Tertulia sobre el amor
Varios doctores discutían en un bar sobre qué tipo de enfermedad es el amor. Que es una enfermedad es algo que todos tenían claro.- Yo creo que se trata de una enfermedad vírica –empezó el médico de cabecera-. Llega por épocas, se transmite con cierta facilidad, un beso o contactos más íntimos favorecen su propagación, produce un aumento de la temperatura y nos deja sin fuerzas.
No lo creo –dijo el cardiólogo- porque, en general, las enfermedades víricas provocan una resistencia inmunitaria en el paciente, de modo que está protegido para contraer de nuevo la enfermedad y sabemos que eso no ocurre con el amor… Ha de ser una enfermedad del sistema circulatorio: no hay más que ver como afecta al corazón, cursa con taquicardia, palpitaciones, cuando se acerca la persona amada. También la circulación periférica aumenta y se sonrojan las mejillas y entran unos calores… y por no hablar de otras reacciones circulatorias más interesante que se producen en ciertos órganos que no voy a nombrar porque estamos en horario infantil.
Pues más bien yo creo que se trata de una enfermedad neurológica –intervino el psiquiatra- siempre ha sido así. Provoca confusión, desorden mental, afectación de varias partes del cerebro; igual produce nerviosismo que periodos de ensoñación. Por otra parte, el nervio óptico también se ve afectado porque los enamorados ven las cosas de otra forma, cuando las ven… ya sabemos que el amor es ciego. Y en los nervios periféricos, a veces hay temblores, a veces inmovilidad en función de las emociones.
El camarero, que estaba oyendo todo esto, decidió intervenir.
- Perdonen que me meta –dijo- pero están muy equivocados. Yo no soy médico pero sé perfectamente la naturaleza de ese enfermedad que es el amor. El amor es una enfermedad del aparato digestivo. Empieza porque te apetece llevarte algo a la boca. Una vez en la boca puede resultar dulce o amargo dependiendo del tiempo que lleves comiendo esa comida. También afecta al estómago y sientes como mariposas -siempre se ha dicho- que revolotean allí. Claro que después también ataca a los intestinos y se siente un dolor horrible, como si te mordieran la barriga. Y acaba… claro... sin solución... siendo una mierda.
Amistad
Cuando mi amor me dejó me dijo aquello de “podemos ser amigos”. Mi psiquiatra y yo tenemos otra idea de la amistad y no es el premio de consolación por no conseguir el amor. Por ejemplo, alguien que sabe que estás ahogándote en tus lágrimas, que sientes que no vales nada y pasa por completo de ti, definitivamente, no es tu amigo. Hace poco releí en un blog la frase de Moravia, “la amistad es más difícil y más rara que el amor, por eso hay que salvarla como sea”. Siempre he pensado en que una amistad de verdad no tenía caducidad mientras que el amor, querámoslo o no, dura poco más que un yogur. Pero quizá tenga demasiado idealizada la amistad. Quizá es tan corruptible como el amor, quizá es posible que muchos te utilicen como amigo (igual que pueden hacerlo como pareja) y luego te arrojen a la papelera tranquilamente.
Quizá no, estoy seguro.
Virus
Un virus, teóricamente infantil, me ha dejado fuera de circulación las últimas tres semanas. Está descrito que a mi avanzada edad la enfermedad resulta más grave pero eso no me ha librado de las burlas ¡Hasta de mi médico!A las molestias de la enfermedad he tenido que unir la incomprensión del personal.
Pero sigo vivo. Sigo vivo pero no soy el mismo. Si algo nos diferencia de los demás individuos es nuestro ADN, que es el mismo en todas nuestras células y diferente al de cualquier otro ser humano.
Pues, para no aburrir a los que no sean aficionados a Redes o a C.S.I., resulta que el virus se integra con el ADN del paciente, así que mi ADN ya no es el mismo: ya no soy el mismo de antes.
Y ahora que me doy cuenta... empiezo a repetirme.





