La Iglesia conciliadora
... " Lo mismo ocurre en la Iglesia: son muchos los que tienden la mano hacia ella pidiéndole lo que la Iglesia no tiene, ni es misión suya dar, porque no dispone de nada de eso. La Iglesia sólo puede dar mucho más: el mensaje de Cristo y la oración.
Ese mensaje de Cristo, que el Concilio Vaticano II actualizó y que recientes documentos del Episcopado español han adaptado a nuestro país, no patrocina ni impone un determinado modelo de sociedad. La fe cristiana no es una ideología política ni puede ser identificada con ninguna de ellas, dado que ningún sistema social o político puede agotar toda la riqueza del Evangelio, ni pertenece a la misión de la Iglesia presentar opciones o soluciones concretas de gobierno en los campos temporales de las ciencias sociales, económicas o políticas. La Iglesia rio patrocina ninguna forma ni ideología política, y si alguien utiliza su nombre para cubrir sus banderías, está usurpándolo manifiestamente.
La Iglesia, en cambio, sí debe proyectar la palabra de Dios sobre la sociedad, especialmente cuando se trata de promover los derechos humanos, fortalecer las libertades justas o ayudar a promover las causas de la paz y de la justicia, con medios siempre conformes al Evangelio. La Iglesia nunca determinará qué autoridades deben gobernarnos, pero sí exigirá a todas que estén al servicio de la comunidad entera; que respeten, sin discriminaciones ni privilegios, los derechos de la persona; que protejan y promuevan el ejercicio de la adecuada libertad de todos y la necesaria participación común en los problemas comunes y en las decisiones de gobierno; que tengan la justicia como meta y como norma y que caminen decididamente hacia una equitativa distribución de los bienes de la tierra. Todo esto, que es consecuencia del Evangelio, la Iglesia lo predicará y lo gritará si es necesario, por fidelidad a ese mismo Evangelio y por fidelidad a la patria en la que realiza su misión.
A cambio de tan estrictas exigencias a los que gobiernan, la Iglesia asegura, con igual energía, la obediencia de los ciudadanos, a quienes enseña el deber moral de apoyar a la autoridad legítima en todo lo que se ordena al bien común.
Para cumplir su misión, señor, la Iglesia no pide ningún privilegio. Pide que se le reconozca la libertad que proclama para todos; pide el derecho a predicar el Evangelio entero, incluso cuando su predicación pueda resultar crítica para la sociedad concreta en que se anuncia; pide una libertad que no es concesión discernible o situación pactable, sino el ejercicio de un derecho inviolable de todo hombre. Sabe la Iglesia que la predicación de este Evangelio puede y debe resultar molesta para los egoístas; pero que siempre será benéfica para los intereses del país y la comunidad. Este es el gran regalo que la Iglesia puede ofreceros. Vale más que el oro y la plata, más que el poder y cualquier otro apoyo humano.
...
Que reine la verdad en nuestra España; que la mentira no invada nunca nuestras instituciones; que la adulación no entre en vuestra casa; que la hipocresía no manche nuestras relaciones humanas.
Que sea vuestro reino un reino de vida; que ningún modo de muerte y violencia lo sacuda; que ninguna forma de opresión esclavice a nadie; que todos conozcan y compartan la libre alegría de vivir. "
Homilía en la Iglesia de los Jerónimos, el 27 de Noviembre de 1975
Nada que ver el talante conciliar de Tarancón, que mucho ayudo a la realización del cambio político en la España de la transición, con el actual talante de esta "Iglesia" que se comporta como una vulgar secta.
(Música: "El Bosco", Nirvana)
Ese mensaje de Cristo, que el Concilio Vaticano II actualizó y que recientes documentos del Episcopado español han adaptado a nuestro país, no patrocina ni impone un determinado modelo de sociedad. La fe cristiana no es una ideología política ni puede ser identificada con ninguna de ellas, dado que ningún sistema social o político puede agotar toda la riqueza del Evangelio, ni pertenece a la misión de la Iglesia presentar opciones o soluciones concretas de gobierno en los campos temporales de las ciencias sociales, económicas o políticas. La Iglesia rio patrocina ninguna forma ni ideología política, y si alguien utiliza su nombre para cubrir sus banderías, está usurpándolo manifiestamente.
La Iglesia, en cambio, sí debe proyectar la palabra de Dios sobre la sociedad, especialmente cuando se trata de promover los derechos humanos, fortalecer las libertades justas o ayudar a promover las causas de la paz y de la justicia, con medios siempre conformes al Evangelio. La Iglesia nunca determinará qué autoridades deben gobernarnos, pero sí exigirá a todas que estén al servicio de la comunidad entera; que respeten, sin discriminaciones ni privilegios, los derechos de la persona; que protejan y promuevan el ejercicio de la adecuada libertad de todos y la necesaria participación común en los problemas comunes y en las decisiones de gobierno; que tengan la justicia como meta y como norma y que caminen decididamente hacia una equitativa distribución de los bienes de la tierra. Todo esto, que es consecuencia del Evangelio, la Iglesia lo predicará y lo gritará si es necesario, por fidelidad a ese mismo Evangelio y por fidelidad a la patria en la que realiza su misión.
A cambio de tan estrictas exigencias a los que gobiernan, la Iglesia asegura, con igual energía, la obediencia de los ciudadanos, a quienes enseña el deber moral de apoyar a la autoridad legítima en todo lo que se ordena al bien común.
Para cumplir su misión, señor, la Iglesia no pide ningún privilegio. Pide que se le reconozca la libertad que proclama para todos; pide el derecho a predicar el Evangelio entero, incluso cuando su predicación pueda resultar crítica para la sociedad concreta en que se anuncia; pide una libertad que no es concesión discernible o situación pactable, sino el ejercicio de un derecho inviolable de todo hombre. Sabe la Iglesia que la predicación de este Evangelio puede y debe resultar molesta para los egoístas; pero que siempre será benéfica para los intereses del país y la comunidad. Este es el gran regalo que la Iglesia puede ofreceros. Vale más que el oro y la plata, más que el poder y cualquier otro apoyo humano.
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Que reine la verdad en nuestra España; que la mentira no invada nunca nuestras instituciones; que la adulación no entre en vuestra casa; que la hipocresía no manche nuestras relaciones humanas.
Que sea vuestro reino un reino de vida; que ningún modo de muerte y violencia lo sacuda; que ninguna forma de opresión esclavice a nadie; que todos conozcan y compartan la libre alegría de vivir. "
Homilía en la Iglesia de los Jerónimos, el 27 de Noviembre de 1975
Nada que ver el talante conciliar de Tarancón, que mucho ayudo a la realización del cambio político en la España de la transición, con el actual talante de esta "Iglesia" que se comporta como una vulgar secta.
Etiquetas: conciliadora iglesia
Seguimos siendo diferentes...
La inflación española sigue estando muy por encima de la media de la zona euro, 1,2 puntos al cierre de 2007, un diferencial del que han tenido gran parte de culpa, además de los alimentos, otros encarecimientos como los del transporte y los bares y restaurantes, superiores a los de nuestros vecinos.
Y es que el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) -que mide la inflación con un método igual para todos los países de la moneda única- fue en diciembre del 4,3 por ciento en el caso español, frente a un 3,1 por ciento para el conjunto del área, un mal dato que afecta sobre todo a la competitividad de la economía. Pero el diferencial se aprecia sobre todo en algunos grupos de productos, y sobre todo en aquellos que tienen un mayor peso en los hábitos de consumo de los españoles y, por ello, en la tasa de inflación. Es el caso de la alimentación, que en España se encareció el 6,6 por ciento, muy por encima de lo que lo hizo en el resto del área, un 4,8 por ciento, lo que arroja un diferencial de 1,8 puntos. Pero también en este caso influye el peso que el consumo en hoteles, bares y restaurantes tiene entre los españoles, mayor que en el resto de la eurozona, puesto que su ponderación sobre la inflación nacional es 14,3 por ciento, frente al 9,1 en la del área. Si a esto se le suma también la subida de los precios en el alcohol y el tabaco, también muy por encima de la media europea, tenemos una economía que ha empezado a encarecerse por los productos de consumo diario, lo que ha afectado de lleno a la capacidad consumista de los ciudadanos, básica para mantener el dinamismo en las sociedades de economía de mercado como es la española. El encarecimiento de precios debe frenarse de una vez para que los valores económicos dejen de desacelerarse y recuperen parte de su ritmo. El resto dependerá de los factores de la macroeconomía.
Mauricio Navascués
(Música: "Opportunities (Let's Make Lots Of Money)", Pet Shop Boys)
Y es que el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) -que mide la inflación con un método igual para todos los países de la moneda única- fue en diciembre del 4,3 por ciento en el caso español, frente a un 3,1 por ciento para el conjunto del área, un mal dato que afecta sobre todo a la competitividad de la economía. Pero el diferencial se aprecia sobre todo en algunos grupos de productos, y sobre todo en aquellos que tienen un mayor peso en los hábitos de consumo de los españoles y, por ello, en la tasa de inflación. Es el caso de la alimentación, que en España se encareció el 6,6 por ciento, muy por encima de lo que lo hizo en el resto del área, un 4,8 por ciento, lo que arroja un diferencial de 1,8 puntos. Pero también en este caso influye el peso que el consumo en hoteles, bares y restaurantes tiene entre los españoles, mayor que en el resto de la eurozona, puesto que su ponderación sobre la inflación nacional es 14,3 por ciento, frente al 9,1 en la del área. Si a esto se le suma también la subida de los precios en el alcohol y el tabaco, también muy por encima de la media europea, tenemos una economía que ha empezado a encarecerse por los productos de consumo diario, lo que ha afectado de lleno a la capacidad consumista de los ciudadanos, básica para mantener el dinamismo en las sociedades de economía de mercado como es la española. El encarecimiento de precios debe frenarse de una vez para que los valores económicos dejen de desacelerarse y recuperen parte de su ritmo. El resto dependerá de los factores de la macroeconomía.
Mauricio Navascués
Etiquetas: diferentes seguimos
Credo del humanista
1. Creo que la unidad del ser humano, a diferencia de otros seres vivientes, se debe a que él la vida consciente de sí misma.
El humano es consciente de sí mismo, de su futuro, que es la muerte; de su pequeñez, de su impotencia. Es consciente del otro en cuanto otro. El hombre está en la naturaleza, y sometido a sus leyes, aunque la trascienda con el pensamiento.
2. Creo que el ser humano es consecuencia de la evolución natural: que ha nacido del conflicto de estar preso y separado de la naturaleza y de la necesidad de hallar unidad y armonía con ella.
3. Creo que la naturaleza del ser humano es una incoherencia, debida a las condiciones de la existencia humana, que exige buscarle soluciones, las cuales a su vez crean nuevas incoherencias y la necesidad de nuevas soluciones.
4. Creo que toda solución a estas incoherencias puede cumplir realmente la condición de ayudar al hombre a superar el sentimiento de separación y a lograr un sentimiento de concordancia, comunidad y participación.
5. Creo que, en toda solución a estas incoherencias, el ser humano sólo tiene la posibilidad de escoger entre avanzar o retroceder. Estas opciones, que se manifiestan en actos precisos, son medios para rebajar o para desarrollar la humanidad que tenemos dentro.
6.Creo que la alternativa fundamental para el ser huamno es la elección entre vida y muerte, entre creatividad y violencia destructiva, entre la realidad y el engaño, entre la objetividad y la intolerancia, entre fraternidad con independencia y dominio con sometimiento.
7. Creo que podemos atribuir a la vida el significado de continuo nacimiento y constante desarrollo.
8. Creo que podemos atribuir a la muerte el significado de suspensión del desarrollo y continua repetición.
9. Creo que, con la solución regresiva, el ser humano trata de encontrar la unidad librándose del insoportable miedo a la soledad y a la incertidumbre, desfigurando lo que lo hace humano y lo atormenta. La orientación regresiva se desarrolla en tres manifestaciones, juntas o separadas : La violencia y el narcisismo.
Por violencia: El gusto por todo lo que es violencia y destrucción; el deseo de matar, la adoración de la fuerza, la atracción por la muerte, el suicidio y el sadismo y el deseo de transformar lo orgánico en inorgánico sometiéndolo al orden. El violento, por carecer de las cualidades necesarias para crear, en su impotencia encuentra más fácil destruir, porque para él sólo una cualidad tienen valor: la fuerza.
Por narcisismo: La falta de un interés autentico por el mundo exterior y un intenso apego a uno mismo, al grupo, clan, religión, nación, raza, etc., con graves distorsiones del juicio racional. En general, la necesidad de satisfacción narcisista deriva de la necesidad de compensar una pobreza material y cultural. Seguir ligado a la "madre" y a sus equivalentes : la estirpe, la familia o la tribu ; a descargarse el insoportable peso de la responsabilidad, la libertad y la conciencia, para ser protegido y amado en un estado de seguridad con dependencia, que paga el individuo con el cese de su propio desarrollo humano.
10. Creo que , escogiendo avanzar, el ser humano puede encontrar una nueva unidad mediante el pleno desarrollo de todas sus energías humanas, que se muestran en tres orientaciones, juntas o separadas : El amor a la humanidad, a la naturaleza, a la independencia y a la libertad.
11. Creo que el amor es la llave principal para abrir las puertas al crecimiento del ser humano. El amor y la unión a alguien o algo fuera de uno mismo permite trabar relaciones con otros, sentirse uno con otros, sin reducir el sentido de integridad e independencia. El amor es una orientación positiva, para la cual es esencial que se hallen presentes al mismo tiempo la solicitud, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento del objeto de unión.
12. Creo que la experiencia del amor es el acto más humano y humanizador que es dado gozar al ser humano y, como la razón, carece de sentido si se entiende de manera parcial.
13. Creo en la necesidad de liberación de los lazos, externos o internos, como condición para poder tener la libertad de crear, obrar, querer saber, etc., para poder llegar a ser un individuo libre, activo y responsable.
14. Creo que libertad es la capacidad de obedecer la voz de la razón y del conocimiento, en contra de las voces de las pasiones irracionales. Es la emancipación que libera al hombre y lo pone en el camino de emplear sus facultades racionales y de comprender objetivamente el mundo y el papel que en éste representa.
15. Creo que la lucha por la libertad tiene, en general, el sentido excluido de lucha contra la autoridad impuesta sobre la voluntad individual. Hoy lucha por la libertad debe significar liberarnos, individual y colectivamente, de la autoridad a la que nos hemos sometido "voluntariamente"; liberarnos de las fuerzas interiores que exigen este sometimiento porque somos incapaces de soportar la libertad.
16. Creo que la libertad de elección no siempre es igual para todos los seres humanos en todo momento. El humano de orientación exclusivamente violenta o narcisista, puede tomar sólo una opción regresiva. El humano libre, liberado de lazos irracionales puede tomar una opción progresiva.
17. Creo que el problema de la libertad de elección existe sólo para el hombre de orientaciones contrapuestas, y que esta elección siempre está estrechamente condicionada por deseos inconscientes y por justificaciones tranquilizadoras.
18. Creo que nadie puede salvar a su prójimo decidiendo por él. Únicamente podrá ayudarlo señalándole alternativas posibles, con toda sinceridad y amor, sin sensiblería ni engaño alguno. La conciencia intelectiva de las alternativas liberadoras puede reavivar en un individuo sus energías ocultas y ponerlo en el camino en el que escoja la "vida", en lugar de la "muerte".
19. Creo que la igualdad se siente cuando, al descubrirse uno mismo por completo, se reconoce igual a otros y se identifica con ellos. Todo individuo lleva la humanidad en su interior. La condición humana es única e igual en todos los hombres, a pesar de las inevitables diferencias de inteligencia, talento, estatura, color, etc.
20. Creo que la igualdad entre los hombres se debe recordar especialmente para evitar que uno se convierta en instrumento de otro.
21. Creo que la fraternidad es el amor dirigido a nuestros semejantes. No obstante, se quedará en palabra hueca mientras no se hayan eliminado todos los lazos narcisistas que impidan juzgar objetivamente al hermano.
22. Creo que el individuo no puede entablar estrecha relación con su humanidad en tanto no se disponga a trascender su sociedad y a reconocer de qué modo ésta fomenta o estorba sus potenciales humanas. Si le resultan naturales las prohibiciones, las restricciones y la adulteración de los valores, es señal de que no tiene un conocimiento verdadero de la naturaleza humana.
23. Creo que la sociedad ha chocado siempre con la humanidad, aun teniendo una función a la vez estimulante e inhibitoria. La sociedad no dejará de paralizar al hombre y promover la dominación hasta que su fin se identifique con el de la humanidad.
24. Creo que podemos y debemos esperar una sociedad cuerda que fomente la capacidad del hombre de amar a sus semejantes, de trabajar y crear, de desarrollar su razón y un sentido real de sí mismo basado en la experiencia de su energía positiva.
25. Creo que podemos y debemos esperar la recuperación colectiva de una salud mental caracterizada por la capacidad de amar y crear, por la liberación de los lazos incestuosos con el clan y la tierra, por un sentido de identidad basado en la experiencia que tienen de sí mismo el individuo como sujeto y agente de sus facultades y por la capacidad de influir en la realidad exterior e interior a uno mismo, logrando el desarrollo de la objetividad y de la razón.
26. Creo que, mientras parece que este mundo nuestro enloquece y se deshumaniza, cada vez más individuos sentirán la necesidad de asociarse y colaborar con quienes compartan sus preocupaciones.
27. Creo que estos hombres de buena voluntad, no sólo deben hacerse una interpretación humana del mundo, sino que también deben señalar el camino y trabajar por su posible transformación : la interpretación sin voluntad de reforma es inútil; la reforma sin previa interpretación es ciega.
28. Creo posible la realización de un mundo en que el hombre ha "ser" mucho aunque "tenga" poco ; un mundo en que el móvil dominante de la existencia no sea el consumo ; un mundo en que el ser humano sea el fin primero y último ; un mundo en que el los seres humanos puedan encontrar la manera de dar un fin a su vida y la fortaleza de vivir libre y desengañado.
Fragmentos del libro "El humanismo como utopía real", Erich Fromm
(Imagen: "Humanism", Miriam Escofet)
(Música: "Prayer for the dying", Seal)
El humano es consciente de sí mismo, de su futuro, que es la muerte; de su pequeñez, de su impotencia. Es consciente del otro en cuanto otro. El hombre está en la naturaleza, y sometido a sus leyes, aunque la trascienda con el pensamiento.
2. Creo que el ser humano es consecuencia de la evolución natural: que ha nacido del conflicto de estar preso y separado de la naturaleza y de la necesidad de hallar unidad y armonía con ella.
3. Creo que la naturaleza del ser humano es una incoherencia, debida a las condiciones de la existencia humana, que exige buscarle soluciones, las cuales a su vez crean nuevas incoherencias y la necesidad de nuevas soluciones.
4. Creo que toda solución a estas incoherencias puede cumplir realmente la condición de ayudar al hombre a superar el sentimiento de separación y a lograr un sentimiento de concordancia, comunidad y participación.
5. Creo que, en toda solución a estas incoherencias, el ser humano sólo tiene la posibilidad de escoger entre avanzar o retroceder. Estas opciones, que se manifiestan en actos precisos, son medios para rebajar o para desarrollar la humanidad que tenemos dentro.
6.Creo que la alternativa fundamental para el ser huamno es la elección entre vida y muerte, entre creatividad y violencia destructiva, entre la realidad y el engaño, entre la objetividad y la intolerancia, entre fraternidad con independencia y dominio con sometimiento.
7. Creo que podemos atribuir a la vida el significado de continuo nacimiento y constante desarrollo.
8. Creo que podemos atribuir a la muerte el significado de suspensión del desarrollo y continua repetición.
9. Creo que, con la solución regresiva, el ser humano trata de encontrar la unidad librándose del insoportable miedo a la soledad y a la incertidumbre, desfigurando lo que lo hace humano y lo atormenta. La orientación regresiva se desarrolla en tres manifestaciones, juntas o separadas : La violencia y el narcisismo.
Por violencia: El gusto por todo lo que es violencia y destrucción; el deseo de matar, la adoración de la fuerza, la atracción por la muerte, el suicidio y el sadismo y el deseo de transformar lo orgánico en inorgánico sometiéndolo al orden. El violento, por carecer de las cualidades necesarias para crear, en su impotencia encuentra más fácil destruir, porque para él sólo una cualidad tienen valor: la fuerza.
Por narcisismo: La falta de un interés autentico por el mundo exterior y un intenso apego a uno mismo, al grupo, clan, religión, nación, raza, etc., con graves distorsiones del juicio racional. En general, la necesidad de satisfacción narcisista deriva de la necesidad de compensar una pobreza material y cultural. Seguir ligado a la "madre" y a sus equivalentes : la estirpe, la familia o la tribu ; a descargarse el insoportable peso de la responsabilidad, la libertad y la conciencia, para ser protegido y amado en un estado de seguridad con dependencia, que paga el individuo con el cese de su propio desarrollo humano.
10. Creo que , escogiendo avanzar, el ser humano puede encontrar una nueva unidad mediante el pleno desarrollo de todas sus energías humanas, que se muestran en tres orientaciones, juntas o separadas : El amor a la humanidad, a la naturaleza, a la independencia y a la libertad.
11. Creo que el amor es la llave principal para abrir las puertas al crecimiento del ser humano. El amor y la unión a alguien o algo fuera de uno mismo permite trabar relaciones con otros, sentirse uno con otros, sin reducir el sentido de integridad e independencia. El amor es una orientación positiva, para la cual es esencial que se hallen presentes al mismo tiempo la solicitud, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento del objeto de unión.
12. Creo que la experiencia del amor es el acto más humano y humanizador que es dado gozar al ser humano y, como la razón, carece de sentido si se entiende de manera parcial.
13. Creo en la necesidad de liberación de los lazos, externos o internos, como condición para poder tener la libertad de crear, obrar, querer saber, etc., para poder llegar a ser un individuo libre, activo y responsable.
14. Creo que libertad es la capacidad de obedecer la voz de la razón y del conocimiento, en contra de las voces de las pasiones irracionales. Es la emancipación que libera al hombre y lo pone en el camino de emplear sus facultades racionales y de comprender objetivamente el mundo y el papel que en éste representa.
15. Creo que la lucha por la libertad tiene, en general, el sentido excluido de lucha contra la autoridad impuesta sobre la voluntad individual. Hoy lucha por la libertad debe significar liberarnos, individual y colectivamente, de la autoridad a la que nos hemos sometido "voluntariamente"; liberarnos de las fuerzas interiores que exigen este sometimiento porque somos incapaces de soportar la libertad.
16. Creo que la libertad de elección no siempre es igual para todos los seres humanos en todo momento. El humano de orientación exclusivamente violenta o narcisista, puede tomar sólo una opción regresiva. El humano libre, liberado de lazos irracionales puede tomar una opción progresiva.
17. Creo que el problema de la libertad de elección existe sólo para el hombre de orientaciones contrapuestas, y que esta elección siempre está estrechamente condicionada por deseos inconscientes y por justificaciones tranquilizadoras.
18. Creo que nadie puede salvar a su prójimo decidiendo por él. Únicamente podrá ayudarlo señalándole alternativas posibles, con toda sinceridad y amor, sin sensiblería ni engaño alguno. La conciencia intelectiva de las alternativas liberadoras puede reavivar en un individuo sus energías ocultas y ponerlo en el camino en el que escoja la "vida", en lugar de la "muerte".
19. Creo que la igualdad se siente cuando, al descubrirse uno mismo por completo, se reconoce igual a otros y se identifica con ellos. Todo individuo lleva la humanidad en su interior. La condición humana es única e igual en todos los hombres, a pesar de las inevitables diferencias de inteligencia, talento, estatura, color, etc.
20. Creo que la igualdad entre los hombres se debe recordar especialmente para evitar que uno se convierta en instrumento de otro.
21. Creo que la fraternidad es el amor dirigido a nuestros semejantes. No obstante, se quedará en palabra hueca mientras no se hayan eliminado todos los lazos narcisistas que impidan juzgar objetivamente al hermano.
22. Creo que el individuo no puede entablar estrecha relación con su humanidad en tanto no se disponga a trascender su sociedad y a reconocer de qué modo ésta fomenta o estorba sus potenciales humanas. Si le resultan naturales las prohibiciones, las restricciones y la adulteración de los valores, es señal de que no tiene un conocimiento verdadero de la naturaleza humana.
23. Creo que la sociedad ha chocado siempre con la humanidad, aun teniendo una función a la vez estimulante e inhibitoria. La sociedad no dejará de paralizar al hombre y promover la dominación hasta que su fin se identifique con el de la humanidad.
24. Creo que podemos y debemos esperar una sociedad cuerda que fomente la capacidad del hombre de amar a sus semejantes, de trabajar y crear, de desarrollar su razón y un sentido real de sí mismo basado en la experiencia de su energía positiva.
25. Creo que podemos y debemos esperar la recuperación colectiva de una salud mental caracterizada por la capacidad de amar y crear, por la liberación de los lazos incestuosos con el clan y la tierra, por un sentido de identidad basado en la experiencia que tienen de sí mismo el individuo como sujeto y agente de sus facultades y por la capacidad de influir en la realidad exterior e interior a uno mismo, logrando el desarrollo de la objetividad y de la razón.
26. Creo que, mientras parece que este mundo nuestro enloquece y se deshumaniza, cada vez más individuos sentirán la necesidad de asociarse y colaborar con quienes compartan sus preocupaciones.
27. Creo que estos hombres de buena voluntad, no sólo deben hacerse una interpretación humana del mundo, sino que también deben señalar el camino y trabajar por su posible transformación : la interpretación sin voluntad de reforma es inútil; la reforma sin previa interpretación es ciega.
28. Creo posible la realización de un mundo en que el hombre ha "ser" mucho aunque "tenga" poco ; un mundo en que el móvil dominante de la existencia no sea el consumo ; un mundo en que el ser humano sea el fin primero y último ; un mundo en que el los seres humanos puedan encontrar la manera de dar un fin a su vida y la fortaleza de vivir libre y desengañado.
Fragmentos del libro "El humanismo como utopía real", Erich Fromm
De la brevedad de la vida
En la India dos hombres caminaban por el campo. El más anciano dijo:
- Estoy cansado. Por favor, ve a buscar un poco de agua en los pozos que se ven al otro lado del arrozal. Te espero a la sombra de estos árboles.
El joven cruzó el campo y en el pozo se encontró con una muchacha que estaba sacando agua. Se sintió atraído por ella y suavemente le preguntó su nombre. Ella le contestó con una sonrisa. Algo más tarde él le propuso llevarle la vasija hasta el pueblo. Ella aceptó. Ya en la aldea fue invitado a comer en casa de la joven. Conoció a toda la familia y acabó pidiendo la mano de la chica. Se la concedieron.
Tras la boda trabajó como campesino, tuvo hijos y los educó. Uno murió de enfermedad. Sus suegros también fallecieron y se convirtió en el cabeza de familia. Su hijo mayor se casó y partió. Su mujer, con el pelo ya cano, murió algo después. Él la lloró, porque la había amado mucho.
Días más tarde una inundación devastó el valle. Fue arrastrado como sus vecinos por un torbellino de agua fangosa. Luchó para sujetar a su hijo menor, que se ahogaba ante sus ojos.
De repente, sin saber por qué, se acordó de su amigo, el anciano que le había pedido agua. Al instante se encontró en tierra seca, cruzando un campo, con una jarra en la mano. Regresó junto al anciano, que estaba adormecido bajo un árbol. Algo en el aire, que se había vuelto puro y ligero, parecía indicarle al joven que se hallaba en el mismísimo umbral del Gran Misterio. El anciano se despertó y le dijo:
- El sol ya está bajo. Tardaste mucho. Estaba a punto de ir a buscarte.
Cuento de la tradición hindú
(Música: "Adios ayer", José Padilla)
- Estoy cansado. Por favor, ve a buscar un poco de agua en los pozos que se ven al otro lado del arrozal. Te espero a la sombra de estos árboles.
El joven cruzó el campo y en el pozo se encontró con una muchacha que estaba sacando agua. Se sintió atraído por ella y suavemente le preguntó su nombre. Ella le contestó con una sonrisa. Algo más tarde él le propuso llevarle la vasija hasta el pueblo. Ella aceptó. Ya en la aldea fue invitado a comer en casa de la joven. Conoció a toda la familia y acabó pidiendo la mano de la chica. Se la concedieron.
Tras la boda trabajó como campesino, tuvo hijos y los educó. Uno murió de enfermedad. Sus suegros también fallecieron y se convirtió en el cabeza de familia. Su hijo mayor se casó y partió. Su mujer, con el pelo ya cano, murió algo después. Él la lloró, porque la había amado mucho.
Días más tarde una inundación devastó el valle. Fue arrastrado como sus vecinos por un torbellino de agua fangosa. Luchó para sujetar a su hijo menor, que se ahogaba ante sus ojos.
De repente, sin saber por qué, se acordó de su amigo, el anciano que le había pedido agua. Al instante se encontró en tierra seca, cruzando un campo, con una jarra en la mano. Regresó junto al anciano, que estaba adormecido bajo un árbol. Algo en el aire, que se había vuelto puro y ligero, parecía indicarle al joven que se hallaba en el mismísimo umbral del Gran Misterio. El anciano se despertó y le dijo:
- El sol ya está bajo. Tardaste mucho. Estaba a punto de ir a buscarte.
Cuento de la tradición hindú
Que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces
" 4Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán... ”, Mateo (24:4-5)
” 1También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.”, Timoteo (3:1-5)
(Música: "Promises broken", Soul Asylum)
” 1También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.”, Timoteo (3:1-5)
Nuevo año
"La felicidad no es una estación a la que se llega, sino una manera de viajar"
Margaret L. Runbeck
(Imagen: "Cava", Jordi Labanda)
(Música: "Dolce vita", Ryan Paris)










