LA HISTORIA DEL PERRO MENDIGO
El otro día estaba caminando por Sol, cerca de la boca de metro, cuando vi frente a un McDonald's a un perro tirado sobre una manta, solo, como si fuera él y no su dueño el que pedía limosna.
No le hacía falta ningún cartel: a aquel pulgoso se le notaba el hambre.Y la gente se le quedaba mirando, y él estaba tirado y no hacía nada.
Era un perro enorme.
Y en esto que un tipo así, como elegantón, tiró una moneda al platito dedicado a tal fin. Y el perro, poseido por vete a saber qué, se irguió rápidamente y se lo comió, enterito.
Nadie hizo nada. Algunos miraban y señalaban y luego seguían con sus vidas. Ese perro aparecería en las pesadillas y en las conversaciones trufadas de anécdotas entre amigos y familiares.
Luego se acercó un tío normal, con su novia cogida del brazo, un tipo que le vi, tenía pinta de preguntarle a alguien que saca la basura del supermercado todas las noches: ¿y los homeless (así de pijo lo diría) cogen comida de aqui todas las noches? Y dejó una moneda.
Y el perro se los comió a los dos. Rápido. Sobrenatural, como un ciclón sorbiendo maquetas de papel.
Y nadie seguía sin hacer caso.
Y por fin, un pobre mendigo se apiadó del perro y le tiró parte de su bocadillo mohoso, encontrado en el fondo de una papelera con costras.
El perro también se lo comió. Pero esta vez fue por pura gula.
Y aunque nadie volvió a intentar ofrecer una limosna de mierda para tranquilizar su conciencia, nadie erigió una moneda a la puta falsa caridad, el perro siguió allí, hasta que murió, y no de hambre, sino de frío.
Seth Fortuyn, quién si no
No le hacía falta ningún cartel: a aquel pulgoso se le notaba el hambre.Y la gente se le quedaba mirando, y él estaba tirado y no hacía nada.
Era un perro enorme.
Y en esto que un tipo así, como elegantón, tiró una moneda al platito dedicado a tal fin. Y el perro, poseido por vete a saber qué, se irguió rápidamente y se lo comió, enterito.
Nadie hizo nada. Algunos miraban y señalaban y luego seguían con sus vidas. Ese perro aparecería en las pesadillas y en las conversaciones trufadas de anécdotas entre amigos y familiares.
Luego se acercó un tío normal, con su novia cogida del brazo, un tipo que le vi, tenía pinta de preguntarle a alguien que saca la basura del supermercado todas las noches: ¿y los homeless (así de pijo lo diría) cogen comida de aqui todas las noches? Y dejó una moneda.
Y el perro se los comió a los dos. Rápido. Sobrenatural, como un ciclón sorbiendo maquetas de papel.
Y nadie seguía sin hacer caso.
Y por fin, un pobre mendigo se apiadó del perro y le tiró parte de su bocadillo mohoso, encontrado en el fondo de una papelera con costras.
El perro también se lo comió. Pero esta vez fue por pura gula.
Y aunque nadie volvió a intentar ofrecer una limosna de mierda para tranquilizar su conciencia, nadie erigió una moneda a la puta falsa caridad, el perro siguió allí, hasta que murió, y no de hambre, sino de frío.
Seth Fortuyn, quién si no
Comentario:
Vale, a quien lo dude, le diré que la historia es jodidamente verídica. Yo acostumbro a quitarle dinero a los pobres para dárselo a los ricos. Un día le quité una moneda a un pobre y se la di a un tipo elegantón. Lo seguí para ver qué hacía con ella y vi cómo se la daba a un perro hambriento al lado del Mc Donald's de Sol (Madrid). También vi a Seth anotándolo todo en un cuadernillo rojo, pero sin bolígrafo, eso también me extrañó.
Comentario:
En esta historia tas superao, y lo peor de todo es q sera verdad, no qizas en aqel sitio de madrid, pero seguro q si en otros.
Comentario:
jajaj sinceramente no se como tomarte esta historia
besitos salados de CHOI
besitos salados de CHOI





