El duro trago de los papis
Ayer llegué bastante tarde, entre otras cosas porque tuve que entregar las notas a los padres.
¿Qué dice este "atontao" de darle las notas a los padres y por la tarde?
Sí, sí. No he dicho mal. Tuve que darle las notas a los padres a las 5 de la tarde. Todos los tutores de este instituto lo hacen. Y aunque diga el director (me reservo los calificativos, serían todos peyorativos) que es una práctica común en todos los institutos, el hombre no hace sino subrayar una de las característicias más ESTÚPIDAS de este centro (y sus respectivas secciones).
Que hay que hacer una reunión periódica con padres, vale. Pero que se encubra con lo de dar las notas, ya no. Y encima un martes. Imaginaos cómo está el ambiente en el instituto si encima les hemos entregado las notas.
Hoy en 1º, por ejemplo, la lección ha sido intentar permanecer en silencio. Porque me habían recibido los 20 alumnos hablándome a la vez. Es algo que me crispa un poco. Y ese crispamiento me ha durado hasta mediada la hora (última hora), de modo que ha habido un momento que a una alumna que se había asomado a la ventana para hablar con no sé quién que pasaba, le he dicho con este tono mío de grito descompuesto: ¡Qué pena que no se puedan dar ostias!
Sé que no está bien este tipo de frases, y menos con los peques, pero es que son impulsos irreprimibles e instintivos que duran el instante en que lo estás soltando. Y luego es demasiado tarde para arrepentirte.
En mi descargo está el hecho de que desde 4ª hora no había dado clase. En 3º porque el trabajo que les tenía preparado lo tenía en fase de desaguisado. Todas las fotocopias revueltas. Me estuvieron ayudando 4 ó 5 y el resto charlando. Y luego en 2º me siguieron 3 alumnas y se metieron en clase. Total, faltaba media clase mía. Y eso que les avisé que les iba a poner un trabajo para Semana Santa que valdría 2 puntos de la nota.
(Trabajo: dos cuentos -mi idea era ponerles 4 ó 5 pero el presupuesto de fotocopias sobrepasaba el límite; y, además, no tenía tiempo- y actividades de resumir, decir el tema, la estructura, y un par de apuntes de morfología; incluso tenía actividades personalizadas para los de apoyo e integración, aunque sólo pude entregar una, el resto no vino. Los cuentos son ¡Adiós, "Cordera"! y La lengua de las mariposas).
Y la clase fue un continuo preguntarme: "Profe, ¿puedo irme contigo a la siguiente hora?". Bufff. No consigo que mis alumnos vengan a clase, pero las que no son mis alumnas sí que intentan entrar...
Y a todo esto, yo estaba hablando de la payasada de las notas por la tarde. Lo mejor fue irnos P., el de Geografía, y G., la de Biología, al Xanadú, a un mexicano. Lo peor, tener que aguantar a la típica madre excusando a su niño o amparándole para no venir toda la semana al instituto porque, claro, dónde va a estar mejor que en la calle con amigos de todo tipo de calaña, probando su resistencia para enredarse con los porros o las pastillas.
Eso sí, yo no tuve una madre como P. (encima docente), que dijo que si los chicos hablaban era porque los profesores no sabíamos imponernos. Toma... O a R., la tutora del 1º A, que los padres se quejaron de mi compi de departamento en vez de exponer sus quejas al profesor. Sólo con imaginar que en mi primer año me hubiera pasado lo que a él (que también se han quejado algunos padres de 4º), me da un chungo...
(PD: mañana partidoooooooooooooooo. Empezamos a las 11, con la sesión de futbolín :p jeje; seguimos a las 12, con el partido estrella de fútbol; y rematamos a las 13 con el básquet. Estoy apuntado a todas. Si tardo 3 ó 4 días en aparecer, achacarlo a que estaré reponiéndome de mis agujetas y de las entradas marrulleras de mi compi B., que ha amenazado con usarme de pelota, pese a ir con ella en el equipo. Y todo por picarla un poco...)
¿Qué dice este "atontao" de darle las notas a los padres y por la tarde?
Sí, sí. No he dicho mal. Tuve que darle las notas a los padres a las 5 de la tarde. Todos los tutores de este instituto lo hacen. Y aunque diga el director (me reservo los calificativos, serían todos peyorativos) que es una práctica común en todos los institutos, el hombre no hace sino subrayar una de las característicias más ESTÚPIDAS de este centro (y sus respectivas secciones).
Que hay que hacer una reunión periódica con padres, vale. Pero que se encubra con lo de dar las notas, ya no. Y encima un martes. Imaginaos cómo está el ambiente en el instituto si encima les hemos entregado las notas.
Hoy en 1º, por ejemplo, la lección ha sido intentar permanecer en silencio. Porque me habían recibido los 20 alumnos hablándome a la vez. Es algo que me crispa un poco. Y ese crispamiento me ha durado hasta mediada la hora (última hora), de modo que ha habido un momento que a una alumna que se había asomado a la ventana para hablar con no sé quién que pasaba, le he dicho con este tono mío de grito descompuesto: ¡Qué pena que no se puedan dar ostias!
Sé que no está bien este tipo de frases, y menos con los peques, pero es que son impulsos irreprimibles e instintivos que duran el instante en que lo estás soltando. Y luego es demasiado tarde para arrepentirte.
En mi descargo está el hecho de que desde 4ª hora no había dado clase. En 3º porque el trabajo que les tenía preparado lo tenía en fase de desaguisado. Todas las fotocopias revueltas. Me estuvieron ayudando 4 ó 5 y el resto charlando. Y luego en 2º me siguieron 3 alumnas y se metieron en clase. Total, faltaba media clase mía. Y eso que les avisé que les iba a poner un trabajo para Semana Santa que valdría 2 puntos de la nota.
(Trabajo: dos cuentos -mi idea era ponerles 4 ó 5 pero el presupuesto de fotocopias sobrepasaba el límite; y, además, no tenía tiempo- y actividades de resumir, decir el tema, la estructura, y un par de apuntes de morfología; incluso tenía actividades personalizadas para los de apoyo e integración, aunque sólo pude entregar una, el resto no vino. Los cuentos son ¡Adiós, "Cordera"! y La lengua de las mariposas).
Y la clase fue un continuo preguntarme: "Profe, ¿puedo irme contigo a la siguiente hora?". Bufff. No consigo que mis alumnos vengan a clase, pero las que no son mis alumnas sí que intentan entrar...
Y a todo esto, yo estaba hablando de la payasada de las notas por la tarde. Lo mejor fue irnos P., el de Geografía, y G., la de Biología, al Xanadú, a un mexicano. Lo peor, tener que aguantar a la típica madre excusando a su niño o amparándole para no venir toda la semana al instituto porque, claro, dónde va a estar mejor que en la calle con amigos de todo tipo de calaña, probando su resistencia para enredarse con los porros o las pastillas.
Eso sí, yo no tuve una madre como P. (encima docente), que dijo que si los chicos hablaban era porque los profesores no sabíamos imponernos. Toma... O a R., la tutora del 1º A, que los padres se quejaron de mi compi de departamento en vez de exponer sus quejas al profesor. Sólo con imaginar que en mi primer año me hubiera pasado lo que a él (que también se han quejado algunos padres de 4º), me da un chungo...
(PD: mañana partidoooooooooooooooo. Empezamos a las 11, con la sesión de futbolín :p jeje; seguimos a las 12, con el partido estrella de fútbol; y rematamos a las 13 con el básquet. Estoy apuntado a todas. Si tardo 3 ó 4 días en aparecer, achacarlo a que estaré reponiéndome de mis agujetas y de las entradas marrulleras de mi compi B., que ha amenazado con usarme de pelota, pese a ir con ella en el equipo. Y todo por picarla un poco...)





