La Guerra. Capítulo 4: Miércoles y Jueves.
Mentiría si no reconociera que esto está añadiendo algo de acción a mi, por otro lado, vida con falta de pretensiones heroicas. Quiero decir, no hay nada de heroico ni de literario en limitarse a vivir, te pasan cosas, unas enlazan con otras, pero pocas veces los ciclos se cierran de forma tan completa como se van a cerrar este sábado.
Tanto en miércoles como en jueves, intento documentarme acerca de la guerra secreta. Internet y un par de libros, entre ellos “Diario de un Skin” de Antonio Salas. Sonrío cuando leo en sus páginas acerca de la guerra secreta, y todo lo que hay detrás de ella. Ajá, sí, leo con atención en el metro, en casa tirado sobre la cama, tirado en cualquier parte; leo con fruición cada página que me ayude a vislumbrar sus motivos.
Pienso que el incidente del sábado no es más que una onda del estanque, una de las ondas que recorren la superficie del agua cuando una piedra lo golpea. Y creo que ando muy alejado del foco como para saber qué ocurre.
Luego, me canso y mando a la mierda todos los libros. Estoy harto. Cuánto odio y yo lo único que pretendo es caminar tranquilo por mi calle.
Niñatos, me digo, antes de caer redondo sobre la cama, la noche del jueves.
Tanto en miércoles como en jueves, intento documentarme acerca de la guerra secreta. Internet y un par de libros, entre ellos “Diario de un Skin” de Antonio Salas. Sonrío cuando leo en sus páginas acerca de la guerra secreta, y todo lo que hay detrás de ella. Ajá, sí, leo con atención en el metro, en casa tirado sobre la cama, tirado en cualquier parte; leo con fruición cada página que me ayude a vislumbrar sus motivos.
Pienso que el incidente del sábado no es más que una onda del estanque, una de las ondas que recorren la superficie del agua cuando una piedra lo golpea. Y creo que ando muy alejado del foco como para saber qué ocurre.
Luego, me canso y mando a la mierda todos los libros. Estoy harto. Cuánto odio y yo lo único que pretendo es caminar tranquilo por mi calle.
Niñatos, me digo, antes de caer redondo sobre la cama, la noche del jueves.





