Vacaciones
Mañana en la batalla piensa en mí
Nueva o 2ª actualización, 26/06/06
Pero la coña no acaba ahí. La coña es que me ha vuelto a tocar el tema 62, Vanguardias literarias, como la primera vez que me presenté. Si la literatura del siglo XX es la que más me gusta, las Vanguardias ya no cuento. A partir de ahora, mi fetiche.
Mañana leo... Espero que no se caguen en mí los del tribunal por leerles 18 páginas...
Seguiremos actualizando...
Actualización (24/06/06)
1ª parte, el práctico, los tres comentarios, muy bien. He salido muy contento: 11 folios en los que he destripado al milímetro el poema de Quevedo (aunque no sabía que era de él), el fragmento de El Jarama, de Ferlosio (aunque tampoco anoté que era de él) y el artículo de Juan José Millás (Matrimonios, que me había leído y llamado la atención).
Bingo ya preparado para las dos bolitas a las 8:30 del lunes. El martes a las 8 leo. Ahora repetid conmigo:
Pero como siempre tengo que hacer alguna, pues ahí va lo que se ha convertido en mi otra gran preocupación: me he dejado el DNI en el instituto…
Muchas gracias por los mensajes, los ánimos, los apoyos. A ver si puedo seguir dando buenas noticias.
Me valgo del título de la novela de Javier Marías (a su vez, por lo visto, tomado de un verso de Shakespeare), para hacer referencia al trago de mañana. Como diría el guiñol de Michel Robinson, está "to'l pescao vendío"...
El 23-J ya llegó. Todo el año esperando este momento y por fin está aquí... No, no estoy hablando del partido de España - Arabia Saudí (partido que me pierdo, por cierto), que por una vez no nos jugamos nada el último día. Estoy hablando de la primera parte de mi primer examen, el práctico (comentario o comentarios de textos). No me preguntéis demasiado, porque poco más sé. Dejando al margen consideraciones sobre el método de estas oposiciones y si hay muchos más procesos selectivos donde no sepas ni en qué va a consistir ni cuánto tiempo te van a dejar para el examen, lo importante es que en un lugar de Fuenlabrada (a tomar por cu..., vaya), de cuyo nombre no me importa acordarme, empieza mi camino a la plaza...
Simplemente eso, que os acordéis un poquito de mí mañana a eso de las cuatro de la tarde (con la fresca). Ojalá tengan mucha suerte mis compis y amigos que pasan por el mismo trance y respecto a mí, sólo pido una cosa para el lunes (o el sábado, o cuando sea):
Liteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Pero la coña no acaba ahí. La coña es que me ha vuelto a tocar el tema 62, Vanguardias literarias, como la primera vez que me presenté. Si la literatura del siglo XX es la que más me gusta, las Vanguardias ya no cuento. A partir de ahora, mi fetiche.
Mañana leo... Espero que no se caguen en mí los del tribunal por leerles 18 páginas...
Seguiremos actualizando...
Actualización (24/06/06)
1ª parte, el práctico, los tres comentarios, muy bien. He salido muy contento: 11 folios en los que he destripado al milímetro el poema de Quevedo (aunque no sabía que era de él), el fragmento de El Jarama, de Ferlosio (aunque tampoco anoté que era de él) y el artículo de Juan José Millás (Matrimonios, que me había leído y llamado la atención).
Bingo ya preparado para las dos bolitas a las 8:30 del lunes. El martes a las 8 leo. Ahora repetid conmigo:
lite, lite, lite
Pero como siempre tengo que hacer alguna, pues ahí va lo que se ha convertido en mi otra gran preocupación: me he dejado el DNI en el instituto…
Muchas gracias por los mensajes, los ánimos, los apoyos. A ver si puedo seguir dando buenas noticias.
Me valgo del título de la novela de Javier Marías (a su vez, por lo visto, tomado de un verso de Shakespeare), para hacer referencia al trago de mañana. Como diría el guiñol de Michel Robinson, está "to'l pescao vendío"...
El 23-J ya llegó. Todo el año esperando este momento y por fin está aquí... No, no estoy hablando del partido de España - Arabia Saudí (partido que me pierdo, por cierto), que por una vez no nos jugamos nada el último día. Estoy hablando de la primera parte de mi primer examen, el práctico (comentario o comentarios de textos). No me preguntéis demasiado, porque poco más sé. Dejando al margen consideraciones sobre el método de estas oposiciones y si hay muchos más procesos selectivos donde no sepas ni en qué va a consistir ni cuánto tiempo te van a dejar para el examen, lo importante es que en un lugar de Fuenlabrada (a tomar por cu..., vaya), de cuyo nombre no me importa acordarme, empieza mi camino a la plaza...
Simplemente eso, que os acordéis un poquito de mí mañana a eso de las cuatro de la tarde (con la fresca). Ojalá tengan mucha suerte mis compis y amigos que pasan por el mismo trance y respecto a mí, sólo pido una cosa para el lunes (o el sábado, o cuando sea):
¡Que me caiga literatura!
Te hecharemos de menos
Al menos luego tuvieron la consideración de ponerle típex a la hache... Y en el “Feliz verano de 1º H” no han puesto nada raro, por suerte... El último día con esta clase me hicieron unas dedicatorias. Algunas de estas son:
“Pa Juli. Tus alumnos teguian por el vuen camino” (y dibuja un camino hacia una casa con el letrero de “manicomio”...)
“Para uno de los mejores profesores quea conseguido aguantarnos todo el año”. Otro me dice que “te vamos a comprar un videos de chistes para que se más gracioso”. Una niña me desea mucha suerte y me dice que soy “muy majo”. Y, al final, me desean ¡¡¡buen verano con tus churris!!!
(Aclaración: es que siempre que me veían con alguna de mis compañeras me preguntaban si era mi novia y les contestaba que sí, que una de ellas).
En esta clase el último día también me pidieron que dijera una cosa buena y una cosa mala de cada uno de ellos. “Lo bueno es que voy a estar dos meses sin verte”, le dije a uno. Que me pidieron sinceridad... Valeeeeeeeeee, pobrecitooooooo... Cambié y luego dije que también a veces me gustaba su sentido del humor... Creo que en general les dije cosas bastante buenas. A una le dije que lo bueno es que no le encontraba nada malo... Y además, luego me hicieron lo mismo a mí. Una de las cosas malas eran mis cambios de humor. Y que gritaba mucho...
En mi clase, en la última tutoría, también me escribieron cosas: que he sido un buen tutor, el mejor profesor que han tenido, muchos inciden en que soy buena persona, me piden que no les olvide (será difícil, y no estoy siendo irónico), que me deje la timidez en casa... Otra cosa que repiten es que tengo mucha paciencia o que les he ayudado; que me van a echar mucho de menos y no quieren que me vaya (bueno, que mevalla).
Les he parecido gracioso comiéndome en todos los recreos mi manzana; me dicen que parezco un segurata (reminiscencias del pasado) con mis gafas de sol y apoyado en la pared (comiéndome la manzana, claro)... “Te queremos todos y te vamos a echar mucho de menos el año que viene”. Y me piden no perder el contacto con ellos. “Mi opinión sobre Julián es la mejor opinión que puedo tener de un profesor en toda mi vida”. Esta misma alumna el último día que tuve clase con ellos me entregó una carta preciosa, que aparte de muy bien redactada (“es la mejor redacción que me has entregado”, le dije de hecho), fue muy especial para mí. “Además espero que te busques una novia muy buena”... También que vaya a verlos cuando me compre coche...
Yo sí que les echaré de menos a ellos, incluso a las criaturitas de 1º...
“Pa Juli. Tus alumnos te
“Para uno de los mejores profesores que
(Aclaración: es que siempre que me veían con alguna de mis compañeras me preguntaban si era mi novia y les contestaba que sí, que una de ellas).
En esta clase el último día también me pidieron que dijera una cosa buena y una cosa mala de cada uno de ellos. “Lo bueno es que voy a estar dos meses sin verte”, le dije a uno. Que me pidieron sinceridad... Valeeeeeeeeee, pobrecitooooooo... Cambié y luego dije que también a veces me gustaba su sentido del humor... Creo que en general les dije cosas bastante buenas. A una le dije que lo bueno es que no le encontraba nada malo... Y además, luego me hicieron lo mismo a mí. Una de las cosas malas eran mis cambios de humor. Y que gritaba mucho...
En mi clase, en la última tutoría, también me escribieron cosas: que he sido un buen tutor, el mejor profesor que han tenido, muchos inciden en que soy buena persona, me piden que no les olvide (será difícil, y no estoy siendo irónico), que me deje la timidez en casa... Otra cosa que repiten es que tengo mucha paciencia o que les he ayudado; que me van a echar mucho de menos y no quieren que me vaya (bueno, que me
Les he parecido gracioso comiéndome en todos los recreos mi manzana; me dicen que parezco un segurata (reminiscencias del pasado) con mis gafas de sol y apoyado en la pared (comiéndome la manzana, claro)... “Te queremos todos y te vamos a echar mucho de menos el año que viene”. Y me piden no perder el contacto con ellos. “Mi opinión sobre Julián es la mejor opinión que puedo tener de un profesor en toda mi vida”. Esta misma alumna el último día que tuve clase con ellos me entregó una carta preciosa, que aparte de muy bien redactada (“es la mejor redacción que me has entregado”, le dije de hecho), fue muy especial para mí. “Además espero que te busques una novia muy buena”... También que vaya a verlos cuando me compre coche...
Yo sí que les echaré de menos a ellos, incluso a las criaturitas de 1º...
Últimos exámenes, despedidas, flashes
Muger, callo (por un agujero, en pasado, claro), rallo, gersey, tegia, isterica, huvo, hechar (del cuarto), ba (a por uvas, por ejemplo), izo, iva e hiba como variantes del extraño y dificultoso 'iba', avia (de había, por si os confunde), acia (“hacía mucho tiempo”), ablaba, llevava, va ha llover, ermana, tegedora, franga, llebaron, a gustado...
Pongo las faltas al principio para que impacte más y para que en el resto del post descanséis la vista. Aunque no os voy a dejar demasiado respiro. Ahora os transcribo íntegro y sin alterar nada un párrafo que constituye el resumen de ‘La tejedora de la muerte’, el libro que tenían que leer los de primero (propietarios de esas magníficas faltas ortográficas):
“una tia que recuerda algo de su infancia de una tormenta [bueno, yo juraría que ponía “tomenta”] y gritos en la calle que ese dia su madre vio una sonbra y cerro esa avitacion sulla mirava por la zerradura pero no havia nada. [Y este punto no es seguro, para mí que se le cayó el boli e hizo ese signo sin querer] Cuando era mayor y lla se avian mudado tuvo que volver la limpio y pito se lo ocurrio dormir en su antiguo cuarto esas noches vio la mezedora moverse sola con ruidos de agujas y una señora setada: “la tejedora de la muerte” cuando se fue air mientras acia la maleta vio una (¿rista?) de lana ni terminar”.
De verdad que no exagero nada. Y a este engendro hay que sumarle una letra enana, torcida y retorcida, con renglones a su bola. En el comentario del profe (es decir, el mío) le he puesto esto:
“Casi ni una coma, ni un punto, muchas faltas... Un analfabeto escribe mejor, no sé cómo no te da vergüenza este desinterés y esa forma tuya de escribir”. Y siento que me he quedado corto (pero es que dar capones no se puede, claro...). Y yo recuerdo que cuando tenía alguna falta de ortografía me daba vergüenza...
El mismo individuo bajito del párrafo anterior, en el apartado de opinión, pone que el libro le ha dado “pesadiyas” por el aburrimiento. Le he señalado las pesadillas con una flecha hacia un comentario mío que ponía: “eso lo tengo yo al leerte”.
Otro párrafo con miga es el siguiente: “Dias mas tarde la tejedora murio con las agujas y diez franjas cuando la enzerraron en (¿el?) atauz estaba con los ojos abiertos”. Yo de verdad que necesito un traductor de cerebros encogidos como pasas... Y para acabar con el apartado de exámenes de primero, en la misma pregunta de opinión les añadía un apartado en el caso de que no les hubiese gustado la novela, qué habrían escrito ellos para que resultara más atractivo. Uno al que no le había gustado “porque no abia accion”, pedía un poco de sexo. No he podido reprimir el siguiente comentario:
“¿Para qué quieres tú esto, pequeñín?” (Os juro que el crío que ha puesto eso parece que tenga como mucho 10 años).
Cambiando de tema y hablando de mis tutorandos, hoy ha sido un día emotivo, las despedidas. Mañana no vendrán y como mucho los veré el día de la entrega de notas. Así que, siguiendo vuestros consejos, con bastante corte, les he dado las cartas. Silencio sepulcral para leerlo –a lo que he comentado que si lo sé les entregaba las cartas antes–, dos de mis niñas llorando después de leerlas, otro que me comentaba que si fuera de otro estilo, lloraría... Y luego, turno de fotos. Por fin sé lo que siente un actor de cine, una estrella de rock, Fernando Torres tras firmar un partido inaugural de lujo... Fotos, fotos y más fotos. Y flashes. Sigo ciego, y eso ha pasado a las diez de la mañana… Ha sido bonito, todos querían tener una foto conmigo. Ya se las pediré, que yo también quiero tenerlas de recuerdo.
Ah, ya que he tocado el tema del Mundial, hemos hecho porra. No ha colado el llegar antes, borrar el 0-2 que había puesto (uno tiene una larga y traumática experiencia con la selección a cuestas...) y poner el 4-0... Ayer al salir de clase, le dijo uno de mis alumnos a otro el resultado que había puesto y me suelta ese otro, al que ni doy clases ni conozco: “Me has defraudado como profesor y como persona”, jajajaja, me hizo gracia.
Y para no alargar la intriga (o la agonía) con la carta de despedida, os la copio, aun a riesgo de alargarme demasiado:
Esto se acaba, chicos. Aunque parezca mentira, ha pasado ya el curso. No sé a vosotros, pero a mí se me ha pasado volando. Y en gran medida ha sido gracias a vosotros. Así que me parece que la mejor forma de terminar esto, es dedicaros unas palabras.
Lo primero y principal, es daros las gracias. Habéis sido un curso fenomenal y no sólo no me habéis dado ningún tipo de problemas, sino que me habéis facilitado mi labor. Me es difícil imaginar una tutoría mejor, así que los agradecimientos los extiendo a los doce. He aprendido muchas cosas de vosotros y espero que a vosotros conmigo se os haya quedado algo. Más allá de lo que hayamos podido ver, tanto en lengua, como en sociales, haber mejorado en la expresión escrita y oral o en la comprensión lectora y poder reconocer las provincias y comunidades españolas y gran parte del mapa mundial, me gustaría que los valores que ya teníais, educación, respeto y ser, en definitiva, buenos chicos, os haya quedado más reforzado.
Las despedidas no son fáciles ni agradables y, además, todos tenéis mi dirección de correo electrónico y creo que no hace falta que os diga que aunque el año que viene no sea vuestro tutor o no esté en el instituto, podéis contar conmigo si os hace falta algo. Intentaré, en la medida de lo posible, ayudaros.
Y ahora lo que quiero es pediros algún favor. El principal, el que más me preocupa, es que seáis una piña para el año que viene. Sé que entre vosotros se interponen diferencias, pero aunque no os lo parezca, son bastante superficiales. Creo que si a alguno de vosotros le pasa algo, el resto estará allí para ayudarle y hacerle sentir que le apoya.
Otro favor que os pido es que os esforcéis el año que viene el doble de lo que habéis hecho. Tenéis la titulación ahí cerquita y no es momento de relajarse. Por desgracia, el espíritu de trabajo ha sido algo que no os he podido inculcar a algunos, pero la ética del esfuerzo y el interés debería ser vuestro objetivo, tanto a corto como a largo plazo. Nadie os va a regalar nada y todo lo que consigáis, os lo vais a tener que currar. Yo sé que lo vais a conseguir, porque aunque os digan lo contrario, valéis mucho. Así que los que no habéis pegado ni clavo, no deis ningún motivo a ningún profesor para que os puedan dejar sin título. Estudiar, trabajar, hacer los deberes a diario.
Y el último favor es que le facilitéis la labor a vuestro tutor/tutora y, en general, al resto de profesores del año que viene. Os he maleducado bastante consintiéndoos demasiadas cosas. Si el año que viene os encontráis con alguien más duro o más seco o más distante, recordad que cada persona es un mundo y os tenéis que adaptar. No deis problemas ni le digáis cosas como que “el tutor del año pasado era tal o cual”, por ejemplo. Porque lo único que vais a conseguir es cabrearle.
Que tengáis un buen verano, os divirtáis mucho, y que el año que viene el curso os vaya todavía mejor y no tengáis problemas para titular. Y de cara al futuro, más suerte aún y que os vaya todo genial, que os lo merecéis. Muchas gracias de nuevo y un abrazo muy fuerte,
J.
Pongo las faltas al principio para que impacte más y para que en el resto del post descanséis la vista. Aunque no os voy a dejar demasiado respiro. Ahora os transcribo íntegro y sin alterar nada un párrafo que constituye el resumen de ‘La tejedora de la muerte’, el libro que tenían que leer los de primero (propietarios de esas magníficas faltas ortográficas):
“una tia que recuerda algo de su infancia de una tormenta [bueno, yo juraría que ponía “tomenta”] y gritos en la calle que ese dia su madre vio una sonbra y cerro esa avitacion sulla mirava por la zerradura pero no havia nada. [Y este punto no es seguro, para mí que se le cayó el boli e hizo ese signo sin querer] Cuando era mayor y lla se avian mudado tuvo que volver la limpio y pito se lo ocurrio dormir en su antiguo cuarto esas noches vio la mezedora moverse sola con ruidos de agujas y una señora setada: “la tejedora de la muerte” cuando se fue air mientras acia la maleta vio una (¿rista?) de lana ni terminar”.
De verdad que no exagero nada. Y a este engendro hay que sumarle una letra enana, torcida y retorcida, con renglones a su bola. En el comentario del profe (es decir, el mío) le he puesto esto:
“Casi ni una coma, ni un punto, muchas faltas... Un analfabeto escribe mejor, no sé cómo no te da vergüenza este desinterés y esa forma tuya de escribir”. Y siento que me he quedado corto (pero es que dar capones no se puede, claro...). Y yo recuerdo que cuando tenía alguna falta de ortografía me daba vergüenza...
El mismo individuo bajito del párrafo anterior, en el apartado de opinión, pone que el libro le ha dado “pesadiyas” por el aburrimiento. Le he señalado las pesadillas con una flecha hacia un comentario mío que ponía: “eso lo tengo yo al leerte”.
Otro párrafo con miga es el siguiente: “Dias mas tarde la tejedora murio con las agujas y diez franjas cuando la enzerraron en (¿el?) atauz estaba con los ojos abiertos”. Yo de verdad que necesito un traductor de cerebros encogidos como pasas... Y para acabar con el apartado de exámenes de primero, en la misma pregunta de opinión les añadía un apartado en el caso de que no les hubiese gustado la novela, qué habrían escrito ellos para que resultara más atractivo. Uno al que no le había gustado “porque no abia accion”, pedía un poco de sexo. No he podido reprimir el siguiente comentario:
“¿Para qué quieres tú esto, pequeñín?” (Os juro que el crío que ha puesto eso parece que tenga como mucho 10 años).
Cambiando de tema y hablando de mis tutorandos, hoy ha sido un día emotivo, las despedidas. Mañana no vendrán y como mucho los veré el día de la entrega de notas. Así que, siguiendo vuestros consejos, con bastante corte, les he dado las cartas. Silencio sepulcral para leerlo –a lo que he comentado que si lo sé les entregaba las cartas antes–, dos de mis niñas llorando después de leerlas, otro que me comentaba que si fuera de otro estilo, lloraría... Y luego, turno de fotos. Por fin sé lo que siente un actor de cine, una estrella de rock, Fernando Torres tras firmar un partido inaugural de lujo... Fotos, fotos y más fotos. Y flashes. Sigo ciego, y eso ha pasado a las diez de la mañana… Ha sido bonito, todos querían tener una foto conmigo. Ya se las pediré, que yo también quiero tenerlas de recuerdo.
Ah, ya que he tocado el tema del Mundial, hemos hecho porra. No ha colado el llegar antes, borrar el 0-2 que había puesto (uno tiene una larga y traumática experiencia con la selección a cuestas...) y poner el 4-0... Ayer al salir de clase, le dijo uno de mis alumnos a otro el resultado que había puesto y me suelta ese otro, al que ni doy clases ni conozco: “Me has defraudado como profesor y como persona”, jajajaja, me hizo gracia.
Y para no alargar la intriga (o la agonía) con la carta de despedida, os la copio, aun a riesgo de alargarme demasiado:
Esto se acaba, chicos. Aunque parezca mentira, ha pasado ya el curso. No sé a vosotros, pero a mí se me ha pasado volando. Y en gran medida ha sido gracias a vosotros. Así que me parece que la mejor forma de terminar esto, es dedicaros unas palabras.
Lo primero y principal, es daros las gracias. Habéis sido un curso fenomenal y no sólo no me habéis dado ningún tipo de problemas, sino que me habéis facilitado mi labor. Me es difícil imaginar una tutoría mejor, así que los agradecimientos los extiendo a los doce. He aprendido muchas cosas de vosotros y espero que a vosotros conmigo se os haya quedado algo. Más allá de lo que hayamos podido ver, tanto en lengua, como en sociales, haber mejorado en la expresión escrita y oral o en la comprensión lectora y poder reconocer las provincias y comunidades españolas y gran parte del mapa mundial, me gustaría que los valores que ya teníais, educación, respeto y ser, en definitiva, buenos chicos, os haya quedado más reforzado.
Las despedidas no son fáciles ni agradables y, además, todos tenéis mi dirección de correo electrónico y creo que no hace falta que os diga que aunque el año que viene no sea vuestro tutor o no esté en el instituto, podéis contar conmigo si os hace falta algo. Intentaré, en la medida de lo posible, ayudaros.
Y ahora lo que quiero es pediros algún favor. El principal, el que más me preocupa, es que seáis una piña para el año que viene. Sé que entre vosotros se interponen diferencias, pero aunque no os lo parezca, son bastante superficiales. Creo que si a alguno de vosotros le pasa algo, el resto estará allí para ayudarle y hacerle sentir que le apoya.
Otro favor que os pido es que os esforcéis el año que viene el doble de lo que habéis hecho. Tenéis la titulación ahí cerquita y no es momento de relajarse. Por desgracia, el espíritu de trabajo ha sido algo que no os he podido inculcar a algunos, pero la ética del esfuerzo y el interés debería ser vuestro objetivo, tanto a corto como a largo plazo. Nadie os va a regalar nada y todo lo que consigáis, os lo vais a tener que currar. Yo sé que lo vais a conseguir, porque aunque os digan lo contrario, valéis mucho. Así que los que no habéis pegado ni clavo, no deis ningún motivo a ningún profesor para que os puedan dejar sin título. Estudiar, trabajar, hacer los deberes a diario.
Y el último favor es que le facilitéis la labor a vuestro tutor/tutora y, en general, al resto de profesores del año que viene. Os he maleducado bastante consintiéndoos demasiadas cosas. Si el año que viene os encontráis con alguien más duro o más seco o más distante, recordad que cada persona es un mundo y os tenéis que adaptar. No deis problemas ni le digáis cosas como que “el tutor del año pasado era tal o cual”, por ejemplo. Porque lo único que vais a conseguir es cabrearle.
Que tengáis un buen verano, os divirtáis mucho, y que el año que viene el curso os vaya todavía mejor y no tengáis problemas para titular. Y de cara al futuro, más suerte aún y que os vaya todo genial, que os lo merecéis. Muchas gracias de nuevo y un abrazo muy fuerte,
J.
Últimos días de curso
Ya casi entramos en la cuenta atrás... ¿Nervios? Pues para ser sinceros, no demasiados. He estado estudiando todo el curso, por lo que voy tranquilo a las opos. Si cae en el teórico literatura, mejor que mejor; pero si no, me puedo defender. Y no hablo más de oposiciones que ya es bastante tema monográfico en el instituto y en mis horas de estudio como para dedicarle más tiempo.
De los últimos exámenes de mis alumnos, la verdad es que no han dado demasiado de sí, tanto en notas (hablo de 1º), como en anécdotas. Persisten los problemas con la pasiva, que de nuevo para los de primero consiste en darle la vuelta a la frase. O en otra que pregunto sobre los elementos de comunicación y si se produce correctamente dicho acto, va uno y me dice que sí, que está bien, y se queda tan ancho, sin señalar los elementos ni nada. Ya le he dicho que me quedo mucho más tranquilo sabiendo que no falta nada...
La respuesta que más me ha hecho gracia ha sido uno de mi tutoría en el examen del libro de lectura, 'Rebeldes', de Susan Hinton, que está bastante bien para ser un libro juvenil. Le preguntaba "En qué te pareces al protagonista y en qué te diferencias". Y esta ha sido la respuesta:
Me parezco en que me gusta leer y las películas y en que soy inteligente y guapo.
Claro, mi respuesta ha sido la siguiente:
"Dale un beso al espejo cuando llegues, tío bueno".
La carta de despedida ya está acabada e incluso anunciada en clase: resulta que la pasada tutoría les pedí que hablasen sobre el curso y sobre el tutor, para hacer algo durante la hora y porque les gusta participar. No voy a transcribir lo que han respondido porque si no va a parecer que me doy autobombo. El caso es que ellos me dijeron que les escribiera algo a ellos, así que les dije que ya lo había hecho en una carta de despedida. Ahora me la piden constantemente, pero les he dicho que hasta el viernes o el día de la entrega de notas, nada, que no quiero darles derecho a réplica, entre otras cosas porque me da vergüenza. Hay una parte general para todos y una dedicatoria a mano para cada uno. Para el siguiente post si eso la pego, si no me da mucho corte...
El viernes, por cierto, fue surrealista. Mis tutorandos queriéndome hacer fotos con el móvil para tenerme de recuerdo, qué pesados...
Que no me gusta posar para la cámaraaaaaaaaaaaaa...
De los últimos exámenes de mis alumnos, la verdad es que no han dado demasiado de sí, tanto en notas (hablo de 1º), como en anécdotas. Persisten los problemas con la pasiva, que de nuevo para los de primero consiste en darle la vuelta a la frase. O en otra que pregunto sobre los elementos de comunicación y si se produce correctamente dicho acto, va uno y me dice que sí, que está bien, y se queda tan ancho, sin señalar los elementos ni nada. Ya le he dicho que me quedo mucho más tranquilo sabiendo que no falta nada...
La respuesta que más me ha hecho gracia ha sido uno de mi tutoría en el examen del libro de lectura, 'Rebeldes', de Susan Hinton, que está bastante bien para ser un libro juvenil. Le preguntaba "En qué te pareces al protagonista y en qué te diferencias". Y esta ha sido la respuesta:
Me parezco en que me gusta leer y las películas y en que soy inteligente y guapo.
Claro, mi respuesta ha sido la siguiente:
"Dale un beso al espejo cuando llegues, tío bueno".
La carta de despedida ya está acabada e incluso anunciada en clase: resulta que la pasada tutoría les pedí que hablasen sobre el curso y sobre el tutor, para hacer algo durante la hora y porque les gusta participar. No voy a transcribir lo que han respondido porque si no va a parecer que me doy autobombo. El caso es que ellos me dijeron que les escribiera algo a ellos, así que les dije que ya lo había hecho en una carta de despedida. Ahora me la piden constantemente, pero les he dicho que hasta el viernes o el día de la entrega de notas, nada, que no quiero darles derecho a réplica, entre otras cosas porque me da vergüenza. Hay una parte general para todos y una dedicatoria a mano para cada uno. Para el siguiente post si eso la pego, si no me da mucho corte...
El viernes, por cierto, fue surrealista. Mis tutorandos queriéndome hacer fotos con el móvil para tenerme de recuerdo, qué pesados...
Que no me gusta posar para la cámaraaaaaaaaaaaaa...
Amo a Lauraaaaa
Sí, ya sé que estáis hasta las mismísimas narices. No sabéis si empezar a odiar más el “Opá” o esta cancioncita casta y pura... En el instituto no somos ajenos a esto, claro, y por algún lado u otro, sale.
Contexto de 1º H. Si ya habíamos prohibido allí usar la palabra (lo siento, Laura, tápate los ojos) “Furby” (un niño tiene ojos de Furby, y se lo llamaban el año pasado para meterse con él) y, últimamente, en los relatos que me hacen, cualquier expresión relacionado con el sexo o la muerte de forma macabra o gore, ahora damos la vuelta a la tortilla:
Tengo una niña que me lee muy bajito. A esa la he amenazado con leer encima de su mesa como alguien me diga que no la oye. Sí, es bastante tímida, sé con qué amenazo... A esa misma también le he dicho que la suspenderé como vuelva a encontrarme minúscula después de un punto.
Y la semana pasada (tengo preparado el post desde hace una semana, pero no he podido ponerlo...), una alumna llamada Laura (uy, cuántas veces nombrada, y yo me quejo cuando en las redacciones me repiten las palabras...), que aunque de las más majas y de las pocas que no me hacen pensar en infanticidios cuando entro en esa clase, es muy protestona y pasota: cuando habla más de la cuenta, le digo “te pongo un cero, te pongo un aviso, te pongo una amonestación”, a lo que ella me contesta: “me da igual, pónmelo, me da igual”. Así que hemos pasado a terapias de choque.
“Cada vez que hagas algo que no me guste, te vamos a cantar la canción”. También es algo vergonzosa... Pero ni por esas, porque perdió la vergüenza y por tanto la efectividad de la medida sólo sirvió la primera vez.
Siento la tardanza en colgar novedades. Si tengo tiempo, cuando reciba los últimos exámenes, pongo los "grandes éxitos". Y tal vez la carta de despedida que acabo de preparar a mi tutoría.
Contexto de 1º H. Si ya habíamos prohibido allí usar la palabra (lo siento, Laura, tápate los ojos) “Furby” (un niño tiene ojos de Furby, y se lo llamaban el año pasado para meterse con él) y, últimamente, en los relatos que me hacen, cualquier expresión relacionado con el sexo o la muerte de forma macabra o gore, ahora damos la vuelta a la tortilla:
Tengo una niña que me lee muy bajito. A esa la he amenazado con leer encima de su mesa como alguien me diga que no la oye. Sí, es bastante tímida, sé con qué amenazo... A esa misma también le he dicho que la suspenderé como vuelva a encontrarme minúscula después de un punto.
Y la semana pasada (tengo preparado el post desde hace una semana, pero no he podido ponerlo...), una alumna llamada Laura (uy, cuántas veces nombrada, y yo me quejo cuando en las redacciones me repiten las palabras...), que aunque de las más majas y de las pocas que no me hacen pensar en infanticidios cuando entro en esa clase, es muy protestona y pasota: cuando habla más de la cuenta, le digo “te pongo un cero, te pongo un aviso, te pongo una amonestación”, a lo que ella me contesta: “me da igual, pónmelo, me da igual”. Así que hemos pasado a terapias de choque.
“Cada vez que hagas algo que no me guste, te vamos a cantar la canción”. También es algo vergonzosa... Pero ni por esas, porque perdió la vergüenza y por tanto la efectividad de la medida sólo sirvió la primera vez.
Siento la tardanza en colgar novedades. Si tengo tiempo, cuando reciba los últimos exámenes, pongo los "grandes éxitos". Y tal vez la carta de despedida que acabo de preparar a mi tutoría.





