El gimnasio.
En esta época los gimnasios se llenan de gente, intentando conseguir en unas semanas todo aquello a lo que se renunció en un año repleto de cubatas, comilonas, siestas post-prandiales y excesos de diversa ralea.
Las intenciones son loables siempre, incluso diríase que la predisposición inicial es buena, pero ocurre que las primeras 25 flexiones abdominales delatan nuestro pésimo estado de forma y adelantan, para nuestra desgracia, la tortura en la que deviene la hora u hora y media que estamos en la sala, holiendo a sudor y observando, con pesimismo, las deformes morfologías que nos rodean.
A las chicas lo que les preocupa es, sobre todo, la celulitis. También, por supuesto, esa tripita que no se puede disimular ni metiendo barriga. Es curioso el bamboleo lipídico que se precibe con la fémina subida en el tapiz rodante.
Para vuestra información -y quizá, quién sabe si desesperación- os ofrezco unos consejos tan crudos como la vida misma. Lo lamento, pero yo no os voy a engañar.
Primero: en uno o dos meses muy poco -por no decir nada- vamos a conseguir. Vaya, que el que o la que piense que de aquí a agosto va a obrar el milagro (o el milagro obrará sobre él o ella) está muy equivocado. Hacen falta meses de DEDICACION, sin excepciones, para obtener ese anhelado objetivo.
Segundo: si queréis reducir (jajajaja, eliminar.......que cosas...) la celulitis, lo principal es ELIMINAR el tabaco, el alcohol, los picantes y los alimento ricos en grasas. Además, mucha paciencia con el ejercicio físico aeróbico (poca intensidad durante mucho tiempo) de manera constante. Las cremas pueden ayudar. Los parches son una engañifa, puesto que los sistemas de liberación transdérmica ofrecen unos pésimos valores de liberación de los principios activos en la dermis, lugar donde se hallan los acúmulos celulíticos.
Hay que beber mucha mucha mucha agua.
Tercero: la tripa no se quita con abdominales. Aunque hagas un millón al día. No nos engañemos. Sólo el ejercicio aeróbico ayuda a reducir grasa corporal. Los abdominales (o "abominables", como los describe un buen amigo) fortalecen los músculos, pero de ningún modo eliminan la dichosa grasilla.
Esa "tableta de chocolate" que les sale a algunos en la tripa (véanse anuncios de chicos en bañador) se consigue con un esfuerzo poco recomendable. Además, está la parte puramente genética. El que no nace, nunca tendrá ese cuerpo, por mucho que se empecine.
Y cuarto y último: el moldeado muscular requiere tiempo, paciencia, planificación y constancia. No os empeñéis, amigos, en querer tener unos biceps como Nadal, o unos cuádriceps como Roberto Carlos en un mes. Todo lo más, tendréis agujetas in secula seculorum.

Las intenciones son loables siempre, incluso diríase que la predisposición inicial es buena, pero ocurre que las primeras 25 flexiones abdominales delatan nuestro pésimo estado de forma y adelantan, para nuestra desgracia, la tortura en la que deviene la hora u hora y media que estamos en la sala, holiendo a sudor y observando, con pesimismo, las deformes morfologías que nos rodean.
A las chicas lo que les preocupa es, sobre todo, la celulitis. También, por supuesto, esa tripita que no se puede disimular ni metiendo barriga. Es curioso el bamboleo lipídico que se precibe con la fémina subida en el tapiz rodante.
Para vuestra información -y quizá, quién sabe si desesperación- os ofrezco unos consejos tan crudos como la vida misma. Lo lamento, pero yo no os voy a engañar.
Primero: en uno o dos meses muy poco -por no decir nada- vamos a conseguir. Vaya, que el que o la que piense que de aquí a agosto va a obrar el milagro (o el milagro obrará sobre él o ella) está muy equivocado. Hacen falta meses de DEDICACION, sin excepciones, para obtener ese anhelado objetivo.
Segundo: si queréis reducir (jajajaja, eliminar.......que cosas...) la celulitis, lo principal es ELIMINAR el tabaco, el alcohol, los picantes y los alimento ricos en grasas. Además, mucha paciencia con el ejercicio físico aeróbico (poca intensidad durante mucho tiempo) de manera constante. Las cremas pueden ayudar. Los parches son una engañifa, puesto que los sistemas de liberación transdérmica ofrecen unos pésimos valores de liberación de los principios activos en la dermis, lugar donde se hallan los acúmulos celulíticos.
Hay que beber mucha mucha mucha agua.
Tercero: la tripa no se quita con abdominales. Aunque hagas un millón al día. No nos engañemos. Sólo el ejercicio aeróbico ayuda a reducir grasa corporal. Los abdominales (o "abominables", como los describe un buen amigo) fortalecen los músculos, pero de ningún modo eliminan la dichosa grasilla.
Esa "tableta de chocolate" que les sale a algunos en la tripa (véanse anuncios de chicos en bañador) se consigue con un esfuerzo poco recomendable. Además, está la parte puramente genética. El que no nace, nunca tendrá ese cuerpo, por mucho que se empecine.
Y cuarto y último: el moldeado muscular requiere tiempo, paciencia, planificación y constancia. No os empeñéis, amigos, en querer tener unos biceps como Nadal, o unos cuádriceps como Roberto Carlos en un mes. Todo lo más, tendréis agujetas in secula seculorum.
