Voy a encender la televisión para darme una ducha
La Chica del Este anda como loca por un traumatólogo. Yo le digo que si no le echa para atrás el nombre de la especialidad que induce a que le haga daño y le propongo que mejor un dermatólogo ya que, al fin y al cabo, el amor es una cuestión de piel.El caso es que para enamorarlo lo desprecia y lo maltrata. Se lo ha prescrito Frau V. que es su principal consejera sentimental. A mí también me consulta pero para tener una segunda opinión. Yo soy para ella un chico bueno, inteligente y fiel y por eso nunca querría unirse afectivamente conmigo. Así que me convierto en una amiga más que le aconseja.
Le comento a una compañera la necesidad que todos tenemos de que nos achuchen de vez en cuando y me suelta de golpe que Miss Yang jamás me achucharía porque le gusto mucho pero sí cualquier otra a quien no importe. Por otra parte, al Joven delgado ya no le emociona tanto Miss Yang, por lo que ya estaría dispuesto a acercarse a ella, incluso.
Siguiendo la ruta, mi amiga bloguera, que valora mucho la edad que vamos teniendo, opina que en estos casos una relación tiene muchas más consecuencias que en la adolescencia y hay que pensárselo mejor, por lo que ha decidido irse a vivir al extranjero con su pareja a la que conoció hace tres semanas.
Me desconcierta la lógica imperante en el mundo sentimental.





