"Te pareces a Franco"
¡Tranquilidad, que he puesto ese título para llamar la atención! No, no, ni soy calvo, ni rechoncho, ni tengo bigote estrecho, ni voz apagadamente nasal y rimbombante, ni visto traje militar y botas con 10 centímetros de tacón...
Explicación a esa frase, que no es que me haya inventado. Fue el viernes de la semana pasada. En la hora de tutoría, he dejdo que peguen pósters, para que así el ambiente de la clase sea no como algo hostil, sino como si estuvieran en su propio cuarto. Bajo mi autorización previa, claro. Así que los carteles de tíos mostrando sus asquerosos, planos y marcados torsos fuera, y los de tías sugiriendo sus (omitiré adjetivos para no ser ventajista) formas,traepacá tampoco.
Bueno, pues resulta que las niñas están enviciadas con un culebrón, Pasión de gavilanes, y han plantado dos o tres con sus protas masculinos. Uno de mis niños, estando yo de pie debajo de uno de esos carteles, me dijo: "Profe, te pareces a ese". La niña que estaba a su lado, lo corroboró: "Es verdad, te pareces a Franco". Y otra de más adelante, a la que le preguntaron su opinión, miró para arriba, para abajo, para arriba, para abajo, titubeo, siguió pensando y al final dio su consentimiento (aunque lo único en lo que nos parecemos es en la cara alargada, pero bueno).
Torpezas varias: ayer quería poner en Procesos unas transparencias con ejemplos de imágenes. Para eso, tenía que usar el retroproyector. Después de encontrar uno portátil en la sala de profes (camuflado...), la cuestión era abrir ese chisme. Y después de abrirlo, desplegarlo. Y..., nada, vaya, imposible :s. Así que le digo a una alumna que vaya a buscar a algún conserje, como ella me había indicado antes. Al rato, vuelve, pero con el director, que lo intenta y nada (pensamiento por mi cabeza, mal de muchos consuelo de tontos, ya sé, pero bueno: no era el único torpe...). Más auxilio: aparece el secretario. Y menos mal que éste pudo, que si no me veo a toda la junta directiva tratando de utilizar el maldito chisme... Luego lo único fue que siempre ponía las transparencias del revés.
Y hoy, hablando de torpezas, aunque debería decir despistes, había perdido mi cuaderno de notas, donde además tenía el examen de geografía a primera hora. Sólo tenía conciencia de que había dejado de tener conciencia de mi cuaderno desde la primera hora, porque en el resto no me sonaba haberlo utilizado, sobre todo a última, con el lío del transporte del retroproyector. Al final estaba en la mesa de la sala de profes, debajo de un libro de mates (a quién se le ocurre, leches). Ayer durante un rato perdí el tamagochi (y no pasé lista, eso lo he recordado hoy...). Vamos, que me voy encontrando poco a poco en mi salsa, con lo ordenadito que parecía que lo iba llevando todo...
Un espanto: la versión en espanglish que han perpetrado Lucie Silvas y Antonio Orozco. Más bien este último, que le pone versos en español a la canción de la primera y la mezcla no puede ser más horrorosa. No pegan nada una voz como un ángel y una voz como una raspa atravesada.
Explicación a esa frase, que no es que me haya inventado. Fue el viernes de la semana pasada. En la hora de tutoría, he dejdo que peguen pósters, para que así el ambiente de la clase sea no como algo hostil, sino como si estuvieran en su propio cuarto. Bajo mi autorización previa, claro. Así que los carteles de tíos mostrando sus asquerosos, planos y marcados torsos fuera, y los de tías sugiriendo sus (omitiré adjetivos para no ser ventajista) formas,
Bueno, pues resulta que las niñas están enviciadas con un culebrón, Pasión de gavilanes, y han plantado dos o tres con sus protas masculinos. Uno de mis niños, estando yo de pie debajo de uno de esos carteles, me dijo: "Profe, te pareces a ese". La niña que estaba a su lado, lo corroboró: "Es verdad, te pareces a Franco". Y otra de más adelante, a la que le preguntaron su opinión, miró para arriba, para abajo, para arriba, para abajo, titubeo, siguió pensando y al final dio su consentimiento (aunque lo único en lo que nos parecemos es en la cara alargada, pero bueno).
Torpezas varias: ayer quería poner en Procesos unas transparencias con ejemplos de imágenes. Para eso, tenía que usar el retroproyector. Después de encontrar uno portátil en la sala de profes (camuflado...), la cuestión era abrir ese chisme. Y después de abrirlo, desplegarlo. Y..., nada, vaya, imposible :s. Así que le digo a una alumna que vaya a buscar a algún conserje, como ella me había indicado antes. Al rato, vuelve, pero con el director, que lo intenta y nada (pensamiento por mi cabeza, mal de muchos consuelo de tontos, ya sé, pero bueno: no era el único torpe...). Más auxilio: aparece el secretario. Y menos mal que éste pudo, que si no me veo a toda la junta directiva tratando de utilizar el maldito chisme... Luego lo único fue que siempre ponía las transparencias del revés.
Y hoy, hablando de torpezas, aunque debería decir despistes, había perdido mi cuaderno de notas, donde además tenía el examen de geografía a primera hora. Sólo tenía conciencia de que había dejado de tener conciencia de mi cuaderno desde la primera hora, porque en el resto no me sonaba haberlo utilizado, sobre todo a última, con el lío del transporte del retroproyector. Al final estaba en la mesa de la sala de profes, debajo de un libro de mates (a quién se le ocurre, leches). Ayer durante un rato perdí el tamagochi (y no pasé lista, eso lo he recordado hoy...). Vamos, que me voy encontrando poco a poco en mi salsa, con lo ordenadito que parecía que lo iba llevando todo...
Un espanto: la versión en espanglish que han perpetrado Lucie Silvas y Antonio Orozco. Más bien este último, que le pone versos en español a la canción de la primera y la mezcla no puede ser más horrorosa. No pegan nada una voz como un ángel y una voz como una raspa atravesada.
Redacciones y revueltas
Para el lunes:
Redacción en forma de argumentación defendiendo la postura de por qué es positivo la inmigración. Decidme características o aspectos positivos, aunque no estéis de acuerdo con la postura. Podéis consultar información en Internet o donde haga falta (¿no querían sopa? Pues dos tazas... Algunos me dijeron: "pues la entrego en blanco". "Pues tienes un cero, tú verás".
De redacciones sigue la cosa. En las varias que he mandado esta semana (a distintos grupos y con distintos temas), en dos de ellas salía: en una moría (a manos de un psicópata que resultaba ser uno de la clase) y en otra no me enteré bien qué hacía, pero creo que me daban una paliza entre todos los de la clase de 1º H. Menos mal que soy su favorito...
......................................................................................................................
Aguas revueltas por el instiuto tras la 1ª evaluación. Debates varios: ¿qué responsabilidad se tiene ante un alto porcentaje de suspensos? ¿Cuánto más alto dicho porcentaje, peor profe eres? Y si no es así, ¿por qué tanta historia con las estadísticas? Pero ya metidos en ese razonamiento, ¿eso quiere decir que los profes con más "solera" son mejores que nosotros los "nuevos"? (La antigüedad suele darte derechos de elegir los mejores grupos; la condición de novato viene pareja a la de llevarte de regalo a los peores grupos.
Y otro debate: ¿quién tiene la culpa de los malos resultados con los alumnos de integración? ¿Los PTs, o los profes? ¿O es culpa de la mala comunicación (o nula) que hay entre ambos? Algo falla cuando unos no comprenden que si casi es imposible sacar adelante una clase con 30 alumnos "normales", si encima tienes que prestar atención y tiempo a 2 ó 3 con un ritmo completamente diferente y cuando otros no saben que es una obligación elaborar una programación curricular adaptada (porque no nos lo dicen ni nos explican cómo, entre otras cosas). En fin, que algo falla ahí... Creo que no hay medios para que se pueda intentar tal integración. Otro gallo cantaría con clases reducidas, de 10 ó 15 alumnos.
Mañana es viernes y encima, al teatro, ueeee
Redacción en forma de argumentación defendiendo la postura de por qué es positivo la inmigración. Decidme características o aspectos positivos, aunque no estéis de acuerdo con la postura. Podéis consultar información en Internet o donde haga falta (¿no querían sopa? Pues dos tazas... Algunos me dijeron: "pues la entrego en blanco". "Pues tienes un cero, tú verás".
De redacciones sigue la cosa. En las varias que he mandado esta semana (a distintos grupos y con distintos temas), en dos de ellas salía: en una moría (a manos de un psicópata que resultaba ser uno de la clase) y en otra no me enteré bien qué hacía, pero creo que me daban una paliza entre todos los de la clase de 1º H. Menos mal que soy su favorito...
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Aguas revueltas por el instiuto tras la 1ª evaluación. Debates varios: ¿qué responsabilidad se tiene ante un alto porcentaje de suspensos? ¿Cuánto más alto dicho porcentaje, peor profe eres? Y si no es así, ¿por qué tanta historia con las estadísticas? Pero ya metidos en ese razonamiento, ¿eso quiere decir que los profes con más "solera" son mejores que nosotros los "nuevos"? (La antigüedad suele darte derechos de elegir los mejores grupos; la condición de novato viene pareja a la de llevarte de regalo a los peores grupos.
Y otro debate: ¿quién tiene la culpa de los malos resultados con los alumnos de integración? ¿Los PTs, o los profes? ¿O es culpa de la mala comunicación (o nula) que hay entre ambos? Algo falla cuando unos no comprenden que si casi es imposible sacar adelante una clase con 30 alumnos "normales", si encima tienes que prestar atención y tiempo a 2 ó 3 con un ritmo completamente diferente y cuando otros no saben que es una obligación elaborar una programación curricular adaptada (porque no nos lo dicen ni nos explican cómo, entre otras cosas). En fin, que algo falla ahí... Creo que no hay medios para que se pueda intentar tal integración. Otro gallo cantaría con clases reducidas, de 10 ó 15 alumnos.
Mañana es viernes y encima, al teatro, ueeee
Toco tu boca...
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera del borde de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo...
Me ha recordado este fragmento que tengo por ahí apuntadas frases de novelas; y me ha alegrado el tema 25 (La narración) encontrarme con ese párrafo. Y hablando de alegrarme, os cuento lo que me dijo ayer la tutora del 1º H (aparte de que soy el profe favorito de esa clase, lo cual es una bomba de relojería). Me dijo que con ella se portaban bien, pero que comprendía que en mi asignatura fuera distinto, primero porque yo me quedo sólo con los figuras y luego porque mi asignatura es más dinánica, creativa, participativa, no les tengo copiando todo el rato... Es decir, que estoy exculpado de ser un profe permisivo y blandengue :p
Resumen de la sesión de evaluación del martes: Bla, bla, bla............ ¿Y? (y eso que la tutora fue concisa y directa; mucho hablar, pero de poco sirve si los nenes pasan del tema; es como el rollo de las estadísticas y el mamoneo de los papelitos y los planes personalizados para los suspensos; que estudien y pongan un mínimo de interés, y ya está).
También ayer, hicimos una especie de debate improvisado a raíz de un punto del libro de sociales sobre la ciudad y la marginalidad o los conflictos que pueden derivarse. Les pregunté que si creían que aquí podría pasar lo que en Francia, y me dijeron que sí muy convencidos. Lo malo fue ahondar y ver lo racistas que son (llamaban a los sudamericanos guachupines, o algo así). Su máximo argumento a favor de este racismo era que les quitaban puestos de trabajo; yo les intentaba hacer ver que esos puestos de trabajo que nadie quería los ofrecían españolitos como ellos, pero nada. También se justificaban hablando de las bandas latinas (latin kings y similares); yo les preguntaba si preferían a los Skin Heads. Ahí decían que ninguno, menos mal. Pero me gustó llevarles la contraria y hacerles dudar de sus convicciones.
Nos vamos mi dolor de cabeza y yo (que ha contribuido a que el día haya sido una montaña inexpugnable) a otra parte...
Julio Cortázar, Rayuela
Me ha recordado este fragmento que tengo por ahí apuntadas frases de novelas; y me ha alegrado el tema 25 (La narración) encontrarme con ese párrafo. Y hablando de alegrarme, os cuento lo que me dijo ayer la tutora del 1º H (aparte de que soy el profe favorito de esa clase, lo cual es una bomba de relojería). Me dijo que con ella se portaban bien, pero que comprendía que en mi asignatura fuera distinto, primero porque yo me quedo sólo con los figuras y luego porque mi asignatura es más dinánica, creativa, participativa, no les tengo copiando todo el rato... Es decir, que estoy exculpado de ser un profe permisivo y blandengue :p
Resumen de la sesión de evaluación del martes: Bla, bla, bla............ ¿Y? (y eso que la tutora fue concisa y directa; mucho hablar, pero de poco sirve si los nenes pasan del tema; es como el rollo de las estadísticas y el mamoneo de los papelitos y los planes personalizados para los suspensos; que estudien y pongan un mínimo de interés, y ya está).
También ayer, hicimos una especie de debate improvisado a raíz de un punto del libro de sociales sobre la ciudad y la marginalidad o los conflictos que pueden derivarse. Les pregunté que si creían que aquí podría pasar lo que en Francia, y me dijeron que sí muy convencidos. Lo malo fue ahondar y ver lo racistas que son (llamaban a los sudamericanos guachupines, o algo así). Su máximo argumento a favor de este racismo era que les quitaban puestos de trabajo; yo les intentaba hacer ver que esos puestos de trabajo que nadie quería los ofrecían españolitos como ellos, pero nada. También se justificaban hablando de las bandas latinas (latin kings y similares); yo les preguntaba si preferían a los Skin Heads. Ahí decían que ninguno, menos mal. Pero me gustó llevarles la contraria y hacerles dudar de sus convicciones.
Nos vamos mi dolor de cabeza y yo (que ha contribuido a que el día haya sido una montaña inexpugnable) a otra parte...
Me pido de compi a Aldara (e imagen para clase)
Que sí, que lo tengo decidido y con su penúltimo post más que nunca. Que yo necesito una compi que entre a la sala de profes canturreando y que me descubra el maravilloso mundo de la Boldam y que tenga ese sentido del humor tan afilado que hasta te consigue hacerte olvidar las clases que te quedan. Que estos compañeros son muy majos, y buena gente, vale, pero es que aparte del tema único de conversación centrado en los chicos y las clases y oposiciones y demás, necesito bromear, jugar y decir tonterías. Vamos, comportarme como el crío que he dejado de ser (ejem)... Y a estas alturas el año pasado ya tenía una pandilla con la que hacer todo ese tipo de cosas para minimizar los malos ratos que nos daban los alumnos; y aquí que son más formalitos, con mayor motivo para no estar tan obsesionados con ellos. Aunque vamos haciendo avances, algo es algo. En fin, Aldara, que te pidas el traslado :p (y noooo, no es por las borracheras, eh...).
Vale, ahora toca hablar de mi próxima clase (para la de la hora siguiente no, que como aquí hay que fotocopiar con antelación, ya no puedo usarla), para la cual voy a llevar esta imagen e iniciar con los chicos un debate:

Especiales y sinceros agradecimientos a la persona que ha posibilitado tanto que se vea en el blog como todo lo concerniente a esa imagen: sí, tú, Laura, ¿te parece bien la dedicatoria, o te lo digo de rodillas? :p
¿Qué os sugiere?
PD1: hoy no acabo a las dos. No recordaba que teníamos evaluación. Me lo ha tenido que decir un compañero que ni siquiera tiene dicha evaluación. Al menos ya he hecho el informe para los suspensos (fotocopiados debidamente y entregados a la tutora y al jefe de departamento). Ah, por si no fuera poco lo del lunes, tengo un ligero problemilla con el cierre de la bragueta... Si me miro cada tres segundos ahí no penséis que tengo algún tipo de obsesión especial con..., nada referido a lo de ahí abajo...
PD2: ¿por qué en los conciertos hay gente tan friki que se dedica a colarse lo más adelante posible en la fila y luego allí darse un lote con su pareja? Aumentamos la rareza si son dos mujeres, una vestida con corbata y otra con un jersey asfixiante y olor penetrantamente desagradable a sudor; si son escandinavas y una española empieza a zarandear a la de la corbata gritándola "guarra"; y si se pasan todo el concierto (un grupo catalán que no recuerdo de telonero; los Kaiser Chief's desaparecidos en combate por cuarentena de hepatitis; y The Tears, la evolución de The Suede, con Brett Anderson volviendo locos a dos chicos detrás de mí que aullaban como lobos en celo histérico cada vez que movía la cadera) haciéndoles fotos. Por no hablar de un trío de borrachos que no sé cómo no derramaron su cubata a los de la primera fila; también ellos acabaron a empujones con otra chica. Vamos, que fue muy interesante, aunque me he pasado dos días con los oídos taponados :p
PD3: ay, que yo había subido al despacho para acabar de corregir los exámenes...
Vale, ahora toca hablar de mi próxima clase (para la de la hora siguiente no, que como aquí hay que fotocopiar con antelación, ya no puedo usarla), para la cual voy a llevar esta imagen e iniciar con los chicos un debate:

Especiales y sinceros agradecimientos a la persona que ha posibilitado tanto que se vea en el blog como todo lo concerniente a esa imagen: sí, tú, Laura, ¿te parece bien la dedicatoria, o te lo digo de rodillas? :p
¿Qué os sugiere?
PD1: hoy no acabo a las dos. No recordaba que teníamos evaluación. Me lo ha tenido que decir un compañero que ni siquiera tiene dicha evaluación. Al menos ya he hecho el informe para los suspensos (fotocopiados debidamente y entregados a la tutora y al jefe de departamento). Ah, por si no fuera poco lo del lunes, tengo un ligero problemilla con el cierre de la bragueta... Si me miro cada tres segundos ahí no penséis que tengo algún tipo de obsesión especial con..., nada referido a lo de ahí abajo...
PD2: ¿por qué en los conciertos hay gente tan friki que se dedica a colarse lo más adelante posible en la fila y luego allí darse un lote con su pareja? Aumentamos la rareza si son dos mujeres, una vestida con corbata y otra con un jersey asfixiante y olor penetrantamente desagradable a sudor; si son escandinavas y una española empieza a zarandear a la de la corbata gritándola "guarra"; y si se pasan todo el concierto (un grupo catalán que no recuerdo de telonero; los Kaiser Chief's desaparecidos en combate por cuarentena de hepatitis; y The Tears, la evolución de The Suede, con Brett Anderson volviendo locos a dos chicos detrás de mí que aullaban como lobos en celo histérico cada vez que movía la cadera) haciéndoles fotos. Por no hablar de un trío de borrachos que no sé cómo no derramaron su cubata a los de la primera fila; también ellos acabaron a empujones con otra chica. Vamos, que fue muy interesante, aunque me he pasado dos días con los oídos taponados :p
PD3: ay, que yo había subido al despacho para acabar de corregir los exámenes...
Ahora o nunca
Demasiada distancia entre ambos términos.
Demasiado espacio entre los dos puntos.
Demasiadas consecuencias según en qué orilla te quedes.
(LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA, 335.
Previsión de plazas para estas oposiciones en mi asignatura)
Además, rumores de prueba única, modificación de las listas de interinidad... Yo sigo estudiando igual, haciendo planificaciones para estudiar más a partir de enero, que ya tengo que haber hecho una lectura general de todo el temario.
(1ª fase de poner las notas, superado, pese al agobio y el estrés y haberlas pasado con una hora de retraso. No fue tan difícil pasarlas al tamagotchi ni poner las observaciones. Ya sólo falta la hoja personalizada para los que han suspendido... STOP
Ayer llegué tarde al instituto; menos mal que íbamos 5 profesores. No fue por la niebla, sino por el atasco en Plaza Castilla; y porque antes el metro y su maldita línea 1 había vuelto a fallar.STOP
Preparativos para las cenas de Navidad. Tanto en este instituto -que parece que nos llevan a un africano en Chueca..., como con los compañeros del año pasado, aunque aquí todavía estamos concretando fechas y lugares. STOP.
Ah, la frase que puse en el final del anterior post se inscribe en un marco de broma y burla; mis nenes me quieren pese a todo mucho :p STOP AND THE END).
Demasiado espacio entre los dos puntos.
Demasiadas consecuencias según en qué orilla te quedes.
(LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA, 335.
Previsión de plazas para estas oposiciones en mi asignatura)
Además, rumores de prueba única, modificación de las listas de interinidad... Yo sigo estudiando igual, haciendo planificaciones para estudiar más a partir de enero, que ya tengo que haber hecho una lectura general de todo el temario.
(1ª fase de poner las notas, superado, pese al agobio y el estrés y haberlas pasado con una hora de retraso. No fue tan difícil pasarlas al tamagotchi ni poner las observaciones. Ya sólo falta la hoja personalizada para los que han suspendido... STOP
Ayer llegué tarde al instituto; menos mal que íbamos 5 profesores. No fue por la niebla, sino por el atasco en Plaza Castilla; y porque antes el metro y su maldita línea 1 había vuelto a fallar.STOP
Preparativos para las cenas de Navidad. Tanto en este instituto -que parece que nos llevan a un africano en Chueca..., como con los compañeros del año pasado, aunque aquí todavía estamos concretando fechas y lugares. STOP.
Ah, la frase que puse en el final del anterior post se inscribe en un marco de broma y burla; mis nenes me quieren pese a todo mucho :p STOP AND THE END).
Sólo quiero descansar, y guardar la ropa
Esta voz mía, que viene y se va, vuelve y de nuevo se pierde, no sé cómo aguanta. Ayer sólo tuve tres horas y a poco no llego. Hoy a primera hora podría haber hecho el doblaje de alguna peli de terror. Pero es que este trancazo es así de caprichoso: a ratos le da por meterse en el pecho, a ratos me tapona el orificio izquierdo de la nariz, a ratos se concentra en mi garganta.
- Si estás malo no vengas, profe, me dicen con todo el interés y preocupación del mundo mis tutorandos, a lo que yo les contesto:
- Ya, pero es que si no vengo sé que me echáis de menos y no quiero que sufráis por mi culpa.
¿Quién tiene la última palabra? Ellos, claro:
- Te hacemos una foto y la ponemos en la pared, no te preocupes.
Había llegado a clase por los pelos. ¿Por qué?:
Metro de Madrid, VUELA. Sí, vuela, a PATADAS que voy a darle yo. Aunque ya me lo tomo con calma, y ni miro el reloj. Más esfuerzos que levantarme a las 6:30 (en punto...) y salir a las 7:00 para llegar a las 8:30 no voy a hacer. Pero de aquí a que acabe el curso estos se llevan una hoja de reclamación. Al menos ha dejado de llover. Aunque eso sí, no lo veía por culpa de la niebla (y porque iba leyendo algo de ortografía, que lo de los dictados no corrige demasiado los errores).
Por otra parte: frases en la sala de profesores:
- No sé si es porque estoy embarazada, pero nunca me había sentido tan perdida como este año (mi compañera de inglés).
- Pues yo no estoy embarazada y estoy igual de lerda que tú... (mi compañera de mates)...
Y es que aquí estamos todos "lerdos" perdidos con tanta hoja y tanto código para el tamagochi y tantos planes personalizados para los niños que suspenden. De hecho, mi taquilla va a explotar:
(y todo ello como si fuera una macedonia, revuelto).
A última hora, en el aula de informática, a ritmo de música progresive o dance o bakaladera (así se concentran mejor, dicen; el caso es que así se callaban más que si yo estuviera hablando, y como estoy acostumbrado a evadirme sonoramente...), este cruce de declaraciones:
- Profe, no aguanto este rollo de los acentos.
- Ni yo a ti, pero todos nos tenemos que aguantar.
- Si estás malo no vengas, profe, me dicen con todo el interés y preocupación del mundo mis tutorandos, a lo que yo les contesto:
- Ya, pero es que si no vengo sé que me echáis de menos y no quiero que sufráis por mi culpa.
¿Quién tiene la última palabra? Ellos, claro:
- Te hacemos una foto y la ponemos en la pared, no te preocupes.
Había llegado a clase por los pelos. ¿Por qué?:
Metro de Madrid, VUELA. Sí, vuela, a PATADAS que voy a darle yo. Aunque ya me lo tomo con calma, y ni miro el reloj. Más esfuerzos que levantarme a las 6:30 (en punto...) y salir a las 7:00 para llegar a las 8:30 no voy a hacer. Pero de aquí a que acabe el curso estos se llevan una hoja de reclamación. Al menos ha dejado de llover. Aunque eso sí, no lo veía por culpa de la niebla (y porque iba leyendo algo de ortografía, que lo de los dictados no corrige demasiado los errores).
Por otra parte: frases en la sala de profesores:
- No sé si es porque estoy embarazada, pero nunca me había sentido tan perdida como este año (mi compañera de inglés).
- Pues yo no estoy embarazada y estoy igual de lerda que tú... (mi compañera de mates)...
Y es que aquí estamos todos "lerdos" perdidos con tanta hoja y tanto código para el tamagochi y tantos planes personalizados para los niños que suspenden. De hecho, mi taquilla va a explotar:
- Libros que entran y salen de cualquier manera según toque la asignatura.
- Dineros sueltos que voy recolectando para ir a la excursión del Imax para ver Harry Potter el día de las pellas (y trato de que a parte vaya el del museo Geominero mientras la compañera que lo lleva siga de baja).
- Regalitos que desde la dirección van cayendo (las múltiples hojas que nos hacen sentir tan mal)
- Más papeles para organizar la lectura para Procesos, por lo del Plan de Mejora de la Lectura, y alguno que otro con horarios,instrucciones para evacuar el centro o composición de consejo escolar que archivo casi sin mirar.
- Todo lo que he perdido y no encuentro por ninguna parte, incluyendo una hoja donde anoté las notas del examen a 3º, notas que ni pasé al cuaderno de notas ni en sus propios exámenes, y cuya valoración es harto complicada porque no había un número de preguntas exactas para sumar el típico 10.
(y todo ello como si fuera una macedonia, revuelto).
A última hora, en el aula de informática, a ritmo de música progresive o dance o bakaladera (así se concentran mejor, dicen; el caso es que así se callaban más que si yo estuviera hablando, y como estoy acostumbrado a evadirme sonoramente...), este cruce de declaraciones:
- Profe, no aguanto este rollo de los acentos.
- Ni yo a ti, pero todos nos tenemos que aguantar.
ME TIENES MANÍA
Desde hace unos días, en la clase de primero tengo un curioso recordatorio cuando mis alumnos creen que estoy siendo injusto y consiste en un cartel hecho por ellos con las letras bien grandes y claras:
(la tilde de la i se la corregí yo, claro)
Dicho cartel es digamos que comunitario y se lo pasan de unos a otros cuando creen necesario. La mayoría de las veces la respuesta que consiguen de mi parte es afirmar dicha aseveración: "sí, nene, te tengo una manía horrible, así que ya sabes, a callar".
Pero hay un alumno de este primero cuya especialidad es la de ser payaso mayor del reino del aula. Hubo un día que me enfadó tanto que le dije lo siguiente:
- A ver, Donald [evidente alteración del nombre para evitar posibles denuncias], hazme un favor y saca el cartel ahora mismo. ¿Ves lo que pone? ¡Pues eso!
¿Respuesta? Risas...
PD: juraría que se me olvida algo.
Vaya lunes...
Sigue lloviendo fuera...
PROFE, ME TIENES MANÍA
(la tilde de la i se la corregí yo, claro)
Dicho cartel es digamos que comunitario y se lo pasan de unos a otros cuando creen necesario. La mayoría de las veces la respuesta que consiguen de mi parte es afirmar dicha aseveración: "sí, nene, te tengo una manía horrible, así que ya sabes, a callar".
Pero hay un alumno de este primero cuya especialidad es la de ser payaso mayor del reino del aula. Hubo un día que me enfadó tanto que le dije lo siguiente:
- A ver, Donald [evidente alteración del nombre para evitar posibles denuncias], hazme un favor y saca el cartel ahora mismo. ¿Ves lo que pone? ¡Pues eso!
¿Respuesta? Risas...
PD: juraría que se me olvida algo.
Vaya lunes...
Sigue lloviendo fuera...
L.O.E, L.O.C.E., L.O.G.S.E...
Este fin de semana, aparte de mi mariscada, la peli del sábado (que recomendaré más adelante) y el concierto de Tiza, ha pasado algo bastante importante: la manifestación en contra de la L.O.E. (otra, esta vez en serio, que la otra era para ganar un día de fiesta).
Más allá del "baile de cifras" que los periódicos reseñan, cabe preguntarse: ¿alguien sabe de qué va la susodicha ley? Yo, he de confesarlo, no demasiado más allá de las dos o tres cosas que siempre se escuchan: que si los alumnos pasarán de curso con tres suspensas porque es poco que lo hagan con dos, que si se quita septiembre (y las clases empezarían antes...), que si religión sigue como asignatura optativa y a los profesores de religión los sigue eligiendo ahora no me sale la palabra (Conferencia no, Episcopado puede...), que si cada Comunidad hará lo que quiera y será el inicio de la fragmentación de este país llamado hasta hace poco España (sssshhh, lo he dicho no muy alto).
El caso es que en menos de 5 años hemos pasado por tres leyes generales de educación como quien no quiere la cosa. Y cada vez que hay un cambio, se tiende a ir peor, aunque parezca imposible (como con la vivienda: algún día llegará a su límite, pero siguen subiendo los precios). Lo único cierto es eso. Ni profesores ni alumnos sabemos muy bien en qué marco estamos metidos.
¿Tan difícil es llegar a un consenso entre los grandes partidos políticos para que no seamos el peor país de la Unión Europea en cuanto a Educación? Pues parece que sí. Interesa maquillar la realidad con leyes, aderezar la vida pública con enfrentamientos no importa de qué tipo, mientras se sigan llenando páginas de prensa y minutos en la tele. Y mientras tanto, no dar ni un duro a aspectos relacionados con la Educación, no invertir en investigaciones, fomentar que las próximas generaciones sean pacientes y borreguiles individuos que se entretengan con el fútbol, la prensa rosa y la tele en general y, que si han de votar, voten perpetuando el sistema existente, que en nada o poco varía estén unos u otros en el poder, algo así como pasaba con los liberales y conservadores, que se turnaban allá por el siglo XIX.
¿Y qué se puede hacer? Que cada partido proponga su ideal de ley educativa y que se debata y se lleguen a acuerdos y se deje unos cuantos años. Puntos que se deberían tratar de seguir: endurecer un poco el sistema educativo, que eso signfica ser más exigentes, no negar las oportunidades; y, al mismo tiempo, ofrecer alternativas al alumnado que desde 1º de la ESO tiene claro que lo suyo no es estudiar. Potenciar una especie de Formación Profesional relacionada más directamente con el mundo laboral. Etc., etc., etc.
La recomendación:El jardinero fiel. La historia es dura y triste (no ven vano trata de África), y yo destacaría sobre todo la preciosa historia de amor entre los dos protagonistas: Ralph Fiennes (impecable) y Rachel Weisz (cautivadora), más allá de que te quieras creer que el primer día que conoces a alguien acabes directamente en la casa de ella al tema (lo digo por el debate que suscité al parecerme eso de película, y el resto de opiniones estuvo en mi contra).
Más allá del "baile de cifras" que los periódicos reseñan, cabe preguntarse: ¿alguien sabe de qué va la susodicha ley? Yo, he de confesarlo, no demasiado más allá de las dos o tres cosas que siempre se escuchan: que si los alumnos pasarán de curso con tres suspensas porque es poco que lo hagan con dos, que si se quita septiembre (y las clases empezarían antes...), que si religión sigue como asignatura optativa y a los profesores de religión los sigue eligiendo ahora no me sale la palabra (Conferencia no, Episcopado puede...), que si cada Comunidad hará lo que quiera y será el inicio de la fragmentación de este país llamado hasta hace poco España (sssshhh, lo he dicho no muy alto).
El caso es que en menos de 5 años hemos pasado por tres leyes generales de educación como quien no quiere la cosa. Y cada vez que hay un cambio, se tiende a ir peor, aunque parezca imposible (como con la vivienda: algún día llegará a su límite, pero siguen subiendo los precios). Lo único cierto es eso. Ni profesores ni alumnos sabemos muy bien en qué marco estamos metidos.
¿Tan difícil es llegar a un consenso entre los grandes partidos políticos para que no seamos el peor país de la Unión Europea en cuanto a Educación? Pues parece que sí. Interesa maquillar la realidad con leyes, aderezar la vida pública con enfrentamientos no importa de qué tipo, mientras se sigan llenando páginas de prensa y minutos en la tele. Y mientras tanto, no dar ni un duro a aspectos relacionados con la Educación, no invertir en investigaciones, fomentar que las próximas generaciones sean pacientes y borreguiles individuos que se entretengan con el fútbol, la prensa rosa y la tele en general y, que si han de votar, voten perpetuando el sistema existente, que en nada o poco varía estén unos u otros en el poder, algo así como pasaba con los liberales y conservadores, que se turnaban allá por el siglo XIX.
¿Y qué se puede hacer? Que cada partido proponga su ideal de ley educativa y que se debata y se lleguen a acuerdos y se deje unos cuantos años. Puntos que se deberían tratar de seguir: endurecer un poco el sistema educativo, que eso signfica ser más exigentes, no negar las oportunidades; y, al mismo tiempo, ofrecer alternativas al alumnado que desde 1º de la ESO tiene claro que lo suyo no es estudiar. Potenciar una especie de Formación Profesional relacionada más directamente con el mundo laboral. Etc., etc., etc.
La recomendación:El jardinero fiel. La historia es dura y triste (no ven vano trata de África), y yo destacaría sobre todo la preciosa historia de amor entre los dos protagonistas: Ralph Fiennes (impecable) y Rachel Weisz (cautivadora), más allá de que te quieras creer que el primer día que conoces a alguien acabes directamente en la casa de ella al tema (lo digo por el debate que suscité al parecerme eso de película, y el resto de opiniones estuvo en mi contra).
Toletum
Fui, vi, vencí comí.
Pensamiento durante la visita cultural, a partir de la cuarta puerta, y eso que no habíamos subido demasiadas cuestas:
- Que se acabe estoooooooooooooo, odio estep*** puebloooooooo.
(Habíamos subido a la puerta de Alfonso VI, estrecha, con peldaños criminales, pero muy chulo, yo si hubiera sido guerrero me lo habría pasado bomba lanzando saetas protegido por esos anchos muros, cerrando la puerta acabada en filos para cerrar el paso al enemigo y de paso ensartarlos, o lanzando por el huequecillo de una de las paredes aceite hirviendo o cosas por el estilo; otra que también estaba muy chula era una que tenía 9 metros de altura, pero por debajo del suelo. Claro que en esa me di con el techo y para pasar a la última parte casi tengo que pasar de rodillas. Pero el resto...
La sinagoga y la mezquita, por mí las hubiera suprimido. La jefa de estudios, que era la más responsable de los cuatro profesores que íbamos, se tomaba muy en serio su papel de guía una vez que las (sosas) del ayuntamiento nos dejaron solos. Algún chico incluso preguntaba con interés. La orientadora, mientras, protestaba porque tenía hambre. Yo para entonces me había escapado del museo sefardí con los primeros alumnos que habían encontrado la salida.
Antes, dos ANÉCDOTAS (sección especialmente recalcada y dedicada a Yo): un alumno se metió en un hostal para hacer pipí; estaba oscuro y, después de meterse en el baño de las chicas, se dio unostión contra una viga de hierro. Claro, sus compañeros oyeron el golpe, y corrió como la pólvora la anécdota, incentivada además por el chichón que tenía. Un servidor no pudo abstraerse a los comentarios jocosos, tipo: "chico (esto en honor a ellos), que te vas a cargar Toledo". Luego me presto a contrarréplicas cuando al día siguiente me empotro contra el marco de una puerta (¿qué estaría mirando?...), claro...
Otra alumna de mi tutoría me pasó su móvil en el museo referido en un párrafo anterior: otra de mis alumnas se había perdido. Es para todo lentísima, la condenada. Le dije lo que tenía que hacer para encontrarnos: ¡pregunta!. Cuando encontró a los otros profes, les echó la bronca por perderla, la jodía. A partir de eso, iba casi más como los cangrejos, andando de espaldas para controlar que no se quedase como la ovejita descarriada. Niñaaaaaaaaa, caminaaaa, gritaba cuando la veía pararse en algún puesto.
Y ya esperar en el parque, creyendo que ya era la hora de comer, aunque antes había que pasearse por las puertas de la Catedral, ya que entrar vale como 6 euros gracias al Arzobispado de Toledo, o algo así (curas, vaya, jejeje). Pero por suerte, tras la última cuesta, ya tocó turno del tiempo libre para los chicos..., y para nosotros).
Pensamiento después de la comida (publicidad gratuita: no deje de visitar La abadía si pasa por Toledo):
- Amo esta ciudadddddddddddddddd.
(Conocía este sitio gracias a un amigo toledano -saludos, aunque sé que no me lees, Juanca :p-, y se lo recomendé a mis compis, que aceptaron al vuelo mi propuesta y no se arrepintieron; de hecho, me han pedido que les acompañe a otras excursiones, jejeje. Y con la dieta que nos dan, encima nos salió como si nos hubiéramos tomado un café.
Previamente, les habíamos dicho a los alumnos que había que estar a las tres en punto, en la puerta donde nos habíamos separado, y que fueran puntuales. Nosotros llegamos a y diez, casi a y cuarto. No coló nuestra coartada: os estábamos buscando por los alrededores, por si había algún despistado. Entre otras cosas debido a mis coloretes post comida y post (1 y media) cervezas. "¿Cuántas copas de vino te has tomado, profeeee?". "Ni unaaaaaaaa" (no me preguntaron si había bebido cerveza). "Claro, y por eso te cuesta seguir la línea recta, ¿no?". "Que es cuesta, y es mejor ir de un lado a otro...".
Hicimos una foto en grupo y para el bus, y luego para casa. Bueno, para el pueblo, hacia las cinco menos diez. Yo, otro bus para Madrid, previo paso por el atasco de Plaza Castilla, así que en casa a eso de las seis y algo).
Vaya, que no estuvo mal la excursión...
Pensamiento durante la visita cultural, a partir de la cuarta puerta, y eso que no habíamos subido demasiadas cuestas:
- Que se acabe estoooooooooooooo, odio este
(Habíamos subido a la puerta de Alfonso VI, estrecha, con peldaños criminales, pero muy chulo, yo si hubiera sido guerrero me lo habría pasado bomba lanzando saetas protegido por esos anchos muros, cerrando la puerta acabada en filos para cerrar el paso al enemigo y de paso ensartarlos, o lanzando por el huequecillo de una de las paredes aceite hirviendo o cosas por el estilo; otra que también estaba muy chula era una que tenía 9 metros de altura, pero por debajo del suelo. Claro que en esa me di con el techo y para pasar a la última parte casi tengo que pasar de rodillas. Pero el resto...
La sinagoga y la mezquita, por mí las hubiera suprimido. La jefa de estudios, que era la más responsable de los cuatro profesores que íbamos, se tomaba muy en serio su papel de guía una vez que las (sosas) del ayuntamiento nos dejaron solos. Algún chico incluso preguntaba con interés. La orientadora, mientras, protestaba porque tenía hambre. Yo para entonces me había escapado del museo sefardí con los primeros alumnos que habían encontrado la salida.
Antes, dos ANÉCDOTAS (sección especialmente recalcada y dedicada a Yo): un alumno se metió en un hostal para hacer pipí; estaba oscuro y, después de meterse en el baño de las chicas, se dio un
Otra alumna de mi tutoría me pasó su móvil en el museo referido en un párrafo anterior: otra de mis alumnas se había perdido. Es para todo lentísima, la condenada. Le dije lo que tenía que hacer para encontrarnos: ¡pregunta!. Cuando encontró a los otros profes, les echó la bronca por perderla, la jodía. A partir de eso, iba casi más como los cangrejos, andando de espaldas para controlar que no se quedase como la ovejita descarriada. Niñaaaaaaaaa, caminaaaa, gritaba cuando la veía pararse en algún puesto.
Y ya esperar en el parque, creyendo que ya era la hora de comer, aunque antes había que pasearse por las puertas de la Catedral, ya que entrar vale como 6 euros gracias al Arzobispado de Toledo, o algo así (curas, vaya, jejeje). Pero por suerte, tras la última cuesta, ya tocó turno del tiempo libre para los chicos..., y para nosotros).
Pensamiento después de la comida (publicidad gratuita: no deje de visitar La abadía si pasa por Toledo):
- Amo esta ciudadddddddddddddddd.
(Conocía este sitio gracias a un amigo toledano -saludos, aunque sé que no me lees, Juanca :p-, y se lo recomendé a mis compis, que aceptaron al vuelo mi propuesta y no se arrepintieron; de hecho, me han pedido que les acompañe a otras excursiones, jejeje. Y con la dieta que nos dan, encima nos salió como si nos hubiéramos tomado un café.
Previamente, les habíamos dicho a los alumnos que había que estar a las tres en punto, en la puerta donde nos habíamos separado, y que fueran puntuales. Nosotros llegamos a y diez, casi a y cuarto. No coló nuestra coartada: os estábamos buscando por los alrededores, por si había algún despistado. Entre otras cosas debido a mis coloretes post comida y post (1 y media) cervezas. "¿Cuántas copas de vino te has tomado, profeeee?". "Ni unaaaaaaaa" (no me preguntaron si había bebido cerveza). "Claro, y por eso te cuesta seguir la línea recta, ¿no?". "Que es cuesta, y es mejor ir de un lado a otro...".
Hicimos una foto en grupo y para el bus, y luego para casa. Bueno, para el pueblo, hacia las cinco menos diez. Yo, otro bus para Madrid, previo paso por el atasco de Plaza Castilla, así que en casa a eso de las seis y algo).
Vaya, que no estuvo mal la excursión...
La huelga de alumnos
Ayer, martes, se produjo la anunciada huelga de estudiantes. Sólo tenía tres clases, pero bastó la primera para que recibiera en la cara (perpleja, como luego veréis) los resultados (por cierto, viendo ahora desde este miércoles vacío en Madrid, con carreteras despejadas y atascos inexistentes, en que he llegado a clase a las 8, casi con veinte minutos de adelanto, vaya con los estudiantes, que se montan las huelgas justo el día previo al día de fiesta...).
Pues bien, a primera hora tenía 3º de Diversificación. De los 12 alumnos, vinieron dos. Y uno para pagarme el dinero de la excursión de mañana; efectuado el pago, se fue. El otro se puso malo y, más adelante, también se fue. Entre medias, llegó la tercera en discordia. Vio que sólo había un compañero y se quiso largar. ¿Cómo? Sacó el móvil y llamó a su madre. En medio de una acalorada discusión en la que la hija trataba de convencer a la madre de la veracidad de sus aseveraciones (que sólo somos 2, que yo aquí sola no me quedo hasta las dos, que me voy a casa, hago las camas, limpio las casas, pero yo me voy, que sólo somos 2, si no me crees, habla con mi tutor, que está en clase...), me vi implicado. Cuando oí lo del tutor, empecé a hacerle gestos con la mano para que no me pasara el móvil.
Los dos primeros intentos suyos fueron atajados por mi parte. Al tercero, ya no fue posible. Carraspeé y, todavía medio dormido y medio alucinado por la situación, pronuncié:
- Señora (la llamé por su nombre, pero no lo recuerdo), que es verdad lo que dice su hija, que sólo son dos personas, y...
- Tú no eres su tutor, es mentira. No te creo.
Glups... Saqué el móvil de la oreja y se lo devolví a mi alumna: "No me cree". Más adelante la consiguió convencer y se marchó. El resto del día, mis dos siguientes clases, no tuvieron ninguna incidencia (o anécdota, si así preferís llamarlo; mi compi de música me ha preguntado que si la puede contar; yo le he dicho que mientras no dé nombres y apellidos... :p). Y menos mal que no la hubo, porque estaba medio mareado. Creo que por la impresión de no dar ninguna credibilidad, yo que pensaba que si esto me iba mal me ponía a presentar informativos... (2º trimestre, por cierto, me voy con los de Procesos y Diversificación a Telecinco).
Tenía una reunión sobre alumnos de integración y la coordinación con los profesores de mates y lengua. Entre que era a las dos y yo salía a las once y media y que me quitaron los tres que tenía, el servidor de ustedes se fue. Hoy nadie me ha dicho nada. Y hoy, fiesta en Madrid, creo que haré lo mismo con la reunión para la evacuación del centro. Que me lo resumen o que se quemen vivos los alumnos cuando esto arda, jeje. Timbreeeeeee
Pues bien, a primera hora tenía 3º de Diversificación. De los 12 alumnos, vinieron dos. Y uno para pagarme el dinero de la excursión de mañana; efectuado el pago, se fue. El otro se puso malo y, más adelante, también se fue. Entre medias, llegó la tercera en discordia. Vio que sólo había un compañero y se quiso largar. ¿Cómo? Sacó el móvil y llamó a su madre. En medio de una acalorada discusión en la que la hija trataba de convencer a la madre de la veracidad de sus aseveraciones (que sólo somos 2, que yo aquí sola no me quedo hasta las dos, que me voy a casa, hago las camas, limpio las casas, pero yo me voy, que sólo somos 2, si no me crees, habla con mi tutor, que está en clase...), me vi implicado. Cuando oí lo del tutor, empecé a hacerle gestos con la mano para que no me pasara el móvil.
Los dos primeros intentos suyos fueron atajados por mi parte. Al tercero, ya no fue posible. Carraspeé y, todavía medio dormido y medio alucinado por la situación, pronuncié:
- Señora (la llamé por su nombre, pero no lo recuerdo), que es verdad lo que dice su hija, que sólo son dos personas, y...
- Tú no eres su tutor, es mentira. No te creo.
Glups... Saqué el móvil de la oreja y se lo devolví a mi alumna: "No me cree". Más adelante la consiguió convencer y se marchó. El resto del día, mis dos siguientes clases, no tuvieron ninguna incidencia (o anécdota, si así preferís llamarlo; mi compi de música me ha preguntado que si la puede contar; yo le he dicho que mientras no dé nombres y apellidos... :p). Y menos mal que no la hubo, porque estaba medio mareado. Creo que por la impresión de no dar ninguna credibilidad, yo que pensaba que si esto me iba mal me ponía a presentar informativos... (2º trimestre, por cierto, me voy con los de Procesos y Diversificación a Telecinco).
Tenía una reunión sobre alumnos de integración y la coordinación con los profesores de mates y lengua. Entre que era a las dos y yo salía a las once y media y que me quitaron los tres que tenía, el servidor de ustedes se fue. Hoy nadie me ha dicho nada. Y hoy, fiesta en Madrid, creo que haré lo mismo con la reunión para la evacuación del centro. Que me lo resumen o que se quemen vivos los alumnos cuando esto arda, jeje. Timbreeeeeee
LUNES, TENÍAS QUE SER
Sólo tú, lunes, podías mirarme a los ojos desde el cansancio y el horror de saberte el día menos indicado para nada que no sea maldecirte por tu tempranísima e inoportuna aparición.
Nos acompañas desde tu silencio y resignación, desde las 6:31 en mi caso, impregnando de fatalismo cada acción: vestirse, hacer la cama, domar el remolino rebelde aplastándolo una y otra vez con el humedecido peine, desayunar y despedirse hasta quién sabe cuándo.
Entonces, como eres friolero y no estás acostumbrado, te tapas la garganta que muchos quisieron estrangular y me acompañas, observando cómo mis acelerados pasos van acompasados de vaho por primera vez en lo que llevamos de otoño. Te sientas a mi lado después de esperar demasiado en la estación de Canal y no te molesta que mis oídos se evadan, al son de música inglesa, del ruido típico de un tren avanzando por un túnel; sabes reconocer que tu conversación no es muy fluida.
Hacemos transbordo y aunque parece que todo va como debe, en Estrecho el metro se para y, después de un rato, anuncian avería. 5 minutos, disculpen las molestias... ¡Ja! Mascullando entre dientes y mirándote acusadoramente, decido salir a la calle y pedir un taxi. Te libras gracias a que la puerta del último autobús con el que llegaría a tiempo al instituto cierre justo detrás de mí. No sé cómo me habría sentado que los 2 euros y 20 céntimos de más no hubieran valido para eludir llegar tarde. No sé hasta qué punto te hubiera culpado por ser tú quien había estado conmigo.
Al llegar al instituto, te haces compañero y sombra de todos los presentes, y al compartir tu peso entre varios, parece como si fuera un día más, aunque hablemos de ti y te piten los oídos por lo que decimos, y sientas envidia de tus predecesores, los siempre mejor parados viernes, sábado y domingo.
Llega la primera clase, pasa, hueco, guardia de patio, donde mis compañeros, ambos de Educación Física (no estoy queriendo decir nada de ellos, que conste, lunes), no asoman la gaita y de nuevo con figurar al sol es bastante, que no pidan implicación, cuando lo único que haría si me recorro todo el patio y más hacia la zona de fumadores, sería el canelo; y cuando voy a tener la 2ª clase, recuerdo que vendrán a dar una charla sobre "Comercio justo", donde tengo que fingir un mínimo de interés, aunque acabo recogiendo el dinero para la excursión a Toledo el jueves. Ya mi cara no denota el sueño y cansancio con los que iniciamos el trayecto, pero sigues ahí, respirando de forma pesada sobre mi cuello. Por eso la mañana se me figura una cuesta arriba interminable.
Y luego, más huecos, más guardias, de biblioteca, otra guardia de patio (esta vez sale un compañero, uno que se quejó amargamente en el claustro de ser un cruzado sin causa y sin apoyo, pero que se sitúa delante de la verja y conversa con el conserje) y, tras la primera hora, la siguente clase. A última. ¿Última? ¡No! Una de las tres guardias a 7ª hora que toca durante el curso es precisamente en el marco de tus dominios. Un niños nos hace quedarnos y desde que llego a la parada del bus hasta que viene, más de quince minutos pasan, de modo que llegamos a casa a las 16:40 y comemos sopa de verdura con las luces apagadas, mirándonos sin levantar los ojos de la mesa. Me recuerdas con languidez que no podré echarme la siesta porque tengo que estudiar. Te lo agradezco, no sabes cuánto te lo agradezco.
Y, en efecto, aunque me distraiga para hacer el borrador de este post y ya ni recuerde que eres pájaro de mal agüero, carraspeas y vuelves a recaer sobre mí con la tozudez de quien sabe que no sólo restan varias horas para que te marches, sino que volverás dentro de seis días.
Lunes tenías que ser...
Nos acompañas desde tu silencio y resignación, desde las 6:31 en mi caso, impregnando de fatalismo cada acción: vestirse, hacer la cama, domar el remolino rebelde aplastándolo una y otra vez con el humedecido peine, desayunar y despedirse hasta quién sabe cuándo.
Entonces, como eres friolero y no estás acostumbrado, te tapas la garganta que muchos quisieron estrangular y me acompañas, observando cómo mis acelerados pasos van acompasados de vaho por primera vez en lo que llevamos de otoño. Te sientas a mi lado después de esperar demasiado en la estación de Canal y no te molesta que mis oídos se evadan, al son de música inglesa, del ruido típico de un tren avanzando por un túnel; sabes reconocer que tu conversación no es muy fluida.
Hacemos transbordo y aunque parece que todo va como debe, en Estrecho el metro se para y, después de un rato, anuncian avería. 5 minutos, disculpen las molestias... ¡Ja! Mascullando entre dientes y mirándote acusadoramente, decido salir a la calle y pedir un taxi. Te libras gracias a que la puerta del último autobús con el que llegaría a tiempo al instituto cierre justo detrás de mí. No sé cómo me habría sentado que los 2 euros y 20 céntimos de más no hubieran valido para eludir llegar tarde. No sé hasta qué punto te hubiera culpado por ser tú quien había estado conmigo.
Al llegar al instituto, te haces compañero y sombra de todos los presentes, y al compartir tu peso entre varios, parece como si fuera un día más, aunque hablemos de ti y te piten los oídos por lo que decimos, y sientas envidia de tus predecesores, los siempre mejor parados viernes, sábado y domingo.
Llega la primera clase, pasa, hueco, guardia de patio, donde mis compañeros, ambos de Educación Física (no estoy queriendo decir nada de ellos, que conste, lunes), no asoman la gaita y de nuevo con figurar al sol es bastante, que no pidan implicación, cuando lo único que haría si me recorro todo el patio y más hacia la zona de fumadores, sería el canelo; y cuando voy a tener la 2ª clase, recuerdo que vendrán a dar una charla sobre "Comercio justo", donde tengo que fingir un mínimo de interés, aunque acabo recogiendo el dinero para la excursión a Toledo el jueves. Ya mi cara no denota el sueño y cansancio con los que iniciamos el trayecto, pero sigues ahí, respirando de forma pesada sobre mi cuello. Por eso la mañana se me figura una cuesta arriba interminable.
Y luego, más huecos, más guardias, de biblioteca, otra guardia de patio (esta vez sale un compañero, uno que se quejó amargamente en el claustro de ser un cruzado sin causa y sin apoyo, pero que se sitúa delante de la verja y conversa con el conserje) y, tras la primera hora, la siguente clase. A última. ¿Última? ¡No! Una de las tres guardias a 7ª hora que toca durante el curso es precisamente en el marco de tus dominios. Un niños nos hace quedarnos y desde que llego a la parada del bus hasta que viene, más de quince minutos pasan, de modo que llegamos a casa a las 16:40 y comemos sopa de verdura con las luces apagadas, mirándonos sin levantar los ojos de la mesa. Me recuerdas con languidez que no podré echarme la siesta porque tengo que estudiar. Te lo agradezco, no sabes cuánto te lo agradezco.
Y, en efecto, aunque me distraiga para hacer el borrador de este post y ya ni recuerde que eres pájaro de mal agüero, carraspeas y vuelves a recaer sobre mí con la tozudez de quien sabe que no sólo restan varias horas para que te marches, sino que volverás dentro de seis días.
Lunes tenías que ser...
El retraso y yo
Podría añadir y el metro, que es exasperante con sus largas paradas no anunciadas mientras te encuentras a presión, enlatado, con el pensamiento a punto de concretarse de que tienes claustrofobia y te vas a liar a dar patadas contra las puertas del vagón que no se abre. Pero bueno, de momento dejaré el título en dos términos. Y es que simplemente me refiero a que voy a comentar cosas de la semana pasada cuando estamos a punto de inaugurar otra. Pero apenas he tenido tiempo libre, de verdad, lo juro, soy inocente, no quería, me obligaron, pero pude escapar... (ay, qué mal estás el día después de salir, qué mal sienta llegar a las 6 de la mañana y estar despejado como un idiota a las 9...).
Realmente, ha sido una semana en la que hay poco que decir. La semana ha sido corta y eso está genial, pero por otra parte, te acostumbras demasiado pronto a lo bueno, y el miércoles fue como ir con una piedra de 200 kilos encima de la cabeza. Vaya aplatanamiento... Los chicos me decían: "es que después de un puente..." (ya sabéis, las típicas excusas de siempre cuando pides los deberes o que piensen para algún ejercicio o similar). Y yo pensaba: "qué me vas a contar, alma de cántaro...".
Y la segunda cosa, es más bien algo que he observado con esa sagacidad que me corresponde. La forma de hablar de mis alumnos. Bueno, no sólo los míos, sino todos, que también lo oí en una clase en la que tuve que estar de guardia (con las luces apagadas y dándome tiempo a escribir un poema, que no tenía nada que corregir :p). Pues bien, la costumbre es esta: el vocativo preferido suyo, con el que el 95% de las veces encabezan cualquier intervención al hablar, es la palabra chico/chica. Su foma de llamarse siempre es así:
* (CONVERSACIONES REALES ANOTADAS EN LA SUSODICHA GUARDIA):
- Chico, que hace calor.
(Quería abrir una ventana o algo así).
- Chico, pues desnúdate.
(...)
- Chica, hazme otra foto, no me gusta cómo he salido.
(Estaban con su móvil última generación retratándose).
¿Os ha pasado que a veces estáis en algún sitio y confluyen muchas conversaciones y se agrupan, acompasan y apelmazan y sientes como si tus tímpanos fueran a estallar? Pues bien, he descubierto que en una guardia, es mejor eso a que de repente se quede todo en silencio. Eso sólo significa una cosa: están tramando algo, y ese algo nunca será bueno.
PD1: pelis olvidadas en mi lista: Mystic River y, sobre todo, Yo soy Sam.
PD2: una amiga me decía que ahora mi blog era muy aburrido. Que era mejor cuando estaba en el otro instituto, que se divertía más con lo que me pasaba. Si me hago demasiado insoportable, veré qué puedo hacer. Iré buscando disfraces para amenizar esto si hace falta. Porque pegaros páginas enteras de mi temario de oposiciones no va a ser que digamos demasiado entretenido...
PD·: y hablando de opos, ha salido una lista con la previsión de plazas que van a sacar. En lengua, 215. Un bonito número. Estando en la lista de interinos el 251, mal lo debería hacer para no adelantar al menos a 40... Aunque bueno, eso es como el cuento de la lechera, porque habrá gente de fuera que pueda adelantarse. A seguir estudiando y ya se verá.
Realmente, ha sido una semana en la que hay poco que decir. La semana ha sido corta y eso está genial, pero por otra parte, te acostumbras demasiado pronto a lo bueno, y el miércoles fue como ir con una piedra de 200 kilos encima de la cabeza. Vaya aplatanamiento... Los chicos me decían: "es que después de un puente..." (ya sabéis, las típicas excusas de siempre cuando pides los deberes o que piensen para algún ejercicio o similar). Y yo pensaba: "qué me vas a contar, alma de cántaro...".
Y la segunda cosa, es más bien algo que he observado con esa sagacidad que me corresponde. La forma de hablar de mis alumnos. Bueno, no sólo los míos, sino todos, que también lo oí en una clase en la que tuve que estar de guardia (con las luces apagadas y dándome tiempo a escribir un poema, que no tenía nada que corregir :p). Pues bien, la costumbre es esta: el vocativo preferido suyo, con el que el 95% de las veces encabezan cualquier intervención al hablar, es la palabra chico/chica. Su foma de llamarse siempre es así:
* (CONVERSACIONES REALES ANOTADAS EN LA SUSODICHA GUARDIA):
- Chico, que hace calor.
(Quería abrir una ventana o algo así).
- Chico, pues desnúdate.
(...)
- Chica, hazme otra foto, no me gusta cómo he salido.
(Estaban con su móvil última generación retratándose).
¿Os ha pasado que a veces estáis en algún sitio y confluyen muchas conversaciones y se agrupan, acompasan y apelmazan y sientes como si tus tímpanos fueran a estallar? Pues bien, he descubierto que en una guardia, es mejor eso a que de repente se quede todo en silencio. Eso sólo significa una cosa: están tramando algo, y ese algo nunca será bueno.
PD1: pelis olvidadas en mi lista: Mystic River y, sobre todo, Yo soy Sam.
PD2: una amiga me decía que ahora mi blog era muy aburrido. Que era mejor cuando estaba en el otro instituto, que se divertía más con lo que me pasaba. Si me hago demasiado insoportable, veré qué puedo hacer. Iré buscando disfraces para amenizar esto si hace falta. Porque pegaros páginas enteras de mi temario de oposiciones no va a ser que digamos demasiado entretenido...
PD·: y hablando de opos, ha salido una lista con la previsión de plazas que van a sacar. En lengua, 215. Un bonito número. Estando en la lista de interinos el 251, mal lo debería hacer para no adelantar al menos a 40... Aunque bueno, eso es como el cuento de la lechera, porque habrá gente de fuera que pueda adelantarse. A seguir estudiando y ya se verá.
Yo soy Fernando Alonso + Top ten (libros, discos, pelis)
¿Os acordáis del anuncio ese en que todos eran Fernando Alonso? Pues mentían todos sus imitadores. ¡Soy yo!
¿Qué dice este, está borracho? Si lleva más de dos años sin poner los pies en los pedales del coche...
Me lo dijo mi madre.
Ah, claro, se lo dijo su madre. Como las madres no miran mal a sus hijos...
Noooooooooo, ssssssssshhhhhhh, mirad, la cosa fue así (y fue la semana pasada, pero yo soy de los que van con efectos retroactivos):
hora de la siesta. Yo y mi discman (no tenía aún mi mp3 :p) en la cama (de mis padres, ahí hago la siesta, que mi cama es sofá cama y no es plan de quitar y poner cojines y sábanas y demás). Oyendo (cómo no últimamente) Piratas. Canturreando, y creo que sin darme cuenta de mi volumen, así que emocionándome, berreando. Pasó mi madre (no me enteré) por el cuarto y le dijo luego a mi hermana que me parecía a Fernando Alonso con el We are the champions o el Asturias, patria querida: ¡canto tan mal como él!
Bueno, y paso a la lista que me dijo que pensase Grace. Desde entonces llevo pensándola y seguro que cuando la postee recuerdo esos títulos que hasta hoy se me negaron, pero bueno, allá va (no va por orden):
10 libros:
10 discos (aquí es más difícil, porque soy más de canciones, pero ya elegir 10 canciones sería imposible).:
Y 10 pelis (aquí mis lagunas han sido mayores todavía; sé que pelis que me han llegado mucho se han quedado fuera de la lista, o actores/actrices):
¿Os atrevéis a compartir vuestros listados? Sobre todo en cuanto a pelis y canciones, ya que el adsl está próximo (aunque hasta que no lo vea, no lo creo), sería muy interesante conocer qué cosaspiratear compartir. Bueno, y libros también, aunque haya que tirar de biblioteca o tirar de bolsillo. ¡Buena semana!
¿Qué dice este, está borracho? Si lleva más de dos años sin poner los pies en los pedales del coche...
Me lo dijo mi madre.
Ah, claro, se lo dijo su madre. Como las madres no miran mal a sus hijos...
Noooooooooo, ssssssssshhhhhhh, mirad, la cosa fue así (y fue la semana pasada, pero yo soy de los que van con efectos retroactivos):
hora de la siesta. Yo y mi discman (no tenía aún mi mp3 :p) en la cama (de mis padres, ahí hago la siesta, que mi cama es sofá cama y no es plan de quitar y poner cojines y sábanas y demás). Oyendo (cómo no últimamente) Piratas. Canturreando, y creo que sin darme cuenta de mi volumen, así que emocionándome, berreando. Pasó mi madre (no me enteré) por el cuarto y le dijo luego a mi hermana que me parecía a Fernando Alonso con el We are the champions o el Asturias, patria querida: ¡canto tan mal como él!
Bueno, y paso a la lista que me dijo que pensase Grace. Desde entonces llevo pensándola y seguro que cuando la postee recuerdo esos títulos que hasta hoy se me negaron, pero bueno, allá va (no va por orden):
10 libros:
- El jinete polaco, Antonio Muñoz Molina. La historia más bonita de amor que he leído. También me gustaron mucho Plenilunio, El invierno en LIsboa y Sefarad.
- Atlas de Geografía, Almudena Grandes. Como estar presenciando 4 vidas de mujeres, y acabar el libro y echarlas de menos.
- La sombra del viento, Carlos Ruiz Zafón. Engancha desde la primera hasta la última letra.
- 100 años de soledad, Gabriel García Márquez. O por qué empezó a llamarse a la literatura hispanoamericana realismo mágico. Tengo pendiente (emulando a Aldara leer la introducción de la edición de Cátedra.
- Las armas secretas, Julio Cortázar. Puede extenderse este libro a casi cualquier libro de relatos suyos. Incluso a Rayuela
- Crimen y Castigo, Fedor Dostoiewski. Mi primer libro "largo". Me daría miedo leerlo ahora, pero en su momento me encantó.
- El Principito, Saint Exupery. La ternura hecha extraterrestre.
- La tregua, Mario Benedetti. Cuando existen las segundas oportunidades, o eso parece. Sé que me dejo a algún autor hispanoamericano más, pero no me salen...
- La Regenta, Leopoldo Alas Clarín. Algún clásico tenía que incluir... Si no este, El Quijote (yo me he llegado a reír con episodios de la venta y Maritormes), El Lazarillo, el Ulises de Joyce, Dorian Gray, de Wilde, los relatos de Borges...
- Juegos de la edad tardía, Luis Landero. Lo ingenioso de una historia cualquiera. Y como se me acaba el espacio, añadiría El pianista, de Manuel Vázquez Montalbán. Historia tejida en tres momentos cronológicos y empapada de melancolía. Nada, de Carmen Laforet se parecería a esta obra por eso...
10 discos (aquí es más difícil, porque soy más de canciones, pero ya elegir 10 canciones sería imposible).:
- Vértigo (y Pop, mi primer disco suyo, o los grandes éxitos de los 80), U2
- The Man Who, Travis
- Talk on corners o In blue, The Corrs
- Manual para fieles, Piratas
- Pájaros en la cabeza, Amaral
- White on blonde, Texas
- Back to Bedlam, James Blunt
- (What's the story) morning glory?, Oasis
- India, Vega
- P'a fuera telarañas, Bebe
Y 10 pelis (aquí mis lagunas han sido mayores todavía; sé que pelis que me han llegado mucho se han quedado fuera de la lista, o actores/actrices):
- Casablanca
- El club de los poetas muertos
- Matrix
- El apartamento
- Ciudadano Kane
- Blade Runner
- Kamtchatka
- La guerra de las galaxias
- Los intocables de Elliot Ness
- Princesas
¿Os atrevéis a compartir vuestros listados? Sobre todo en cuanto a pelis y canciones, ya que el adsl está próximo (aunque hasta que no lo vea, no lo creo), sería muy interesante conocer qué cosas





