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DIARIO DE UN TREINTANERO
¿SERÁ POSIBLE SOBREVIVIR CON UN POCO DE DIGNIDAD?
Acerca de
Creo que, a estas alturas, solo hay dos opciones: o quemarse a lo Bonzo o tratar de seguir adelante

Sindicación
 
Para amargarme la Navidad
Los blogueros siempre tienen la razón. Ya en mi post anterior hablé del email de la Chica Segura, una medio amiga de Ella que más que felicitarme parecía recriminarme después de tiempo sin hablar conmigo. Creo que alguno confundió a ambas mujeres pero, de todos modos, tenían razón.

La tarde del día 24 recibo un sms de Ella.
Breve resumen de los capítulos anteriores: Baltasar Aceno va a compartir su vida (incluso a casarse, cuando Ella tenga el divorcio) con una mujer y su hija. Se aman profundamente hasta que hace seis meses Ella le dice, de forma humillante y aprovechando el peor momento de la familia Aceno, que ya no le interesa la relación y que hasta luego Lucas.
Baltasar Aceno desea morirse y le duele especialmente que Ella no se haya molestado en llamarle ni en escribirle después a ver cómo está, ni en que pueda ver a la niña, a la que adora.

Repito, en nochebuena recibo un sms de Ella. Dice así:

Hola Baltasar, queria desearte una Feliz Navidad y todo lo mejor para cada dia del 2006. Beso navideño, con cariño Ella.

Contestación de Baltasar Aceno al mensaje:

¿Quién eres? En todo caso, gracias por la felicitación. Feliz Navidad y próspero año nuevo, como se suele decir.

Pero mi estómago no ha disfrutado de estas comidas porque está bastante revuelto.
 
Nuevas inflamaciones nasales
Resulta que recibo un email de la Chica Segura, que es más bien una Chica Guadiana, que aparece y desaparece, y, con la excusa de felicitarme las navidades, me dice que le ha pedido a los reyes (los magos, supongo, porque ahora todo el mundo presume de republicano) un nuevo amor para mi, en el que los corazones latan al unísono y sobre todo, que se entiendan.
O sea, traducción: que Ella le ha dicho a la Chica Segura en alguno de sus aquelarres que lo dejó conmigo (o quizá que lo dejamos) porque no nos entendíamos (yo no la entendía, claro) y que íbamos a ritmos diferentes. Y me ha recordado esto aquello que decía un célebre neurólogo: el cerebro no está programado para buscar la verdad sino para sobrevivir. Y qué cierto es. Con qué facilidad se dan explicaciones a posteriori de lo que uno ha hecho a priori (por cualquier otra causa, o sin ella). Parece que el cerebro - y esto lo leo en el último libro de Eduardo Punset- tiene una peculiar memoria que no es ni mucho menos exacta. Más bien realabora los recuerdos y los deforma para crear algo coherente y satisfactorio para el individuo, algo así como las memorias de Sara Montiel. Y bueno, en todos estos meses, Ella no ha sido capaz de mandarme ni un sms pero supongo que ha tenido tiempo de sobra de elaborar una explicación ad hoc para sus amigas que no pueden rebatirla.
Pues tampoco estoy yo para rebatir nada porque ya no creo en nada. Pero, bueno, para acabar de jorobarme, la Chica Segura me dice algo así como que no debería ir alardeando por ahí de mis cualidades. Y yo que soy como un fraile franciscano, que nunca comento nada de mí, salvo en este blog (que para eso está), que mi mano derecha no sabe lo que hace la izquierda, que más bien voy por ahí pidiendo perdón por existir, me pregunto si eso no será también un recuerdo reelaborado por la autora del email, no sé bien por qué ni para qué.
 
De culebrones y trenes
La vida es un culebrón, de eso no hay duda, aunque algunos prefieran llamarlo puzzle.
Y luego va Valentina, provocando, y muestra su culebrón particular y yo que soy como una maruja, tenía que reaccionar, pero poco, apenas le he hecho el cartel, porque no estamos de humor en esta época triste del año.
El otro día quedo con una chica que quería que le ayudara con una cosa del trabajo. Y al decir chica podría haber abierto paréntesis y dicho que monísima, encantadora, nada creída y, claro, con novio. Y no es extraño: leo en algún sitio que en mi isla (supongo que también en el resto del planeta) casi todas las mujeres de mi franja de edad están casadas o con novio. En edades superiores sube el porcentaje de mujeres disponibles (se van separando o quedando viudas) y también por debajo de los 25, pues el nivel de compromiso es menor, aunque se acerca uno a la zona peligrosa del Código Penal.
Y uno quiere pensar que tan sólo se equivocó de tren pero que por la misma vía han de pasar otros. Y sin embargo, hoy, volviendo de visitar a unos amigos que acaban de tener su segundo hijo, me da por pensar que no puedo empezar de nuevo porque nunca volveré a tener la edad que tenía cuando empecé a escribir en este blog.
 
Idas y vueltas
Epoca esta de idas y vueltas. Me refiero ahora a viajes aunque podía acabar diciendo que uno está de vuelta de todo, si no fuera porque no me gusta la expresión. El caso es que la situación familiar ha hecho que en los últimos meses haga continuos viajes a la casa paterna. Y mi patética historia sentimental ha hecho que no tomara las vacaciones en su momento y ahora vaya cogiéndolas de cinco en cinco días.
Así que voy y vuelvo anteayer y ya a cocinar: de entrante unas cebollas asadas con cabrales y unas brochetas de corvina, bacon y gambas. De plato principal, fabada y de postre un flan de queso. Todo ello regado con un albariño que no estaba nada mal. Mis invitados: unos amigos (pareja) que resulta que últimamente son los más receptivos a mis mensajes culinarios, porque visto está que las mujeres sin compromiso nada de nada...
Resulta que P. opina que lo mismo mis virtudes (artísticas) lejos de atraer, asustan a las chicas, que debería parecer más normal y desastroso (pero yo me considero ya suficientemente desastroso). El marido de P. que es bastante clásico (digámoslo finamente) cree que muchas mujeres son bastante machistas (¿Como El?) y que consideran que son ellas las que tienen que cocinar.
Pues será por eso...