¡Vuelvo al sur!
Aunque llevo dos años dando clase, no había asistido a ningún llamamiento. Y menos en julio. Debo decir que es un poco estresante. Tienes una lista de vacantes (institutos donde puedes dar clases durante el curso) y un puesto, por lo que vas tachando lo que otros van cogiendo. Si tu puesto es alto, no hay demasiados problemas porque es difícil que te quiten tu elección. Si tu puesto es bajo (más del 250, así que no sé los interinos los pobres lo que les quedará...), entonces es mejor que no lleves un listado de preferencias o te puedes morir del asco.
Llevaba la ligera idea de pillar si podía algún instituto de Madrid o del norte, pero tanto unos como otros al final, con más o menos suspense o lentitud, han ido cayendo. Así que cuando han llamado a los de mi tanda, tenía pocas elecciones. No tenía tachado Rivas, que como tiene metro y no mala fama, así que pedí eso. Pero debió de pasarme cuando la nombraron, ya estaba cogida (iban a toda hostia y era la mar de complicado seguir el proceso; ni de coña podías ir al baño, por ejemplo, y eso que los llamamientos empezaban a las 9 y había que estar allí un poco antes para coger sitio).
Así que al final al sur y una plaza compartida (das otras cosas aparte de lengua)... Luego llamé a casa para que me dieran el teléfono del instituto. Hablé con el jefe de estudios y me dio bastante buena impresión, aunque una noticia bastante graciosa... Aparte de volver a dar diversificación (3º y 4º) y de que lo que es lengua poco voy a dar, me tocará impartir... ¡Música! Hombre, mejor que francés como a punto estuve el año pasado es, pero... Yo ni la flauta sé tocar. Y el pentagrama me parece un galimatías, un enigma, un jeroglífico... Pero bueno, voy a tener poquitos alumnos y tengo un autobús cerca de casa que me deja en la misma puerta del instituto.
Y ahora sí que sí, ¡vacaciones! Unos días en la playa. A la vuelta tengo 2 opciones:
a) Dejo el blog.
b) Dejo ya.com (que no pueda poner ni mis posts, aparte de los problemas que da, es un poco de coña marinera).
En fin, lo pensaré mientras tomo el sol en la playa (espero no daros envidia a los que no podéis). Que lo paséis muy bien estéis donde estéis y disfrutad del calor.
Llevaba la ligera idea de pillar si podía algún instituto de Madrid o del norte, pero tanto unos como otros al final, con más o menos suspense o lentitud, han ido cayendo. Así que cuando han llamado a los de mi tanda, tenía pocas elecciones. No tenía tachado Rivas, que como tiene metro y no mala fama, así que pedí eso. Pero debió de pasarme cuando la nombraron, ya estaba cogida (iban a toda hostia y era la mar de complicado seguir el proceso; ni de coña podías ir al baño, por ejemplo, y eso que los llamamientos empezaban a las 9 y había que estar allí un poco antes para coger sitio).
Así que al final al sur y una plaza compartida (das otras cosas aparte de lengua)... Luego llamé a casa para que me dieran el teléfono del instituto. Hablé con el jefe de estudios y me dio bastante buena impresión, aunque una noticia bastante graciosa... Aparte de volver a dar diversificación (3º y 4º) y de que lo que es lengua poco voy a dar, me tocará impartir... ¡Música! Hombre, mejor que francés como a punto estuve el año pasado es, pero... Yo ni la flauta sé tocar. Y el pentagrama me parece un galimatías, un enigma, un jeroglífico... Pero bueno, voy a tener poquitos alumnos y tengo un autobús cerca de casa que me deja en la misma puerta del instituto.
Y ahora sí que sí, ¡vacaciones! Unos días en la playa. A la vuelta tengo 2 opciones:
a) Dejo el blog.
b) Dejo ya.com (que no pueda poner ni mis posts, aparte de los problemas que da, es un poco de coña marinera).
En fin, lo pensaré mientras tomo el sol en la playa (espero no daros envidia a los que no podéis). Que lo paséis muy bien estéis donde estéis y disfrutad del calor.
¡Tengo la plaza!
Muchas gracias por interesaros. Ahora tocan papeleos y llamamientos para ver en qué instituto daré clases el año que viene.
Post cortito ;-)
Post cortito ;-)
... Todo terminó...
El martes concretamente, a las 12:50, bastante antes de lo previsto, ya que debería haber sido a eso de la una y cuarto. Quedan lejanísimos de la memoria el 23 de junio, que parece como de otro curso y no de este, esa tarde calurosa en la que incluso España seguía inmersa en el Campeonato del Mundo; o el 26, el lunes, ya ni recuerdo a qué hora, para completar esa primera parte de las oposiciones con el tema.
Han pasado incluso bastantes días desde que decidí que la programación requería de más retoques de los que pensaba, llegando a trabajar en ella por completo hasta el jueves 6. Al día siguiente, la entrega. Ese viaje a la nueva ciudad eterna que es Fuenlabrada y no Roma: salimos mi padre y yo a las 12 y veinte y llegamos pasadas las dos. En la hoja con la ruta ponía que era un viaje de 26 minutos. Pero Fuenlabrada se había convertido en el nuevo Eldorado o la nueva Atlántida: imposible de encontrar; en algún lugar inconcreto dejamos de seguir las indicaciones y tratábamos de dar la vuelta porque íbamos camino de Navalcarnero.
Y esa ciudad seguía sin dejarse ver, y el plazo era de una a tres y yo veía que no llegábamos. Si es que llegábamos, porque mi padre hizo un par de pirulas considerables, a centímetros de darnos con el de adelante o metiéndonos en una incorporación sin mirar, por ejemplo. Pero esa ciudad eterna se manifestó y vimos las notas y vimos el día en que tendría que hacer la encerrona y entregué las dos copias de la programación. Y nos fuimos, aunque antes salí del coche porque mi padre me dejó con la duda, volví a mirar el día y a convencerme de que era el lunes. Y conseguimos llegar a casa pese a pasar por las Rozas en un viaje casi circular (las mismas dificultades a la ida que a la vuelta); y ese fin de semana fui progresivamente mejorando el aprendizaje de mi programación y ensayando varias unidades didácticas. Y llegó el lunes 10 y ya sentía cerca el final de este largo parto que han resultado ser las oposiciones. Hasta que algo no concordaba... El presidente del tribunal fuera recogiendo programaciones, qué forma de atender a los opositores... Que aún no habían empezado. Volví a mirar el dichoso tablón del 6,48 y descubrí otra hoja arriba que no había visto. El 10 era el primer día con dos opositores. Y yo estaba para el día 11, a las 11 (no el 8 a las 8, como me dijo mi padre en ese momento, pero no sé dónde vi yo el 10...).
Así que... Media vuelta, con la palabra "gilipollas" dibujada en mi cara de gilipollas, y a repasar más la programación y las unidades, dejándolo todo más afianzado. Esa tarde el último ensayo, con un sorteo ensayado en el que practiqué la unidad 6. Otra noche sin pegar ojo por el calor y el 11, media hora más tarde de cuando salí el fallido día anterior para no estar allí tan pronto, llegué a Fuenlabrada.
A las once la espera concluyó o empezó a concluir. Otro sorteo (una bolsa naranja, unos cutres papeles del 1 al 20; le dije al presidente que mi programación tenía 15 unidades y apartamos del 17 al 20; bueno, yo aparté también el 16 pero el hombre no quería hacerlo hasta que debió de hacer bien las cuentas y lo quitó). Metí la mano en la bolsa y rebusqué. Me acordé de mi primer sorteo, en mi primera encerrona. Dos temas de lengua, a cual peor. Un 0,5 para conjugar el 9 del primer examen (que no sé si he dicho ya, pero me tocó el tema 62 también). No encontraba los papeles por la bolsa. Uno a uno fueron llegando a mis dedos: el 12, el 10... Temas cerca, muy cerca, de mis odiados temas de lengua, que iban del 9 al 11, aunque tenía dudas de si el 12 era también de ese bloque porque tuve un momento de atontamiento y no recordaba bien las unidades. Así que el tercer número fue el 6 y no tuve dudas. Respiré, manoseé la bola de la suerte y preparé durante una hora el tema. O lo copié del hecho el día anterior, estudiando algunos aspectos o pensando alguna nueva actividad.
El encierro tocó a su fin. Me vinieron a buscar y empecé mi examen oral. Los nervios los había dejado en el aula, preparando la unidad. Bastante tranquilo dada la situación, comencé:
Vamos a presentar la programación didáctica de lengua castellana y literatura, para el curso de 2º de bachillerato. La programación didáctica responde a un intento de racionalizar la práctica educativa...
No me dejé nada de lo que había preparado ni me desconcentré por ver que en el extremo derecho una del tribunal estaba monologueando consigo misma y me daba hasta apuro mirarla; otro del extremo opuesto parecía como escocido y el presidente hacía verdaderos esfuerzos por no quedarse dormido; respondí a las tres preguntas que me hicieron cuando parecía que no iban a hacer; y pregunté si podía beber agua antes de irme. Hasta que no miré el reloj estaba bastante contento, pero al ver que había acabado demasiado pronto, empecé a darle vueltas. Sobre todo en el tren y en el metro, llegando a la conclusión que no me había extendido lo suficiente en los contenidos (Galdós, Clarín, Pereda, Pardo Bazán, Blasco Ibáñez, Dostoievski, Balzac...). Por lo cual di un susto de muerte a las dos llamadas recibidas antes de llegar a casa. Luego me fueron diciendo que lo del tiempo no era tan crucial si había tocado todos los aspectos.
Ya ayer tomé constancia de que todo había terminado. Todo menos mis vacaciones, que estaban en su fase contraria. Bueno, "todo" es algo incorrecto y que sólo tendrá verdadera aplicación a partir del 21 de julio, cuando salgan los nombres de las plazas... Pero eso ya no está en mi mano. Ahora hay que recuperar el tiempo perdido. Y he empezado muy bien. Todo está iluminado me ha deslumbrado. Vaya novelón, qué maravilla, qué dureza, qué originalidad a la hora de narrar y de contar historias (partes me recordaban a "Cien años de soledad"), qué manera de trazar definiciones de lo indefinible, qué tristeza, qué amargura, qué belleza, qué forma de expresar todo aquello que le da sentido a las cosas y sobre lo que resulta tan difícil de acercarse...
Está el patio marrón. Ha caído una pequeña tormenta. Salvo la oscilante racha de aire del ventilador, nada se mueve. El aire aplasta con su aliento caluroso. Las ocho y cuarto...
Han pasado incluso bastantes días desde que decidí que la programación requería de más retoques de los que pensaba, llegando a trabajar en ella por completo hasta el jueves 6. Al día siguiente, la entrega. Ese viaje a la nueva ciudad eterna que es Fuenlabrada y no Roma: salimos mi padre y yo a las 12 y veinte y llegamos pasadas las dos. En la hoja con la ruta ponía que era un viaje de 26 minutos. Pero Fuenlabrada se había convertido en el nuevo Eldorado o la nueva Atlántida: imposible de encontrar; en algún lugar inconcreto dejamos de seguir las indicaciones y tratábamos de dar la vuelta porque íbamos camino de Navalcarnero.
Y esa ciudad seguía sin dejarse ver, y el plazo era de una a tres y yo veía que no llegábamos. Si es que llegábamos, porque mi padre hizo un par de pirulas considerables, a centímetros de darnos con el de adelante o metiéndonos en una incorporación sin mirar, por ejemplo. Pero esa ciudad eterna se manifestó y vimos las notas y vimos el día en que tendría que hacer la encerrona y entregué las dos copias de la programación. Y nos fuimos, aunque antes salí del coche porque mi padre me dejó con la duda, volví a mirar el día y a convencerme de que era el lunes. Y conseguimos llegar a casa pese a pasar por las Rozas en un viaje casi circular (las mismas dificultades a la ida que a la vuelta); y ese fin de semana fui progresivamente mejorando el aprendizaje de mi programación y ensayando varias unidades didácticas. Y llegó el lunes 10 y ya sentía cerca el final de este largo parto que han resultado ser las oposiciones. Hasta que algo no concordaba... El presidente del tribunal fuera recogiendo programaciones, qué forma de atender a los opositores... Que aún no habían empezado. Volví a mirar el dichoso tablón del 6,48 y descubrí otra hoja arriba que no había visto. El 10 era el primer día con dos opositores. Y yo estaba para el día 11, a las 11 (no el 8 a las 8, como me dijo mi padre en ese momento, pero no sé dónde vi yo el 10...).
Así que... Media vuelta, con la palabra "gilipollas" dibujada en mi cara de gilipollas, y a repasar más la programación y las unidades, dejándolo todo más afianzado. Esa tarde el último ensayo, con un sorteo ensayado en el que practiqué la unidad 6. Otra noche sin pegar ojo por el calor y el 11, media hora más tarde de cuando salí el fallido día anterior para no estar allí tan pronto, llegué a Fuenlabrada.
A las once la espera concluyó o empezó a concluir. Otro sorteo (una bolsa naranja, unos cutres papeles del 1 al 20; le dije al presidente que mi programación tenía 15 unidades y apartamos del 17 al 20; bueno, yo aparté también el 16 pero el hombre no quería hacerlo hasta que debió de hacer bien las cuentas y lo quitó). Metí la mano en la bolsa y rebusqué. Me acordé de mi primer sorteo, en mi primera encerrona. Dos temas de lengua, a cual peor. Un 0,5 para conjugar el 9 del primer examen (que no sé si he dicho ya, pero me tocó el tema 62 también). No encontraba los papeles por la bolsa. Uno a uno fueron llegando a mis dedos: el 12, el 10... Temas cerca, muy cerca, de mis odiados temas de lengua, que iban del 9 al 11, aunque tenía dudas de si el 12 era también de ese bloque porque tuve un momento de atontamiento y no recordaba bien las unidades. Así que el tercer número fue el 6 y no tuve dudas. Respiré, manoseé la bola de la suerte y preparé durante una hora el tema. O lo copié del hecho el día anterior, estudiando algunos aspectos o pensando alguna nueva actividad.
El encierro tocó a su fin. Me vinieron a buscar y empecé mi examen oral. Los nervios los había dejado en el aula, preparando la unidad. Bastante tranquilo dada la situación, comencé:
Vamos a presentar la programación didáctica de lengua castellana y literatura, para el curso de 2º de bachillerato. La programación didáctica responde a un intento de racionalizar la práctica educativa...
No me dejé nada de lo que había preparado ni me desconcentré por ver que en el extremo derecho una del tribunal estaba monologueando consigo misma y me daba hasta apuro mirarla; otro del extremo opuesto parecía como escocido y el presidente hacía verdaderos esfuerzos por no quedarse dormido; respondí a las tres preguntas que me hicieron cuando parecía que no iban a hacer; y pregunté si podía beber agua antes de irme. Hasta que no miré el reloj estaba bastante contento, pero al ver que había acabado demasiado pronto, empecé a darle vueltas. Sobre todo en el tren y en el metro, llegando a la conclusión que no me había extendido lo suficiente en los contenidos (Galdós, Clarín, Pereda, Pardo Bazán, Blasco Ibáñez, Dostoievski, Balzac...). Por lo cual di un susto de muerte a las dos llamadas recibidas antes de llegar a casa. Luego me fueron diciendo que lo del tiempo no era tan crucial si había tocado todos los aspectos.
Ya ayer tomé constancia de que todo había terminado. Todo menos mis vacaciones, que estaban en su fase contraria. Bueno, "todo" es algo incorrecto y que sólo tendrá verdadera aplicación a partir del 21 de julio, cuando salgan los nombres de las plazas... Pero eso ya no está en mi mano. Ahora hay que recuperar el tiempo perdido. Y he empezado muy bien. Todo está iluminado me ha deslumbrado. Vaya novelón, qué maravilla, qué dureza, qué originalidad a la hora de narrar y de contar historias (partes me recordaban a "Cien años de soledad"), qué manera de trazar definiciones de lo indefinible, qué tristeza, qué amargura, qué belleza, qué forma de expresar todo aquello que le da sentido a las cosas y sobre lo que resulta tan difícil de acercarse...
Está el patio marrón. Ha caído una pequeña tormenta. Salvo la oscilante racha de aire del ventilador, nada se mueve. El aire aplasta con su aliento caluroso. Las ocho y cuarto...
6,48
Pues no, no es mucho y la verdad es que ha sido una pequeña decepción. Me han puntuado bajísimo el comentario (3,12 de 6) y mejor el tema (3,36 de 4). No se puede reclamar porque esto es una prueba subjetiva y lo que a uno le parece importante a otro algo secundario y viceversa, así que nada. Además de que no es plan de reclamar a tu tribunal cuando tienen que examinarte del oral.
Esa es la parte positiva. Aún hay posibilidades de sacar la plaza. El lunes a las 11:00 empieza (y acaba) el sufrimiento. Y a partir del 21 salen los resultados. Ya iré contando. De momento, sigo estudiando y practicando la encerrona.
Esa es la parte positiva. Aún hay posibilidades de sacar la plaza. El lunes a las 11:00 empieza (y acaba) el sufrimiento. Y a partir del 21 salen los resultados. Ya iré contando. De momento, sigo estudiando y practicando la encerrona.





