¿Qué pasa aquí?
Con las medidas anti-spam que han introducido en los blogs de ya.com, resulta que ahora no me sale el contador de visitas que tenía instalado, y como es lógico, al ir a mirar las estadísticas, no reflejan vista alguna desde hace unos días.
A ver si alguien es capaz de darme un consejo u ofrecerme solución, porque en el famoso correo de ayuda que te proporciona ya.com, no te hacen ni puñetero caso.
¿Alguien sabe algo?
¡¡Gracias!!
A ver si alguien es capaz de darme un consejo u ofrecerme solución, porque en el famoso correo de ayuda que te proporciona ya.com, no te hacen ni puñetero caso.
¿Alguien sabe algo?
¡¡Gracias!!
La pesadilla.
Hoy he recogido el original de la escritura de compra-venta de mi nueva casa, junto con la liquidación del registro de la propiedad. ¡Vaya palo, más de trescientos euros, la dichosa liquidación!
Quiero ver a mediodía si ya me han colocado los muebles de los baños, mamparas y lo demás. Y el lunes, me ponen la cocina.
Estoy llegando al final del camino, que no es sino el principio de mi nueva vida en mi nuevo hogar, o simplemente la continuación de mi existir de siempre en un recién estrenado lugar.
Parece mentira, pero desde que hace casi dos años firmé el contrato de compra-venta con la promotora, he tenido que ir a ver si replanteaba la distribución de la vivienda, a cambiar y elegir pavimentos, azulejos, cenefas; cambiar y elegir sanitarios, grifería; ver distribución de puntos de luz, enchufes, radiadores; cambiar y elegir los colores para pintar las habitaciones de toda la casa; elegir los muebles de cocina, la piedra, los electrodomésticos, las lámparas y todo lo relativo a la iluminación y la madre de todas las batallas, los muebles: desde comenzar a buscar en el Google decoración, hogar, muebles, decoradores, estilos, casa, ambientes, hasta dar con quién me pusiera los muebles, de qué estilo, en qué colores, en qué calidad y elegirlos uno a uno, de todas y cada una de las habitaciones y convenir conmigo mismo que realmente me gustaban y satisfacían plenemente mis gustos, he pasado las de Caín.
No podía imaginar cuan difícil es todo esto. Horas, horas, más horas y uno, como soltero, en solitario, haciendo frente a las dudas y la pesadilla en la que se convierta dar vida a una casa, a unas paredes y techo desnudos, vacíos, inermes.

Ahora sí que he echado de menos un toque femenino para hacer frente a tan proceloso discurrir de visitas, recomendaciones, calidades de materiales, consejos -no sé si más o menos interesados-, estilos, comparativa de precios y como no, regateo. Mira que soy malo para eso, que hasta en el Gran Bazar de Estambúl me costó trabajo regatear,dándome la sensación de estar robando el pan de los pobres vendedores otomanos.
Hoy, puedo decir que estoy a unas semanas del final. Dos, tres, creo que no más de cuatro.
Quién lo diría......pero he ahí que la pesadilla se acerca a su final. La pesadilla que acabará con alfombras, detalles de decoración y otras zarandajas, sin duda menores....¿o no?
Ya contaré, en su momento, como he afrontado el asunto de esos detallitos finales que dan un toque especial al hogar. Pero eso, amigos, será conmigo dentro de la casa, habitándola.....ah, que feliz momento.....
Quiero ver a mediodía si ya me han colocado los muebles de los baños, mamparas y lo demás. Y el lunes, me ponen la cocina.
Estoy llegando al final del camino, que no es sino el principio de mi nueva vida en mi nuevo hogar, o simplemente la continuación de mi existir de siempre en un recién estrenado lugar.
Parece mentira, pero desde que hace casi dos años firmé el contrato de compra-venta con la promotora, he tenido que ir a ver si replanteaba la distribución de la vivienda, a cambiar y elegir pavimentos, azulejos, cenefas; cambiar y elegir sanitarios, grifería; ver distribución de puntos de luz, enchufes, radiadores; cambiar y elegir los colores para pintar las habitaciones de toda la casa; elegir los muebles de cocina, la piedra, los electrodomésticos, las lámparas y todo lo relativo a la iluminación y la madre de todas las batallas, los muebles: desde comenzar a buscar en el Google decoración, hogar, muebles, decoradores, estilos, casa, ambientes, hasta dar con quién me pusiera los muebles, de qué estilo, en qué colores, en qué calidad y elegirlos uno a uno, de todas y cada una de las habitaciones y convenir conmigo mismo que realmente me gustaban y satisfacían plenemente mis gustos, he pasado las de Caín.
No podía imaginar cuan difícil es todo esto. Horas, horas, más horas y uno, como soltero, en solitario, haciendo frente a las dudas y la pesadilla en la que se convierta dar vida a una casa, a unas paredes y techo desnudos, vacíos, inermes.

Ahora sí que he echado de menos un toque femenino para hacer frente a tan proceloso discurrir de visitas, recomendaciones, calidades de materiales, consejos -no sé si más o menos interesados-, estilos, comparativa de precios y como no, regateo. Mira que soy malo para eso, que hasta en el Gran Bazar de Estambúl me costó trabajo regatear,dándome la sensación de estar robando el pan de los pobres vendedores otomanos.
Hoy, puedo decir que estoy a unas semanas del final. Dos, tres, creo que no más de cuatro.
Quién lo diría......pero he ahí que la pesadilla se acerca a su final. La pesadilla que acabará con alfombras, detalles de decoración y otras zarandajas, sin duda menores....¿o no?
Ya contaré, en su momento, como he afrontado el asunto de esos detallitos finales que dan un toque especial al hogar. Pero eso, amigos, será conmigo dentro de la casa, habitándola.....ah, que feliz momento.....
Una de niños.
A veces me pregunto qué sería de mi vida si no mantuviese mi soltería. Probablemente tendría niños, con lo que éstos serían un motivo añadido de preocupación. Pasaría alguna que otra tarde de domingo en urgencias, porque los niños suelen tener la mala costumbre de ponerse malitos en días de fiesta. Habría de renunciar a hacer lo que me diera la real gana en mis días libres, puesto que las obligaciones de los padres van más allá de sólo engendrar al vástago de nuestras alegrías. Y si no tuviese niños, al menos podría disfrutar con mi mujer de la libertad que te ofrece el no tener críos. Pero entonces, lo más probable es que ella se preocupara porque el tiempo no perdona y marchita su capacidad de concepción. Y he ahí una fuente de inagotables quebraderos de cabeza.
Sin embargo, me lo paso bomba con mis sobrinas, en especial con las más pequeñas, jugueteando todo el día, viéndolas crecer, reir, aprender a reconocer las cosas y a las personas, sabiendo que cuando no estoy en casa preguntan por mi y sintiendo una necesidad de, al menos, verlas un poco cada día. Y si ello ocurre con las sobrinas, qué no ocurrirá con los hijos.
Quienes entienden de ello, es decir, los que ahora son padres, dicen que no hay cosa más grande que un hijo, aun cuando sea fuente ingente de problemas.
Ayer me dijeron incluso algo más: y no fue una madre, sino alguien que aun no lo es:
¿Y tú? ¿A quién vas a tener cuando seas mayor para que te cuide, si no tienes hijos?
Me dio que pensar.
¿Quién te queda en el futuro, sino tus hijos, parte de tí?
El proceso físico de tener un hijo es bien sencillo, pero a veces me pregunto qué persona es la adecuada para ser la mamá de un hijo mío. ¿Será alguien a quien amaré para siempre?
¿Sucede eso con el resto de las personas?
Otra de las preocupaciones con los niños es su educación. Hoy en día, la mayor parte de los padres han abdicado de su obligación moral de educar a los hijos. Educar no es informar.
Niño, eso no se dice
Hay padres que sólo informan a los hijos, pero no los educan. Porque requiere esfuerzo, sacrificio, dejar de un lado la comodidad de que el niño haga lo que le venga en gana, porque si no me va a estar calentando la cabeza y berreando todo el día. Y esto es lo que día a día se ve por ahí, a todas horas, con casi todo el mundo.
Ese reproche incluso se lo hago a mi propia hermana con mis sobrinas.
Es así entonces que a pesar de mi edad no sé a ciencia cierta si quiero, debo o tengo que tener niños ya.....si, ya, pronto, en poco tiempo.....
Con lo fácil que resulta eso para algunos.....

Sin embargo, me lo paso bomba con mis sobrinas, en especial con las más pequeñas, jugueteando todo el día, viéndolas crecer, reir, aprender a reconocer las cosas y a las personas, sabiendo que cuando no estoy en casa preguntan por mi y sintiendo una necesidad de, al menos, verlas un poco cada día. Y si ello ocurre con las sobrinas, qué no ocurrirá con los hijos.
Quienes entienden de ello, es decir, los que ahora son padres, dicen que no hay cosa más grande que un hijo, aun cuando sea fuente ingente de problemas.
Ayer me dijeron incluso algo más: y no fue una madre, sino alguien que aun no lo es:
¿Y tú? ¿A quién vas a tener cuando seas mayor para que te cuide, si no tienes hijos?
Me dio que pensar.
¿Quién te queda en el futuro, sino tus hijos, parte de tí?
El proceso físico de tener un hijo es bien sencillo, pero a veces me pregunto qué persona es la adecuada para ser la mamá de un hijo mío. ¿Será alguien a quien amaré para siempre?
¿Sucede eso con el resto de las personas?
Otra de las preocupaciones con los niños es su educación. Hoy en día, la mayor parte de los padres han abdicado de su obligación moral de educar a los hijos. Educar no es informar.
Niño, eso no se dice
Hay padres que sólo informan a los hijos, pero no los educan. Porque requiere esfuerzo, sacrificio, dejar de un lado la comodidad de que el niño haga lo que le venga en gana, porque si no me va a estar calentando la cabeza y berreando todo el día. Y esto es lo que día a día se ve por ahí, a todas horas, con casi todo el mundo.
Ese reproche incluso se lo hago a mi propia hermana con mis sobrinas.
Es así entonces que a pesar de mi edad no sé a ciencia cierta si quiero, debo o tengo que tener niños ya.....si, ya, pronto, en poco tiempo.....
Con lo fácil que resulta eso para algunos.....






