Sarvangasana
Se acercan las vacaciones para muchos y también se nota en el mundo blog, donde han disminuido los movimientos. Yo escribo poco, más por falta de inspiración y exceso de trabajo que por otra cosa, y, aunque me voy a ir unos días, no creo que eso demore más de lo normal las letras que vierto aquí de vez en cuando.
Mientras tanto sigo con mi vida habitual. El otro día, en la clase de yoga, por más casualidades de la vida, faltaron todas las mujeres y nos quedamos solos el ex-marido de la mujer antes conocida como Ella y yo. Qué número vernos a los dos solos haciendo posturitas, igual sarvangasa que nataraj. A mi me entraba la risa floja, pero la mantuve interior. No puedo evitar recordar el genial comentario de Amanda: no es casualidad encontrarse en yoga al ex-marido de tu ex-novia, "es que aparentemente Ella saca de los nervios a todos los hombres que pasan por su vida"
Así que, aprovechando estas raras situaciones que me brinda el azar, procuré dar solución al problema suscitado en el anterior post. Dado que vivo al lado del Centro de yoga y hay unos contenedores de basura a la puerta, salí justo antes de la clase cargado de bolsas de basura haciéndome el torpe. Justo como esperaba, el ex llegaba en ese momento y se ofreció a ayudarme.
-Sí, gracias -le respondí- toma esta bolsa de basura y yo cojo las otras dos.
Y le dí la bolsa de basura que contenía las cosas íntimas de su ex-mujer. La cogió y la encestó con facilidad en el contenedor y ,un poco chulito, me dijo:
-Si no pesaba nada...
-No te haces idea de lo que pesaba -respondí, mientras pensaba en el acto psicomágico que acababamos de escenificar, y nos metimos tan contentos en la clase a entregarnos a nuestras asanas.
Mientras tanto sigo con mi vida habitual. El otro día, en la clase de yoga, por más casualidades de la vida, faltaron todas las mujeres y nos quedamos solos el ex-marido de la mujer antes conocida como Ella y yo. Qué número vernos a los dos solos haciendo posturitas, igual sarvangasa que nataraj. A mi me entraba la risa floja, pero la mantuve interior. No puedo evitar recordar el genial comentario de Amanda: no es casualidad encontrarse en yoga al ex-marido de tu ex-novia, "es que aparentemente Ella saca de los nervios a todos los hombres que pasan por su vida"Así que, aprovechando estas raras situaciones que me brinda el azar, procuré dar solución al problema suscitado en el anterior post. Dado que vivo al lado del Centro de yoga y hay unos contenedores de basura a la puerta, salí justo antes de la clase cargado de bolsas de basura haciéndome el torpe. Justo como esperaba, el ex llegaba en ese momento y se ofreció a ayudarme.
-Sí, gracias -le respondí- toma esta bolsa de basura y yo cojo las otras dos.
Y le dí la bolsa de basura que contenía las cosas íntimas de su ex-mujer. La cogió y la encestó con facilidad en el contenedor y ,un poco chulito, me dijo:
-Si no pesaba nada...
-No te haces idea de lo que pesaba -respondí, mientras pensaba en el acto psicomágico que acababamos de escenificar, y nos metimos tan contentos en la clase a entregarnos a nuestras asanas.
Nuestro pequeño mundo
Va pasando el tiempo y se supone que voy encontrándome mejor. Pero tengo mis altibajos, propios de mi carácter pero con las peculiaridades de vivir en la isla redonda.El otro día soñé que estaba en la cama con la mujer antes conocida como Ella, y créanme, no fue un sueño agradable. Y al despertar me quedé fatal. Ya podía haber soñado con la Chica del Este, que cada día está más guapa, aunque también soy cada vez más amigo suyo y por tanto más padre y menos posible amante.
Y luego sucedió que haciendo limpieza apareció en un armario de mi casa un bolso de Ella, donde guardaba diversas cosas íntimas, y que nunca reclamó (ni reclamó eso ni volvió a llamar...). Y dudé si enviárselo por correo pero ya evité todo contacto en su momento y ahora me parece aún más absurdo y he pensado en quemarlo.
A mi amiga Bianca Castafiore no le parece mal que se lo envíe, incluso me sugiere que debería hablar con Ella porque, en su parecer, estoy "trincado" por no haberlo hecho en su momento. Dice que debo perdonarme a mi mismo y también a Ella, y todo ese rollo espiritual, para poder liberarme.
Yo puestos al rollo oriental y liberador prefiero la relajación, por lo que me he apuntado a clases de yoga. No se si va a liberarme pero, de momento, somos cinco en clase y uno de los alumnos es el ex-esposo de Ella.
No sé si el mundo es un pañuelo... o, simplemente, la isla redonda es muy pequeña.