A puntito de irme a la playa (parece que sólo escribo esto para dar envidia...), me he paseado por aquí y he entrado para comentar unas cosillas:
* Lo 1º: voy a tener que cambiar el subtítulo de mi blog. Porque voy a pasar del sur de Madrid al norte... A ver si me explico (dos puntos y aparte):
En un principio, en la lista provisional, me había quedado a unos 20 puestos del reparto de vacantes en mi asignatura y tenía que esperar a que volviesen a tirar de la lista, allá por septiembre. Pero ayer salió la lista definitiva (me enteré porque Ana me mandó un mensaje extraño donde pedía que no hiciera comentarios a su destino... -ay, pobrecilla mía- y no me encajaban las piezas, porque en principio le habían destinado en un sitio que parecía venirle bien; así que igual que me cercioraba del cambio de su destino, miré si en mi lista había cambios, y los había) y resulta que estaba mi destino asignado.
Impresiones: raras impresiones, la verdad. Últimamente quería no repetir insti porque segundas partes no suelen ser buenas, sobre todo si casi todos tus compañeros han sido desperdigados por toda la Comunidad de Madrid, y entonces vería a los nuevos compañeros (hasta hacerme a ellos, supongo) y pensaría: Jo, aquí antes estaba Tal y me hubiera dicho cual. Pero ahora que mi profe de inglés favorita repite, no me hubiera importado continuar...
Y luego está lo del centro nuevo... Empezar otra vez... Cambiar por completo las rutinas adquiridas... Y lo peor... ¡¡¡¡Que mi vacante es del tipo 2!!!!
(¿Einnnnnnn? ¿Vacante del tipo 2? ¿Y eso qué caraj* es?)
Ese tipo de vacante quiere decir que aparte de lengua, tendré que dar otra asignatura. ¿Cuál? No lo sé... Alguna afín, en teoría. Porque tengo compis de lengua que han dado hasta inglés o francés. Y es que afines a la lengua... Sólo se me ocurría Geografía o Historia, pero llega mi hermana mediana a casa ayer y suelta: ¿Vas a dar latín? Me había olvidado del latín y el rosa, rosae por completo. Palidecí. Prefiero dar ingléssssssssss.
* Todavía seguía en el punto 1 y ya he tocado lo de la vacante, que debería haber sido el punto 2... Así que tendré que pasar al punto 3.
* 3. Que mañana cojo el tren y me voy a la playa, en Murcia (no doy más detalles que tengo peridistas tomateras tras mi pista...). Vuelvo el 11 a mediodía, con tiempo suficiente para dejar la maleta (mochila más bien), comer (señorita troco, espero contar con su presencia, así que esperadmeeeee) y...
* 4. (Va de cambios este post...). Otra cosa que va a cambiar es esa parte titulada Acerca de.... En concreto, la que pone
* Y 5...
(la taquillera te pregunta: ¿Qué desea? Y tú le contestas: "Semen")...
Este post comprueba que necesito más vacaciones... Los que quedéis en agosto por aquí, ánimo, que ya pronto os toca a vosotros; y los que hayáis vuelto... Bueno... En septiembre volveremos a jodernos todos, jejeje. ¡Que lo paséis muy bien!
* Lo 1º: voy a tener que cambiar el subtítulo de mi blog. Porque voy a pasar del sur de Madrid al norte... A ver si me explico (dos puntos y aparte):
En un principio, en la lista provisional, me había quedado a unos 20 puestos del reparto de vacantes en mi asignatura y tenía que esperar a que volviesen a tirar de la lista, allá por septiembre. Pero ayer salió la lista definitiva (me enteré porque Ana me mandó un mensaje extraño donde pedía que no hiciera comentarios a su destino... -ay, pobrecilla mía- y no me encajaban las piezas, porque en principio le habían destinado en un sitio que parecía venirle bien; así que igual que me cercioraba del cambio de su destino, miré si en mi lista había cambios, y los había) y resulta que estaba mi destino asignado.
Impresiones: raras impresiones, la verdad. Últimamente quería no repetir insti porque segundas partes no suelen ser buenas, sobre todo si casi todos tus compañeros han sido desperdigados por toda la Comunidad de Madrid, y entonces vería a los nuevos compañeros (hasta hacerme a ellos, supongo) y pensaría: Jo, aquí antes estaba Tal y me hubiera dicho cual. Pero ahora que mi profe de inglés favorita repite, no me hubiera importado continuar...
Y luego está lo del centro nuevo... Empezar otra vez... Cambiar por completo las rutinas adquiridas... Y lo peor... ¡¡¡¡Que mi vacante es del tipo 2!!!!
(¿Einnnnnnn? ¿Vacante del tipo 2? ¿Y eso qué caraj* es?)
Ese tipo de vacante quiere decir que aparte de lengua, tendré que dar otra asignatura. ¿Cuál? No lo sé... Alguna afín, en teoría. Porque tengo compis de lengua que han dado hasta inglés o francés. Y es que afines a la lengua... Sólo se me ocurría Geografía o Historia, pero llega mi hermana mediana a casa ayer y suelta: ¿Vas a dar latín? Me había olvidado del latín y el rosa, rosae por completo. Palidecí. Prefiero dar ingléssssssssss.
* Todavía seguía en el punto 1 y ya he tocado lo de la vacante, que debería haber sido el punto 2... Así que tendré que pasar al punto 3.
* 3. Que mañana cojo el tren y me voy a la playa, en Murcia (no doy más detalles que tengo peridistas tomateras tras mi pista...). Vuelvo el 11 a mediodía, con tiempo suficiente para dejar la maleta (mochila más bien), comer (señorita troco, espero contar con su presencia, así que esperadmeeeee) y...
¡Uno, dos, tres, catorce!
U2, síiiiiiiiiiiiiiii. Ya os contaré qué tal el mejor concierto de mi vida.* 4. (Va de cambios este post...). Otra cosa que va a cambiar es esa parte titulada Acerca de.... En concreto, la que pone
Nací una tarde lluviosa de septiembre. Y es que me informé (venga, destaparé el motivo: leyendo el blog de Míriam -tengo como tarea pendiente continuar a partir de abril, que es donde me he quedado-, en uno de sus posts ponía lo de la carta astral, y para saber el ascendente tienes que saber a qué hora naciste, y como no me acuerdo bien..., le pregunté a mi madre, que buscó y encontró una especie de pulsera donde lo ponía. Ah, y me dijo que no llovía, sino que hacía mucho calor) y resulta que nací a la una y cuarto de la madrugada...
* Y 5...
Cuidado con las coca-colas cuando vayáis al cine
... Puede que la tapa esté mal puesta y al ir a cogerla el contenido de tu vaso (tamaño gigante, para más inri) se derrame por completo empapando tu zapatilla izquierda, la mochila (que habías llevado irónicamente para que no le pasara nada a tu móvil y a tu cartera, que con los pantalones cortos corre el riesgo de acabar resbalándose y perdiéndose dondequiera que estés sentado) y medio cine por delante de ti, y que cuando se levanten constaten con extrañeza que el suelo se ha vuelto pegajoso. ¿Habéis sentido aquello deDios mío, tierra, trágame?Con todo esto, no estoy queriendo decir que sea una experiencia personal, ehhhh. Me lo comentó un amigo, al que se lo dijo un hermano de la prima de su novio... Ehmmmm... Por cierto, que estaba viendo Semen
(la taquillera te pregunta: ¿Qué desea? Y tú le contestas: "Semen")...
Este post comprueba que necesito más vacaciones... Los que quedéis en agosto por aquí, ánimo, que ya pronto os toca a vosotros; y los que hayáis vuelto... Bueno... En septiembre volveremos a jodernos todos, jejeje. ¡Que lo paséis muy bien!
CERRADO POR VACACIONES
Estos días he estado un poco perdido. Bueno, sólo la primera semana de julio, que estuve en una tierra preciosa, Galicia (vale más una imagen que mil palabras; bueno, valdría porque parece que sólo puedo colgar imágenes que escaneo, ni siquiera la que fotografío sale, GRRRRRR).
El resto del tiempo lo he pasado por aquí. Y como quiera que estoy de vacaciones, me lo he tomado a rajatabla y si bien me asomo por los blogs, no me ha apetecido escribir nada en el mío. Porque lo único relacionado con el instituto han sido mis sueños (porque he soñado bastante con el instituto… ¡Así no hay quien descanse!) y lo demás más bien no forma parte de este blog (recordemos: diario de un profe novato).
Aunque lo principal es que el calor me debe de estar aplanando la inspiración. Poco se me ha ocurrido para escribir, así que lo mejor será colgar el cartel de CERRADO POR VACACIONES. Si hay algo que contar, se contará, eh. Tampoco soy tan radical como para decir que no vuelvo hasta el 1 de septiembre, fecha de regreso para el examen de pendientes (por favor, por favor, que el examen lo guardara en Mis Documentos del insti). Por ejemplo, puedo entrar para comentar dónde me tocará el curso que viene y cosas así. Ya veremos. Pero de momento pienso que una buena despedida (un hasta luego), deseándoos unas geniales vacaciones allá donde quiera que vayáis, sería hacerlo con un poema. Y aunque no sepa presentarlo, aquí va:
No existe el adiós,
las despedidas son puntos y aparte
que no saben si volverán
al mismo renglón de antes.
Todo lo que llega se va.
No preguntamos dónde ni pedimos explicaciones.
Es así y ya está. Nuestras miradas
se aprovisionan de esperanzas
y seguimos adelante.
Una esquina de tu cerebro
te pregunta si merece la pena.
El noventa y nueve por ciento restante
contesta que sí y activa sus defensas:
la memoria se llena de luz
y fragmentos del ayer enquistados en ti
como poros de tu piel rescatan lo que disfrutaste.
El capítulo uno se cierra
y tras un respiro abriremos el dos.
Nada será como antes, es cierto,
pero hay que encarar lo que venga
con la receptividad de entonces.
Echaré de menos tantas cosas -nostalgia-...;
pero otro hueco se ha llenado de arena
en el continuo proceso de completarse.
... Y sigues conmigo, eso es lo importante.
____________
(Añadido de un día después,19/07/05, como en la edición digital no ponen la noticia, me he descargado la versión pdf y seleccionado parte de la noticia. ¡Agarraos los ojos, que se os pueden caer!: Titular__noticia20minutos.doc)
El resto del tiempo lo he pasado por aquí. Y como quiera que estoy de vacaciones, me lo he tomado a rajatabla y si bien me asomo por los blogs, no me ha apetecido escribir nada en el mío. Porque lo único relacionado con el instituto han sido mis sueños (porque he soñado bastante con el instituto… ¡Así no hay quien descanse!) y lo demás más bien no forma parte de este blog (recordemos: diario de un profe novato).
Aunque lo principal es que el calor me debe de estar aplanando la inspiración. Poco se me ha ocurrido para escribir, así que lo mejor será colgar el cartel de CERRADO POR VACACIONES. Si hay algo que contar, se contará, eh. Tampoco soy tan radical como para decir que no vuelvo hasta el 1 de septiembre, fecha de regreso para el examen de pendientes (por favor, por favor, que el examen lo guardara en Mis Documentos del insti). Por ejemplo, puedo entrar para comentar dónde me tocará el curso que viene y cosas así. Ya veremos. Pero de momento pienso que una buena despedida (un hasta luego), deseándoos unas geniales vacaciones allá donde quiera que vayáis, sería hacerlo con un poema. Y aunque no sepa presentarlo, aquí va:
No existe el adiós,
las despedidas son puntos y aparte
que no saben si volverán
al mismo renglón de antes.
Todo lo que llega se va.
No preguntamos dónde ni pedimos explicaciones.
Es así y ya está. Nuestras miradas
se aprovisionan de esperanzas
y seguimos adelante.
Una esquina de tu cerebro
te pregunta si merece la pena.
El noventa y nueve por ciento restante
contesta que sí y activa sus defensas:
la memoria se llena de luz
y fragmentos del ayer enquistados en ti
como poros de tu piel rescatan lo que disfrutaste.
El capítulo uno se cierra
y tras un respiro abriremos el dos.
Nada será como antes, es cierto,
pero hay que encarar lo que venga
con la receptividad de entonces.
Echaré de menos tantas cosas -nostalgia-...;
pero otro hueco se ha llenado de arena
en el continuo proceso de completarse.
... Y sigues conmigo, eso es lo importante.
____________
(Añadido de un día después,19/07/05, como en la edición digital no ponen la noticia, me he descargado la versión pdf y seleccionado parte de la noticia. ¡Agarraos los ojos, que se os pueden caer!: Titular__noticia20minutos.doc)
Para mis compañeros, GRACIAS
Terminó el curso. Bueno, falta septiembre, pero ahora es tiempo de vacaciones. Las tan famosas y envidiadas vacaciones de los profesores. Y es ahora cuando miro para atrás y veo que el año ha pasado volando (bueno, sé que hay algunos compañeros a los que se les ha hecho interminable) y me parece increíble que mi primer año dando clases haya pasado ya. Es turno para reflexionar sobre él.
Por muchos malos ratos que he pasado, ha merecido la pena. Creo que he aprovechado y disfrutado de cada momento. Vale, por regla general no han abundando los alumnos brillantes y los chavales alternaban con una rapidez asombrosa momentos de adorarlos y estrangularlos. Vale, me han sacado de quicio con más facilidad de la que debiera (propósito para el próximo año: más paciencia). Vale, no he conseguido estar muy satisfecho con mis clases y, por regla general, no he conseguido transmitir mi pasión por la literatura (leer, escribir, analizar textos…) ni hacerles más amena la aridez de la lengua (sintaxis, morfología y otros aspectos). Para el curso que viene hay muchos aspectos que tengo que corregir, cambiar o potenciar para mejorar como profesor. Pero al menos me he llevado bastante bien con los alumnos/as y estoy contento en ese sentido con el trato que he tenido con ellos. He corregido (creo) en gran parte algo que no quería repetir con la relación que mantuve con mis profesores de instituto (o que mantuvieron ellos conmigo), en la que había una barrera casi infranqueable, sobre todo cuando te los encontrabas fuera de las aulas. Prefiero ceder en cosas como permitirles que me llamen alargando la i de mi nombre (Juliiiiiiiii) a que no se atrevan ni hablarme o a que no me saluden por los pasillos.
Pero el objetivo principal de este post es hacerle un homenaje a mis compañeros, a quienes tengo que agradecer en gran parte que este año haya sido inolvidable. Me han ayudado en todo momento y desde el principio me hicieron sentir como profesor (es que no me veía, la verdad, parecía que estaba por algún tipo de error burocrático o como por alguna especie de burla de alguien que me quería gastar una broma). Y, poco a poco, el compañerismo se fue convirtiendo en camaradería y hemos respirado una relación de buen rollo impresionante. Podíamos pasarlo mal con alumnos ingobernables, reacciones incompresibles de padres recriminándonos cosas (cuando deberían mirarse al espejo de cómo han permitido determinados aspectos en la educación de la que en un 80% se encargan ellos) o decisiones un poco absurdas (o, al menos, demasiado unilaterales) de la dirección del centro, pero entre nosotros hacíamos frente a todos esos inconvenientes y era difícil no encontrar una sonrisa o una broma para relajarnos. Hablar con ellos te hacía confiar en tu labor y en que tus decisiones no eran tan desacertadas. Tal compañerismo reconforta.
Y como quiera que no tengo otros referentes, cuando llega el momento de las despedidas sientes mucha tristeza, sobre todo cuando lo más seguro es que la gran mayoría nos disgregaremos y no volveremos a estar en el mismo centro. De modo que echas de menos anticipadamente que esas personas dejen de pertenecer a tu rutina diaria. Sientes pena de que la rueda de los interinos no pare de girar sin que haya un criterio de favorecer la calidad de la enseñanza (sería mucho más positivo que pudiéramos repetir en un centro, tanto para los alumnos, que se acostumbran al mismo profesor; como para nosotros, que si no tardamos medio curso en conocer a los chicos y, cuando ya los conocemos, nos cambiamos). Aunque quién sabe si no volveremos a coincidir en un futuro.
Para acabar, quería personalizar un poco más este post concretando en algunos de los nombres (detrás de los cuales se esconden personas estupendas, a pesar de ser profesores, jejeje) que han hecho de este mi primer año una puesta de largo inmejorable (dejo lo de las iniciales que tanto marean, pero no pongo la materia que imparten para seguir manteniendo algo del anonimato este):
Ana: mi compi de sitio y de bromas y de patatas. Cómo la voy a echar de menos. Enseguida hablar con ella fue de lo mejor del instituto. Genial como profe, como mami y como amiga, la dulzura de su forma de ser no significa que luego tenga un carácter y una valentía que no dejaban de sorprenderme. Qué fácil soltar la carcajada con ella. Muchas gracias por todo, y por llevarme a Madrid los viernes.
Bego: porque su sonrisa todo lo cambia. Porque con su voz suave consigue controlarlo todo. Porque es de las que tengo que aprender aún más que lo principal es el alumno. Porque jugar no es incompatible con ser profesor. Porque hablar con ella te hace ver la clase de persona que es. Porque me gustaría tener la mitad de seguridad que ella tiene. Porque está a punto de sacarse la plaza. Porque no es una del montón y porque también me ha llevado en varias ocasiones. Muchas gracias.
Gema: de las primeras personas que conocí, y de las primeras que se ofreció para ayudarme con cualquier cosa. Me ha llevado en su coche en más de una ocasión. Su generosidad no tiene límites ni su capacidad de trabajar y preocuparse por los demás. Me hubiera gustado que hubiera tenido un mejor año del que ha pasado, pero me alegro muchísimo de haberla conocido. El instituto la echará de menos más que a nadie. Y encima me encantaba meterme con ella. Sin ella mi tutoría hubiera sido un desastre. Otra persona a la que tengo mucho que agradecer.
Antonio: está como una cabra, pero como no se pasan tests psicológicos para ser docente, sigue ahí. Los mismos alumnos decían que estaba loco (hay que estarlo para dar clases y encima para darlas con interés y preocupación). Otro tío con carácter, que no dudó en indignarse delante del director en una de sus contadas visitas. Y pese a que tenía que comerse a todos los grupos, no le ha faltado el buen humor. Un gran fichaje para donde quiera que vaya.
Gloria: su tamaño se queda aún más escaso en comparación con su corazón. Por motivos personales tampoco lo ha pasado demasiado bien, pero aun así era la primera en preguntarte qué tal estabas y tratar de ayudarte. Como sabía que era mi primer año, ha estado pendiente de mí y de saber cómo estaba en todo momento y me ha aconsejado e informado de un montón de cosas. Y ya si se ponía a entonar una de esas canciones populares…
Carlos: pese a que al final le dio por tocarme las orejas, es otro personaje indispensable. Me ha ayudado en todo momento y espero no olvidar sus múltiples consejos; ha venido a ser como mi tutor. De miércoles a viernes, la madrugada se hacía más amena charlando con él de todo tipo de temas en el autobús. Lástima que se encontrara con un cuarto protestón como él solo que le ha hecho la vida imposible.
Rosita: la otra novata. Sus ojos, como los míos, abiertos a todas las novedades. Supongo que habrá aprendido un montón de cosas. Lo mejor (aparte de verla todos los días, claro) es su inocencia, cómo se creía todo, jajajaja. Y, si me lees, tienes que prepararte el año que viene mates, aunque no te gusten. Que lo tuyo está un poco chungo… Al final ese acento suyo acabó por rendirnos a todos y no se estropeó sus sandalias.
Marian: pequeñita, pero matona. Fue nuestra “jefa” en el curso de la página web y curró como una burra para que al final fuera realidad (porque si fuera por los demás…). Estoy rodeado de gente fabulosa y ella no es la excepción. Y esta encima es una motera, así que cuidadito con ella: bajita, pero matona. Majísima. Adorable.
Inma: otra que me aguantaba casi todos los días a la vuelta. Ha tenido que sufrir uno de los peores grupos del instituto, pero al final ya está de vacaciones. Lo buena persona que es se refleja en su cara. Y encima ella al volver tenía que aguantar a los suyos, jajaja. ¿Veis cómo he estado rodeado de gente de diez?
Raquel: tres cuartos de lo mismo. Si le pides algo, hará todo cuanto pueda por hacerlo. Y la tienda de su hermana resultó fundamental para muchas compañeras, jajajaja. La última en salir todos los días casi sin excepción.
Paco: el profe que todos hubiéramos querido tener: divertido, alternando clases serias con chistes y bromas, simpático con sus alumnos y a la vez estricto como tutor, no puede estar en una sala de profesores sin soltar alguna burrada y obligándote a reír. Y encima enterado de todo, el tío.
Israel: por fortuna, sustituyó a partir del segundo trimestre al anterior profesor que impartía su materia y se quedó hasta el final. Enseguida se ganó a los chavales y se llevó genial con todos nosotros. Aunque era su primer año, parecía que había dado clases toda su vida. Hay que invitarle a cañas, porque entonces suelta todo lo que se le pasa por la cabeza, que además se le pasan muchas cosas y siempre interesantes.
Marisa: algo parecido a Paco, pero con el refranero más desarrollado. Una crack. Empezando por su libro de partes, que ponía MARI-S.A. En las reuniones con los padres era la última en salir después de echarles bullas impresionantes a los padres, casi más que las que echaba a los chavales. Eso sí, seguro que todos ellos la echarán de menos si se va porque sus ocurrencias eran únicas.
Maika: el verdadero motor del centro. La mejor en su puesto y, encima, increíblemente simpática. Cuando me dijeron que me había tocado el centro, me dieron un teléfono para que preguntara cómo se llegaba. Y me respondió su voz alegre y desde ese mismo momento se me quitaron parte de mis miedos. Y no sólo es la voz, es todo. Porque todo lo hace bien.
Me quedo corto tratando de contar sus bondades y me dejo alguno más (Cristina, Ismael, los dos Antonios que faltan, Paqui, Juan, don Jesús, Rosa...), pero este post sería interminable y dejo extensivo mi agradecimiento a cada uno de ellos. Otra vez, muchas gracias por ser así. No cambiéis nunca y espero no perderos la pista y volver a encontrarme con vosotros. Que paséis buenas vacaciones. Y perdón a mis (pocos) fieles lectores de siempre, que os habéis tenido que tragar un tostón que no sé si me perdonaréis. Pero tenéis mucho tiempoooo, que la mayoría estáis de vacasssss :p
Por muchos malos ratos que he pasado, ha merecido la pena. Creo que he aprovechado y disfrutado de cada momento. Vale, por regla general no han abundando los alumnos brillantes y los chavales alternaban con una rapidez asombrosa momentos de adorarlos y estrangularlos. Vale, me han sacado de quicio con más facilidad de la que debiera (propósito para el próximo año: más paciencia). Vale, no he conseguido estar muy satisfecho con mis clases y, por regla general, no he conseguido transmitir mi pasión por la literatura (leer, escribir, analizar textos…) ni hacerles más amena la aridez de la lengua (sintaxis, morfología y otros aspectos). Para el curso que viene hay muchos aspectos que tengo que corregir, cambiar o potenciar para mejorar como profesor. Pero al menos me he llevado bastante bien con los alumnos/as y estoy contento en ese sentido con el trato que he tenido con ellos. He corregido (creo) en gran parte algo que no quería repetir con la relación que mantuve con mis profesores de instituto (o que mantuvieron ellos conmigo), en la que había una barrera casi infranqueable, sobre todo cuando te los encontrabas fuera de las aulas. Prefiero ceder en cosas como permitirles que me llamen alargando la i de mi nombre (Juliiiiiiiii) a que no se atrevan ni hablarme o a que no me saluden por los pasillos.
Pero el objetivo principal de este post es hacerle un homenaje a mis compañeros, a quienes tengo que agradecer en gran parte que este año haya sido inolvidable. Me han ayudado en todo momento y desde el principio me hicieron sentir como profesor (es que no me veía, la verdad, parecía que estaba por algún tipo de error burocrático o como por alguna especie de burla de alguien que me quería gastar una broma). Y, poco a poco, el compañerismo se fue convirtiendo en camaradería y hemos respirado una relación de buen rollo impresionante. Podíamos pasarlo mal con alumnos ingobernables, reacciones incompresibles de padres recriminándonos cosas (cuando deberían mirarse al espejo de cómo han permitido determinados aspectos en la educación de la que en un 80% se encargan ellos) o decisiones un poco absurdas (o, al menos, demasiado unilaterales) de la dirección del centro, pero entre nosotros hacíamos frente a todos esos inconvenientes y era difícil no encontrar una sonrisa o una broma para relajarnos. Hablar con ellos te hacía confiar en tu labor y en que tus decisiones no eran tan desacertadas. Tal compañerismo reconforta.
Y como quiera que no tengo otros referentes, cuando llega el momento de las despedidas sientes mucha tristeza, sobre todo cuando lo más seguro es que la gran mayoría nos disgregaremos y no volveremos a estar en el mismo centro. De modo que echas de menos anticipadamente que esas personas dejen de pertenecer a tu rutina diaria. Sientes pena de que la rueda de los interinos no pare de girar sin que haya un criterio de favorecer la calidad de la enseñanza (sería mucho más positivo que pudiéramos repetir en un centro, tanto para los alumnos, que se acostumbran al mismo profesor; como para nosotros, que si no tardamos medio curso en conocer a los chicos y, cuando ya los conocemos, nos cambiamos). Aunque quién sabe si no volveremos a coincidir en un futuro.
Para acabar, quería personalizar un poco más este post concretando en algunos de los nombres (detrás de los cuales se esconden personas estupendas, a pesar de ser profesores, jejeje) que han hecho de este mi primer año una puesta de largo inmejorable (dejo lo de las iniciales que tanto marean, pero no pongo la materia que imparten para seguir manteniendo algo del anonimato este):
Ana: mi compi de sitio y de bromas y de patatas. Cómo la voy a echar de menos. Enseguida hablar con ella fue de lo mejor del instituto. Genial como profe, como mami y como amiga, la dulzura de su forma de ser no significa que luego tenga un carácter y una valentía que no dejaban de sorprenderme. Qué fácil soltar la carcajada con ella. Muchas gracias por todo, y por llevarme a Madrid los viernes.
Bego: porque su sonrisa todo lo cambia. Porque con su voz suave consigue controlarlo todo. Porque es de las que tengo que aprender aún más que lo principal es el alumno. Porque jugar no es incompatible con ser profesor. Porque hablar con ella te hace ver la clase de persona que es. Porque me gustaría tener la mitad de seguridad que ella tiene. Porque está a punto de sacarse la plaza. Porque no es una del montón y porque también me ha llevado en varias ocasiones. Muchas gracias.
Gema: de las primeras personas que conocí, y de las primeras que se ofreció para ayudarme con cualquier cosa. Me ha llevado en su coche en más de una ocasión. Su generosidad no tiene límites ni su capacidad de trabajar y preocuparse por los demás. Me hubiera gustado que hubiera tenido un mejor año del que ha pasado, pero me alegro muchísimo de haberla conocido. El instituto la echará de menos más que a nadie. Y encima me encantaba meterme con ella. Sin ella mi tutoría hubiera sido un desastre. Otra persona a la que tengo mucho que agradecer.
Antonio: está como una cabra, pero como no se pasan tests psicológicos para ser docente, sigue ahí. Los mismos alumnos decían que estaba loco (hay que estarlo para dar clases y encima para darlas con interés y preocupación). Otro tío con carácter, que no dudó en indignarse delante del director en una de sus contadas visitas. Y pese a que tenía que comerse a todos los grupos, no le ha faltado el buen humor. Un gran fichaje para donde quiera que vaya.
Gloria: su tamaño se queda aún más escaso en comparación con su corazón. Por motivos personales tampoco lo ha pasado demasiado bien, pero aun así era la primera en preguntarte qué tal estabas y tratar de ayudarte. Como sabía que era mi primer año, ha estado pendiente de mí y de saber cómo estaba en todo momento y me ha aconsejado e informado de un montón de cosas. Y ya si se ponía a entonar una de esas canciones populares…
Carlos: pese a que al final le dio por tocarme las orejas, es otro personaje indispensable. Me ha ayudado en todo momento y espero no olvidar sus múltiples consejos; ha venido a ser como mi tutor. De miércoles a viernes, la madrugada se hacía más amena charlando con él de todo tipo de temas en el autobús. Lástima que se encontrara con un cuarto protestón como él solo que le ha hecho la vida imposible.
Rosita: la otra novata. Sus ojos, como los míos, abiertos a todas las novedades. Supongo que habrá aprendido un montón de cosas. Lo mejor (aparte de verla todos los días, claro) es su inocencia, cómo se creía todo, jajajaja. Y, si me lees, tienes que prepararte el año que viene mates, aunque no te gusten. Que lo tuyo está un poco chungo… Al final ese acento suyo acabó por rendirnos a todos y no se estropeó sus sandalias.
Marian: pequeñita, pero matona. Fue nuestra “jefa” en el curso de la página web y curró como una burra para que al final fuera realidad (porque si fuera por los demás…). Estoy rodeado de gente fabulosa y ella no es la excepción. Y esta encima es una motera, así que cuidadito con ella: bajita, pero matona. Majísima. Adorable.
Inma: otra que me aguantaba casi todos los días a la vuelta. Ha tenido que sufrir uno de los peores grupos del instituto, pero al final ya está de vacaciones. Lo buena persona que es se refleja en su cara. Y encima ella al volver tenía que aguantar a los suyos, jajaja. ¿Veis cómo he estado rodeado de gente de diez?
Raquel: tres cuartos de lo mismo. Si le pides algo, hará todo cuanto pueda por hacerlo. Y la tienda de su hermana resultó fundamental para muchas compañeras, jajajaja. La última en salir todos los días casi sin excepción.
Paco: el profe que todos hubiéramos querido tener: divertido, alternando clases serias con chistes y bromas, simpático con sus alumnos y a la vez estricto como tutor, no puede estar en una sala de profesores sin soltar alguna burrada y obligándote a reír. Y encima enterado de todo, el tío.
Israel: por fortuna, sustituyó a partir del segundo trimestre al anterior profesor que impartía su materia y se quedó hasta el final. Enseguida se ganó a los chavales y se llevó genial con todos nosotros. Aunque era su primer año, parecía que había dado clases toda su vida. Hay que invitarle a cañas, porque entonces suelta todo lo que se le pasa por la cabeza, que además se le pasan muchas cosas y siempre interesantes.
Marisa: algo parecido a Paco, pero con el refranero más desarrollado. Una crack. Empezando por su libro de partes, que ponía MARI-S.A. En las reuniones con los padres era la última en salir después de echarles bullas impresionantes a los padres, casi más que las que echaba a los chavales. Eso sí, seguro que todos ellos la echarán de menos si se va porque sus ocurrencias eran únicas.
Maika: el verdadero motor del centro. La mejor en su puesto y, encima, increíblemente simpática. Cuando me dijeron que me había tocado el centro, me dieron un teléfono para que preguntara cómo se llegaba. Y me respondió su voz alegre y desde ese mismo momento se me quitaron parte de mis miedos. Y no sólo es la voz, es todo. Porque todo lo hace bien.
Me quedo corto tratando de contar sus bondades y me dejo alguno más (Cristina, Ismael, los dos Antonios que faltan, Paqui, Juan, don Jesús, Rosa...), pero este post sería interminable y dejo extensivo mi agradecimiento a cada uno de ellos. Otra vez, muchas gracias por ser así. No cambiéis nunca y espero no perderos la pista y volver a encontrarme con vosotros. Que paséis buenas vacaciones. Y perdón a mis (pocos) fieles lectores de siempre, que os habéis tenido que tragar un tostón que no sé si me perdonaréis. Pero tenéis mucho tiempoooo, que la mayoría estáis de vacasssss :p





