Seis meses
Respira.
Cierra los ojos.
Busca una canción que te guste. Yo cogeré "Dear Joan" de Tabitha's secret, el grupo de Rob Thomas antes de Matchbox Twenty y de su disco en solitario.
Empieza a sonar.
Dear Joan
I've almost forgotten
The pane in the window
Blue dress in the doorway
Ella está ahí. A tu lado. Cogiéndote de la mano, mirándote con todo el cariño que es capaz de darte, acercándose.
Besándote.
Besas, ríes y te alegras. Eso es lo que pasa cuando estás enamorado, cuando das vueltas y no puedes marearte. Sonríes.
Cena romántica.
Da igual el menú, da igual la mesa, el mantel, los platos, los cubiertos. En serio, no importa.
Lo único importante son dos personas, una frente a la otra, separadas por la luz de una vela, acercadas por una mirada cómplice y su réplica.
Pies descalzos bajo la mesa, acariciándose.
Una lágrima de alegría que nada en el globo ocular, sin atreverse a salir. Dos sonrisas y una canción de fondo, y ella dice:
- Esta es nuestra canción.
Y no te suena trillado, como si hubiera salido en tres millones de películas... sólo te suena la canción en el fondo del tímpano.
Ella estaba allí, en la tienda de jabones, hablando de pompitas, y sabía que tarde o temprano tendría que decirle que quería salir con ella.
Nos conocimos por internet.
Lo dije ayer. Lo he dicho muchas veces.
No sabemos cómo nos conocemos, pero eso no importa. Queremos ver lo que hay delante. Olvidarnos de que el pasado es el infierno, que el presente es el cielo y el futuro un purgatorio donde expiar nuestros pecados. Que no hay Dios sino amor.
Suena un piano, una guitarra española.
Hubo discusiones, dolor, reproches y amenazas de ruptura. Como una mala canción que no sabe cómo terminar, desorientada. Ninguno de los dos podíamos afirmar cuánto duraría aquello.
Para que sirva de comparación, es como montar en un tren, y entrar en un tunel con las luces del vagón apagadas. Sólo quieres ver la luz, y te aferras hasta a la luz del móvil.
Y salir, no lo olvides nunca, salir es increible. Porque quizás, había olvidado todo el color que había fuera.
Los tonos.
La canción acaba.
Dear Joan I wanted to say
I'm sorry for the screaming last night,
And the nights before
I've wanted more from this
Than anything I've ever known
Dear Joan
Respira.
Abre los ojos. Una lágrima flota en tu mejilla.
Y ella no está.
Y ya la echas de menos.
Seth Fortuyn, escuchando música.
Cierra los ojos.
Busca una canción que te guste. Yo cogeré "Dear Joan" de Tabitha's secret, el grupo de Rob Thomas antes de Matchbox Twenty y de su disco en solitario.
Empieza a sonar.
Dear Joan
I've almost forgotten
The pane in the window
Blue dress in the doorway
Ella está ahí. A tu lado. Cogiéndote de la mano, mirándote con todo el cariño que es capaz de darte, acercándose.
Besándote.
Besas, ríes y te alegras. Eso es lo que pasa cuando estás enamorado, cuando das vueltas y no puedes marearte. Sonríes.
Cena romántica.
Da igual el menú, da igual la mesa, el mantel, los platos, los cubiertos. En serio, no importa.
Lo único importante son dos personas, una frente a la otra, separadas por la luz de una vela, acercadas por una mirada cómplice y su réplica.
Pies descalzos bajo la mesa, acariciándose.
Una lágrima de alegría que nada en el globo ocular, sin atreverse a salir. Dos sonrisas y una canción de fondo, y ella dice:
- Esta es nuestra canción.
Y no te suena trillado, como si hubiera salido en tres millones de películas... sólo te suena la canción en el fondo del tímpano.
Ella estaba allí, en la tienda de jabones, hablando de pompitas, y sabía que tarde o temprano tendría que decirle que quería salir con ella.
Nos conocimos por internet.
Lo dije ayer. Lo he dicho muchas veces.
No sabemos cómo nos conocemos, pero eso no importa. Queremos ver lo que hay delante. Olvidarnos de que el pasado es el infierno, que el presente es el cielo y el futuro un purgatorio donde expiar nuestros pecados. Que no hay Dios sino amor.
Suena un piano, una guitarra española.
Hubo discusiones, dolor, reproches y amenazas de ruptura. Como una mala canción que no sabe cómo terminar, desorientada. Ninguno de los dos podíamos afirmar cuánto duraría aquello.
Para que sirva de comparación, es como montar en un tren, y entrar en un tunel con las luces del vagón apagadas. Sólo quieres ver la luz, y te aferras hasta a la luz del móvil.
Y salir, no lo olvides nunca, salir es increible. Porque quizás, había olvidado todo el color que había fuera.
Los tonos.
La canción acaba.
Dear Joan I wanted to say
I'm sorry for the screaming last night,
And the nights before
I've wanted more from this
Than anything I've ever known
Dear Joan
Respira.
Abre los ojos. Una lágrima flota en tu mejilla.
Y ella no está.
Y ya la echas de menos.
Seth Fortuyn, escuchando música.
Comentario:
Estar enamorado es vender el alma al diablo a cambio de vapor... Me encanta cómo lo cuentas. Para mostrarse amor hay que quitarse los zapatos, dondequiera que sea, y los prejuicios.
Comentario:
Es increible como puedes expresar con palabras, sentimientos q no tienen adjetivos para definirlos, realmente me ha llegado muy hondo, me he sentido identificada, aunque al fin y al cabo el amor es un sentimiento universal, quien no se siente identificado leyendo este texto?
Me encanta Adri!!
un besazo mu grande de Lau
"la del Sanja"
Me encanta Adri!!
un besazo mu grande de Lau
"la del Sanja"
Comentario:
y es que a veces, la felicidad llega de manera muy sencilla ;)





