Durante una hora, su rival recogió un saco de materia prima. Después, el hombre se sentó junto a una concurrida carretera, y esperó a que el semáforo detuviera la estampida de vehículos; una vez despejada, saltó a la carretera y dispuso varias latas sobre el pavimento.
El semáforo espoleó a los coches para continuar su carrera a ninguna parte.
Y así, de forma mecánica, las latas quedaron aplastadas, y sólo había que sacarles brillo y rechazar aquellas que no sirvieran.
La industrialización acababa de llegar al mundo de la mendicidad.
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SinDios
Relatos en menos de 250 palabras para gente con prisas.
© del autor.
Obtenía así piezas de artesanía basura y urbana.
Se llamaba Antonio, y llevaba años viviendo de aquello.
Pero un día, un tipo, con pinta de haber recorrido mundo y gastado todo su dinero en el proceso, situó su puesto a pocos metros del de Antonio; por desgracia, aunque este último producía ceniceros a un ritmo vertiginoso, su competidor igualaba y superaba su oferta, y sin que se le viera aplastar una sola lata.
- ¿Con quién colaborará? – se preguntó Antonio, contestándose a la pregunta de cómo se las arreglaría el hippie.
Sabía que aplanar los envases era la parte más difícil del proceso, por lo que se dispuso a seguir a su rival hasta dar con su colaborador. Durante una hora, su rival recogió un saco de materia prima. Después, el hombre se sentó junto a una concurrida carretera, y esperó a que el semáforo detuviera la estampida de vehículos; una vez despejada, saltó a la carretera y dispuso varias latas sobre el pavimento.
El semáforo espoleó a los coches para continuar su carrera a ninguna parte.
Y así, de forma mecánica, las latas quedaron aplastadas, y sólo había que sacarles brillo y rechazar aquellas que no sirvieran.
La industrialización acababa de llegar al mundo de la mendicidad.
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SinDios
Relatos en menos de 250 palabras para gente con prisas.
© del autor.
Comentario:
Hola...
Me ha gustado que me sorprendieras en este relato; me ha gustado su crudeza...
He llegado a tu blog buscando la definición exacta de "sociópata" para un relato de mi blog, curioso, ¿no?
Volveré si los exámenes me lo permiten.
Un saludo
Me ha gustado que me sorprendieras en este relato; me ha gustado su crudeza...
He llegado a tu blog buscando la definición exacta de "sociópata" para un relato de mi blog, curioso, ¿no?
Volveré si los exámenes me lo permiten.
Un saludo
Comentario:
Mas malo que un rayaco de Zeus olímpico, ya me doy cuen...
:P
:P
Comentario:
Es que no sé quitarlo. Está metido en la base del blog y no sé cómo extraerlo para estos cuentos, y no quiero toquetear que a saber cómo acaba.
Pero estos SinDios indudablemente no son de exhibición pública sin permiso, ni aun citando al autor :P
Qué malo que soy.
Gracias por la visita :D
Pero estos SinDios indudablemente no son de exhibición pública sin permiso, ni aun citando al autor :P
Qué malo que soy.
Gracias por la visita :D
Comentario:
Nunca me gustaron las cosas hechas con latas de refresco, no se porqué...
Creo que soy un ser sin alma en contra del reciclaje suburbano.
Prefiero los mendigos de toda la vida que piden para un bocadillo y después se lo gastan en vinazo. Ser productivo y mendigo me parece un contrasentido.
Pero esto es solo una opinión.
¡Ah! otra cosa. Soy un toca pelotas, I know, pero el copyright choca de frente con el Creative Commons.
Creo que soy un ser sin alma en contra del reciclaje suburbano.
Prefiero los mendigos de toda la vida que piden para un bocadillo y después se lo gastan en vinazo. Ser productivo y mendigo me parece un contrasentido.
Pero esto es solo una opinión.
¡Ah! otra cosa. Soy un toca pelotas, I know, pero el copyright choca de frente con el Creative Commons.