logotipo

img_google
Diario de un profe (casi) novato
2º año de experiencias en el instituto, ahora en el norte de Madrid
Acerca de
No nací una tarde lluviosa de septiembre, me dijo mi madre que naci a la una y cuarto de la madrugada (lo tenía mal antes) y no se me da muy bien hablar de mí. El caso es que este va a ser mi segundo año como profesor de secundaria y poco a poco voy encontrando mi sitio... Por lo menos aquí, ya que he encontrado algo qué contar ;-)
Sindicación
 
Soy una mala persona...
Hoy he hecho llorar a una niña de 14 (o 15) años... Sé que no hay justificación posible para tal hecho, pero de igual modo trataré de justificarme...

La clase de 3º se ha vuelto insoportable. Están contestones, protestones y pasotas. Lo único que hacen en mi clase (y creo que en las demás) es hablar entre ellos. El nivel de decibelios cada día es más acusado, y los murmullos a veces se convierten en una insoportable jaula de grillos. Llevaba avisándoles un tiempo de que la cosa no podía continuar así. El rendimiento había bajado y procuraba que no se llevaran sorpresas en las notas de la 2ª evaluación. Al igual que la charla de su tutor, todo ha sido en vano. Y hoy se me inflaron las ..., narices.

Eché a cinco de clase. Casi los elegí al azar, porque fácilmente me podría haber quedado con diez. Ellos se creían que sería como con otros profes, que los echan para librarse del problema y punto. Fui escribiendo sus partes (apercibimientos; los chicos los entregan a sus padres, para que vean la falta y la firmen; a los tres, expulsión tres días; reiteración o gravedad acarrean expulsión de hasta 29 días) y al final de clase, pese a los ruegos de los demás para que no se los pusiera, se los di.

Incluso los llevé a jefatura. A la hora siguiente tenía que hablar con una madre de mi tutoría (yo novato y tutor...) y pese a que estos expulsados (bueno, las expulsadas, el único chico que expulsé no me persiguió) me rogaban que les perdonara, pude esquivarlos. Pero después no. A una de ellas se le emborronaron los ojos y le tuve que parar porque rompía irremediablemente a llorar aduciendo no sé qué de su madre, de un castigo de tres semanas... Aunque no dije nada, ya me había convencido.

La secretaria, burlonamente al ver que volvía a por los partes, me preguntó si era blando. "No lo soy", contesté. "... Bueno, sí. Pero no soporto ver a una chica llorar". Luego mi compañero de departamento me dijo el regate para no mostrar mi falta de autoridad ante lo que tiene que ser una decisión irrevocable al darles un parte: "no te lo quito, te lo guardo. La próxima vez, a la mínima, te pongo este y otro parte".

Pero ya la había hecho llorar... ¡Qué mala persona soy!...
 
Comentario:
¡Muchas gracias por la solidaridad, Wolffo! Y por tu intención de seguirme. Y me alegro mucho de que tu hija sea un orgullo para ti. Llevo poco currando, pero creo que se puede afirmar que una parte del mérito de los buenos estudiantes la tienen los padres que se preocupan y se interesan por los avances de sus hijos.
 
Comentario:
Valor, compañero.
Yo no soy profe. Pero sí padre de una chica de esas que, maybe, también llore para que le quiten partes.
No lo creo, porque lo que me llega del instituto a casa de su parte es matrículas de honor, sobresalientes, notas elogiosas de los profesores...
pero bueno, me solidarizo contigo.
Y me alegro de haberte encontrado. Te seguiré. Me intersan tus experiencias.
No