Cómo acabar con la filosofía
Aunque pueda parecer mentira, los filósofos de la antigüedad, aparte de la existencia y de Dios y del alma y demás rollos metafísicos, tenían un tema que se les trababa desde hace mucho tiempo y que ha sido olvidado desde hace mucho tiempo. Actualmente no está zanjado, y sólo unos pocos valientes se atreven a quitarle el polvo. Este tema trata sobre la velocidad de un ciempiés cojo. Puede parecer absurdo, pero la filosofía estudia cualquier cosa (esa al menos es su premisa), así que tarde o temprano acabaron discutiendo el asunto. Y con toda probabilidad, el mundo habría evitado muchas guerras y hoy sería más seguro si nunca hubiera salido.
Lo único que se tiene avanzado es que claramente esa velocidad es muy poca, minúscula, despreciable, como el culo de un paramecio más o menos. Pero no es la velocidad lo que realmente tiene intrigada a la filosofía: es el número de patas inoperantes por las cuales un ciempiés es cojo.
Respecto a las diferentes corrientes filosóficas, las más importantes son:
La escuela critoniana: Fundada por Critón de Tebas en el siglo IV a.C. es la más influyente de todas. El propio Critón estableció que un ciempiés es cojo a partir de que una sola pata sea inservible, ya que consideramos que una persona es coja cuando no le funciona bien una pierna. El hecho de que el gusano tenga muchas extremidades es improcedente.
La escuela hierática: Fundada por Hierón en el siglo IV a.C. es la otra gran escuela. Compite directamente con la escuela critoniana, ya que sus postulados son contrarios a los de Critón. Piensan que para que un ciempiés sea cojo, tienen que ser inútiles la mitad de las patas. Su razonamiento es de una lógica aplastante: un humano es cojo cuando una pierna no funciona, pero es que sólo tiene dos piernas. Así, es cojo debido a que la mitad de sus extremidades para andar no funcionan. Por tanto, es lógico pensar que para que un ciempiés sea cojo tienen que ser inoperantes la mitad de las patas.
La escuela pakuliana: Fundada por Alan J. Pakula en el siglo XVIII. El hecho de que Pakula estuviese recluido en un manicomio desde los 7 años no influye en nada: su teoría es la más sofisticada. Dijo que un ciempiés es cojo sólo si cuando iba a buscar a su pareja vestido con un frac y con una flor en la boca, tropezó con una cucaracha que pasaba por ahí y se le cayó encima de las patas del costado derecho, pero que si iba arrastrando un trozo de tubérculo por una avenida de Londres cuando unos granos de sosa caústica le derritieron parte de las patas, habría que considerarlo como un ciempiés parapléjico. Al resto de ciempiés que tuviesen alguna de sus patas rotas simplemente habría que considerarles como tarados del mundo animal.
La escuela racional: Fundada por un tipo gris del que se desconoce nombre y cara, y postulada en el siglo XX, es la menos apoyada de las teorías, ya que piensa que hay cosas más importantes en las que pensar, en lugar de en esas tonterías, que uno ya es mayor. Como se puede observar, es la más sosa de las teorías.
Las cuatro escuelas tienen dos cosas en común a pesar de ser opuestas: las cuatro explican los hechos y las cuatro son erróneas.
Un ciempiés es tan tonto que ni siquiera se preocuparía por la disfunción de parte de sus patas, y en el supuesto de que fuera un excepcional ejemplar que se dedique a contestar con sarcasmos a los calificativos de los humanos como ocurre en las películas de dibujos animados, probablemente sería pisoteado o ignorado. Quizás ambas cosas.
Seth Fortuyn, sombra de la caverna
Lo único que se tiene avanzado es que claramente esa velocidad es muy poca, minúscula, despreciable, como el culo de un paramecio más o menos. Pero no es la velocidad lo que realmente tiene intrigada a la filosofía: es el número de patas inoperantes por las cuales un ciempiés es cojo.
Respecto a las diferentes corrientes filosóficas, las más importantes son:
La escuela critoniana: Fundada por Critón de Tebas en el siglo IV a.C. es la más influyente de todas. El propio Critón estableció que un ciempiés es cojo a partir de que una sola pata sea inservible, ya que consideramos que una persona es coja cuando no le funciona bien una pierna. El hecho de que el gusano tenga muchas extremidades es improcedente.
La escuela hierática: Fundada por Hierón en el siglo IV a.C. es la otra gran escuela. Compite directamente con la escuela critoniana, ya que sus postulados son contrarios a los de Critón. Piensan que para que un ciempiés sea cojo, tienen que ser inútiles la mitad de las patas. Su razonamiento es de una lógica aplastante: un humano es cojo cuando una pierna no funciona, pero es que sólo tiene dos piernas. Así, es cojo debido a que la mitad de sus extremidades para andar no funcionan. Por tanto, es lógico pensar que para que un ciempiés sea cojo tienen que ser inoperantes la mitad de las patas.
La escuela pakuliana: Fundada por Alan J. Pakula en el siglo XVIII. El hecho de que Pakula estuviese recluido en un manicomio desde los 7 años no influye en nada: su teoría es la más sofisticada. Dijo que un ciempiés es cojo sólo si cuando iba a buscar a su pareja vestido con un frac y con una flor en la boca, tropezó con una cucaracha que pasaba por ahí y se le cayó encima de las patas del costado derecho, pero que si iba arrastrando un trozo de tubérculo por una avenida de Londres cuando unos granos de sosa caústica le derritieron parte de las patas, habría que considerarlo como un ciempiés parapléjico. Al resto de ciempiés que tuviesen alguna de sus patas rotas simplemente habría que considerarles como tarados del mundo animal.
La escuela racional: Fundada por un tipo gris del que se desconoce nombre y cara, y postulada en el siglo XX, es la menos apoyada de las teorías, ya que piensa que hay cosas más importantes en las que pensar, en lugar de en esas tonterías, que uno ya es mayor. Como se puede observar, es la más sosa de las teorías.
Las cuatro escuelas tienen dos cosas en común a pesar de ser opuestas: las cuatro explican los hechos y las cuatro son erróneas.
Un ciempiés es tan tonto que ni siquiera se preocuparía por la disfunción de parte de sus patas, y en el supuesto de que fuera un excepcional ejemplar que se dedique a contestar con sarcasmos a los calificativos de los humanos como ocurre en las películas de dibujos animados, probablemente sería pisoteado o ignorado. Quizás ambas cosas.
Seth Fortuyn, sombra de la caverna
Comentario:
Como todo el mundo sabe, y siguiendo los dictados de la escuela Ladyniana, un ciempiés es cojo si tiene jodidas todas las patas menos una. Como una persona coja: sólo le funciona una pierna de todas (las dos) de que dispone. :P Feliz puente...





