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Diario de un profe (casi) novato
2º año de experiencias en el instituto, ahora en el norte de Madrid
Acerca de
No nací una tarde lluviosa de septiembre, me dijo mi madre que naci a la una y cuarto de la madrugada (lo tenía mal antes) y no se me da muy bien hablar de mí. El caso es que este va a ser mi segundo año como profesor de secundaria y poco a poco voy encontrando mi sitio... Por lo menos aquí, ya que he encontrado algo qué contar ;-)
Sindicación
 
Semejanzas y diferencias entre un profesor y un vigilante de seguridad
¿Y esto a qué viene?, puede que se pregunte alguien. A que la otra noche se me ocurrió relacionar la relación entre los dos trabajos en los que he estado, el actual de profe y en el que estuve los meses de verano, cuando no pensaba que mis exámenes en las oposiciones me darían para poder optar a una plaza como profesor de secundaria y no veía claro eso de la lista de interinos.

Aunque no lo parezca, existen más semejanzas que diferencias. Exhibiré mi herencia de "Barrio Sésamo" y, emulando a Coco, os las voy a explicar. Estas son las semejanzas:

1. No se puede emplear la fuerza bruta con nadie (ni padres ni, por supuesto, niños). Es decir, tu figura está más para disuadir que para otra cosa. Olvídate de desatar tu ira :-(

2. A menudo, en ambos sitios te sientes como una planta decorativa. Algunas veces algunos te ven, pero no te miran. Si acaso, posan los ojos en "esa cosa rara" que en un centro comercial tiene chaqueta roja y que en un centro educativo tiene la manía de decir cosas incomprensibles.

3. Cuando alguien comete alguna infracción, fechoría o similar, te puede tocar darte una carrerita para alcanzar al angelito en cuestión. Tienes que estar en buena forma.

4. La gente te toma como el objetivo de las críticas. De vigilante, cuando el arco de seguridad se vuelve loco y pita porque a la dependienta se le ha olvidado quitar o desactivar las alarmas y el cliente/la clienta la toma contigo; de profesor, por cualquier motivo.

5. Tienes que estar apostado en los pasillos con las alertas activadas. En un centro comercial, vigilando sospechosos; en el instituto, entre clase y clase, para que los niños no salgan de sus aulas e inunden de griterío el centro.

Y estas son las diferencias:

1. De vigilante, tu mayor ocupación es decir a los clientes que los baños está en la primera planta, al lado de los ascensores; de profesor, a los alumnos de primer ciclo responderles "no" cuando te preguntan si pueden ir al servicio.

2. El uniforme de vigilante es obligatorio (por ejemplo, una humillante chaqueta roja en mi caso); el del profesor (por ahora) no es necesario.

3. Los vigilantes pueden utilizar cámaras de seguridad; los profesores tenemos que andarnos con ojo cuando nos damos la vuelta y escribimos algo en la pizarra.

Seguro que hay más relaciones, pero entre que estamos a viernes y está exprimida la neurona que me queda, no doy más de sí. Esto ha sido la lección de hoy. Eso es todo, amigos :-)

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