Me gusta, no me gusta (II)
El otro día estaba fatal de la alergia y no fui a trabajar. Dado que no limpian mi oficina debería dejar de ir y no soportar la cornada laboral entre ácaros que se me meten por los ojos. Pero bueno, que el trabajo es un castigo está clarísimo desde los primeros textos de la humanidad.
El caso es que me quedé en casa y tirado estaba viendo la jedionda televisión cuando apareció él. Aparte de su simpatía y gracia, que la tiene a raudales, es que da gusto verle manejarse por la cocina. Qué aspecto tienen los alimentos que pasan por sus manos. Qué belleza, ni en los bodegones barrocos del Prado...
Qué lujo para la vista y el oído. Porque las carnes crepitan y los caldos bullen en estéreo para deleite de los espectadores.
¿Y qué me decís de la maestría con la que maneja el cuchillo? Con soltura, sin alardes, como quien no quiere la cosa pero véte tú a repetirlo en casa.
El caso es que pasé un rato estupendo, eso sí, se me despertó un hambre atroz, y mi nevera que está como el desierto de Gobi porque hace siglos que no tengo tiempo de ir a hacer la compra. Será el amor.
El caso es que me quedé en casa y tirado estaba viendo la jedionda televisión cuando apareció él. Aparte de su simpatía y gracia, que la tiene a raudales, es que da gusto verle manejarse por la cocina. Qué aspecto tienen los alimentos que pasan por sus manos. Qué belleza, ni en los bodegones barrocos del Prado...Qué lujo para la vista y el oído. Porque las carnes crepitan y los caldos bullen en estéreo para deleite de los espectadores.
¿Y qué me decís de la maestría con la que maneja el cuchillo? Con soltura, sin alardes, como quien no quiere la cosa pero véte tú a repetirlo en casa.El caso es que pasé un rato estupendo, eso sí, se me despertó un hambre atroz, y mi nevera que está como el desierto de Gobi porque hace siglos que no tengo tiempo de ir a hacer la compra. Será el amor.