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Diario Malaya
49 trabajadores despedidos de Diario Málaga, efecto colateral de la Operación Malaya.
Acerca de
Somos 49 trabajadores de Diario Málaga, despedidos por la empresa, después de acordar el cierre, y un mes después no hemos cobrado las indemnizaciones pactadas. En este espacio vamos a proporcionar la información sobre nuestro caso.
Sindicación
 
A LA CALLE
El 9 de octubre de 2006 se procede al cierre del veterano diario, segunda cabecera más antigua de Málaga, Diario Málaga, tras casi 14 años de publicación. La empresa alega la mala situación económica agravada tras la detención de su propietario, Emilio Rodríguez Bugallo, propietario también de Construcciones Salamanca, la plaza de toros de Marbella, restaurante La Meridiana y la discoteca La Notte, en la segunda fase de la Operación Malaya, puesto posteriormente en libertad tras el pago de 500.000 euros de fianza.

El día 3 de octubre de 2006, la Delegación Provincial de Trabajo, dio via libre al expediente de regulación de empleo presentada de mutuo acuerdo entre la empresa C. Valle Sión S.L., editora de Diario Málaga, y sus 49 trabajadores.

Se nos pidió continuar unos días más en nuestros puestos de trabajo, se nos comunicó que nos avisaría al menos con 48 horas de antelación al cierre, para poder recoger debidamente y poder editar el último número del diario, un número especial de despedida, recuerdos y agradecimiento a la ciudad, por éstos casi 14 años de publicación ininterrumpida.

Sin embargo, el día 9 de octubre de 2006, cuando comenzábamos la jornada laboral, nos encontramos con guardias de seguridad y diversos operarios que a primera hora de la mañana ya habían desalojado todos los ordenadores y diverso mobiliario. En el despacho del departamento de administración se encontraba el jefe de recursos humanos, el abogado representante de la empresa José María López Galán y una persona de gran confianza del propietario, donde se nos ofreció firmar un escrito en el que se nos comunicaba la extinción de la relación laboral, a partir de ese mismo momento, y donde se reconocía la deuda pendiente con los trabajadores, cuyo pago, por el momento, no podían atender y que "ya efectuarían cuando pudieran", junto con el comprobante de haber ingresado el importe de nuestras nóminas del mes de Septiembre de 2006.

Después de varios encuentros con el jefe de recursos humanos durante el mes de octubre, en las que se consiguió que se efectuaran los largamente retrasados pagos de los complementos del mes de agosto, no se llegaba a un acuerdo sobre cuándo se percibiría el importe de los 9 días correspondientes a octubre, los finiquitos y las indemnizaciones correspondientes.

Por ello, ya en el mes de noviembre, tras casi un mes esperando algo más que promesas por parte de la empresa, decidimos intentar entrevistarnos con el consejero delegado de C. Valle Sión S.L., Emilio Rodríguez Quijano, hijo de Emilio Rodríguez Bugallo, para ello nos dirigimos a Marbella, a la sede de Construcciones Salamanca, en la urbanización El Embrujo, donde también radicaba la delegación de Marbella de Diario Málaga. Emilio Rodríguez Quijano no solo se negó a recibirnos e intentar a mantener un mínimo diálogo con nosotros, sino que su respuesta fue enviar a un empleado a indicarnos que nos marcháramos y llamar a la Policía, que, no encontrando un motivo legal para impedir nuestra protesta, se marchó por donde vino.

El día 9 de noviembre se nos ingresó una "limosna" correspondiente al 40% de los 9 días trabajados en octubre y el finiquito, en muchos casos, unos 200 euros por trabajador.

Ante semejante muestra de "dignidad" y talante por parte del consejero delegado, Emilio Rodríguez Quijano, acudimos el sábado 11 de noviembre a manifestarnos ante el restaurante La Meridiana y La Notte, obteniendo la misma respuesta, llamar a la Policía Nacional y posteriormente a la Policía Local, no encontrando ninguna de las dos patrullas ningún motivo de delito, pidiéndonos que no nos excediéramos en el nivel de ruido y que cesáramos a las 12 de la noche, simplemente, y así lo hicimos.

Sólo reclamamos el cumplimiento del acuerdo firmado con la empresa, y autorizado por la Delegación Provincial de Trabajo, por tanto, seguiremos ejerciendo nuestro derecho de libertad de expresión y manifestarnos ante sus diversos negocios, al objeto de conseguir cuando menos, un diálogo, un compromiso, no sólo entrevistas con la Policía, que es lo único que parece que saben hacer, sin perjuicio de ejercer las acciones legales correspondientes.

Queremos nuestro dinero, no somos delincuentes, nosotros no robamos, nosotros trabajamos, Emilio.

Seguiremos informando.