Nos pasamos la vida buscando compañías. Creémos que la unión con los demás nos aportará algo de lo que ellos tienen y nos complementará; buscamos conexiones que extiendan nuestra existencia.
Nos iniciamos en el Jardín de infancia, y en la escuela. Estableciendo lazos que nos producen compañia de iaguales y diversión.
En la adolescencia llegan las primeras grandes amistades, esos amigos que inician su busqueda compartida para transitar por la senda común, o bien nos unen aficiones, ideas, intereses e incluso sentimientos. Compartir es nuestra forma más limpia y sana de ampliar nuestro crecimiento.
Hasta que un día, muchos decidmos crecer unidos a otro. Como si no fuésemos enteros, alguien se convertía en nuestra otra mitad, tal y como expresa Platón, dos almas que se unen para ser completas; dos cuerpos que fluyen como una sola piel común que debería protegernos... pero pasan los años, y unos se mantienen unidos y vibrantes, y otros esposados por el aburrimiento.
A la pareja cada día hay que añadirle energía y vitalidad. Y cuando el aburrimiento asoma, ahogarlo entre libertades, sorpresas, complicidades, admiraciones y risas. Para crecer en compañía, hay que crecerse y ayudar a crecer. Mantenerse unidos con la mentira y el aburrimiento es aceptar vivir en la jaula de la desolación.
Muchas parejas se mantienen por unos intereses comunes que tienen mucho de inseguridades individuales detrás. Es el caso de esas parejas que, aún estando enamoradas de un tercero y cuarto, cada uno de ellos, continúan juntos por razones económicas y de seguridad frente al grupo (familia, amigos, circulo de amistades, etc.), renunciando y rechazando el amor (como forma de autoconvencimiento), para poder continuar con una impostura tan triste como inútil.
Nada más triste que llegar a la madurez viviendo una falacia. Los hijos se van y quedan dos silencios unidos... y una insufrible aridez en las almas.
- 250 gr. de chocolate
- Café,
- Brandy,
- 4 huevos
- 6 mandarinas,
- Canela,
- Clavos,
- Ron añejo,
- Azucar.
Poner a derretir al baño María 250 gr. de chocolate de buena calidad, apartar del fuego, añadir dos cucharadas de café solo y un chorrito de buen brandy, separar cuatro claras de sus yemas y añadir las yemas al chocolate mezclándolo con energía. Poner las claras a punto de nieve y añadir de abajo arriba con mucha suavidad al chocolate. Reopartur en moldes individuales y dejar en el refrigerador al menos durante una hora antes de servir.
Confitura de mandarinas:
Lavar las mandarinas y cortarlas en ocho partes con su cáscara. Ponemos en un cazo los trozos de las mandarinas, el zumo de una de ellas, un palo de canela, dos clavos de olor y la mitad en peso de la fruta de azúcar. Colocar a fuego lento hasta que estén tiernas (aproximadamente 2 horas y media), revolviendo de vez en cuando. Unos minutos antes de apartar poner un chorrito de ron añejo.
Dejar enfriar y Servir el chocolate:bien en el molde añadiendo poniendo sobre la mousse una cucharada de la confitura de mandarinas, o bien desmoldado en un plato, poniendo en un lado cucharada de la confitura.
¿Qué puede ocurrir cuando alguien se deja llevar por la incontrolable corriente de piedad? ¿Qué efectos puede tener ese sentimiento, cuando lo que se espera no es lo que recibe? La piedad, es una fruta que suele ser mordida por aquellos que creen recibir una meritoria y dulce recompensa por los actos realizados pero que, en realidad, siempre acaba poniéndoles en su sitio, en donde deberían estar y no donde esperaban estar.
La piedad puede resultar una atractiva imagen que nos conmueve y electrifica para realizar actos que en otras condiciones nunca haríamos, pero que por ese extraño poder interior que nos vuelve enérgicos, vitales y nos dejamos llevar sin pararnos a pensar en el verdadero fondo. Es entonces, cuando el fondo sale a la luz y nos trastoca todo ese mundo irreal que nos habíamos creado y, la piedad, pasa entonces a ser una red que nos atrapa. Un compromiso que en principio fue admitido de buen grado, pero que comienza a transformarse en esa pegajosa red donde si nos movemos más nos enredamos y, si nos paramos, su simple contacto nos anula.
¿Qué hacer entonces? ¿Huir? ¿Continuar con la impostura que nos aliena de nosotros mismos? ¿Crearnos una mentira interna con la cual disfrazar la realidad que no nos place?.
Lo más saludable, antes de implicarse en un acto de piedad, es aprender a diferenciar la piedad de la compasión ("compartir la pasión"), es decir: implicarse en la ayuda, eliminando posibles emociones que perturbarán nuestra eficacia a la hora de prestar dicha ayuda.
De esto saben mucho los médicos y, como a ellos, deberia prepararse - ya sea en la familia, ya sea en las escuelas -, a todos en dichas diferencias: Sensibleria vs sensibilidad, en eso consiste, como dijo Zweig, la diferencia entre la piedad y la compasión.
Tenemos muy en cuenta nuestro espacio intelectual y no sólo le hemos dedicado tiempo y esfuerzo, sino que incluso la valoración que hacemos de una persona pasa, en buena medida, por sus conocimientos y habilidades intelectuales. Desde la educación, tanto reglada como no académica, se nos ha motivado para que saquemos el máximo partido a nuestros recursos intelectuales.
Pero convertirnos en personas maduras, equilibradas, responsables y, por qué no decirlo, felices en la medida de lo posible, nos exige también saber distinguir, describir y atender los sentimientos. Y eso significa contextualizarlos, jerarquizarlos, interpretarlos y asumirlos. Porque cualquiera de nuestras reflexiones o actos en un momento determinado pueden verse "contaminados" por nuestro estado de ánimo e interferir negativamente en la resolución de un conflicto o en una decisión que tenemos que tomar.
Onservar nuestros momentos emocionales, aprender a expresar los sentimientos sin agresividad y sin culpabilizar a nadie, ponerles nombre, atenderlos y saber cómo descargarlos, es uno de los ejes de interpretación de lo que nos ocurre. Cada vez que dudamos ante una decisión, que nos proponemos comprender una situación, no hacemos estas operaciones como lo haría un ordenador o cualquier otro ingenio de inteligencia artificial, sino que ponemos en juego, traemos a colación, todo nuestro bagaje personal (incluyendo lo que nos ha podido pasar hace un rato o unas horas) y el pesado fardo de nuestra herencia cultural. De ahí que vivir nuestras emociones es una habilidad relacional que nos capacita como seres que se desarrollan en un contexto social. Sólo cuando conectamos con nuestros sentimientos, los atendemos y jerarquizamos, somos capaces de empatizar con los sentimientos y circunstancias de los demás. No es más inteligente quien obtiene mejores calificaciones en sus estudios, sino quien pone en práctica habilidades que le ayudan a vivir en armonía consigo mismo y con su entorno. La mayor parte de las habilidades para conseguir una vida satisfactoria son de carácter emocional, no intelectual. Los profesionales más brillantes no son los que tienen el mejor expediente académico, sino los que han sabido "buscarse la vida" y exprimir al máximo sus habilidades.
Para gestionar adecuadamente las emociones, han de tenerse en cuenta algunas pautas:
No someterlas a censura.
Las emociones no son buenas o malas, salvo cuando por nuestra falta de habilidad hacen daño, a nosotros o a otras personas.
Permanecer atentos a las señales emocionales:
Tanto a nivel físico como psicológico.
Onservarnos e investigar.
Cuáles son las situaciones que desencadenan esas emociones.
Designar de forma concreta los sentimientos.
Y señalar las sensaciones que se reflejan en nuestro cuerpo, en lugar de hacer una descripción general ("estoy triste", "estoy nervioso"...).
Descargar físicamente el malestar o la ansiedad que nos generan las emociones.
Expresar nuestros sentimientos:
A la persona que los ha desencadenado, sin acusaciones ni malas formas y detallando qué situación o conducta es la que nos ha afectado.
No esperar:
A que se dé la situación idónea para comunicar los sentimientos, tomar la iniciativa
He observado que uno de los “derechos” que mucha gente tiene más interiorizados es el de poseer un piso, quiero decir en propiedad. Es cierto que los precios de la vivienda son escandalosos y abusivos (tanto los de compra como los de alquiler), pero cada vez es mayor la confusión entre el derecho a una vivienda digna –pero no gratuita– que establece nuestra Constitución, y el supuesto “derecho” a ser dueño de ella. Se oyen y se ven quejas por doquier: “Es que se nos va más de la mitad del sueldo en la hipoteca”, exclama una joven pareja en televisión, como si eso no fuera lo lógico y como si la posesión de un piso fuera algo tan indispensable como el comer. Es decir, como si la pareja en cuestión no tuviera más remedio que hipotecarse a cuarenta años porque no se concibiera la posibilidad de no ser propietario. Es una extraña manía española, sin parangón en ningún país que yo conozca. Lo que los españoles parecen ignorar es que: a) el 80% de los europeos viven en régimen de alquiler, sin que eso les suponga ni una tragedia ni un oprobio; pagan por el uso de algo, y, en contra de lo que aquí se piensa, no están “tirando” el dinero, sino que lo destinan al disfrute mensual del piso a su alcance o de su elección, lo mismo que la ropa que visten o los alimentos que ingieren, que en modo alguno son eternos; y b) que, hasta hace no mucho, lo normal, también en España, era que los pisos se alquilaran, no que se pudieran comprar.
A mí me parece muy bien, por supuesto, que quien quiera adquirirlos (porque desee legarlos a sus hijos, o así se sienta más seguro, o incluso para especular) proceda a ello. Lo que encuentro disparatado y pueril es que luego ande llorando por lo costoso de la operación, o por el escaso sueldo que le resta, o que denuncie su situación “injusta”, como si no fuera una situación en la que él mismo, libre y voluntariamente, ha resuelto meterse. Es como si un ciudadano armase un escándalo por lo caro que le sale comprarse un coche, cuando nadie lo obliga a hacer ese dispendio. Y, lo mismo que existe el transporte público para quien no puede o no está dispuesto a costearse un automóvil, existen los alquileres para quienes no pueden o no quieren hipotecarse de por vida en la compra de una vivienda. Ah, pero no: no se sabe por qué, al pisito en propiedad hay demasiada gente que cree tener “derecho”, o algo que se le parece. Un joven de diecinueve años le espetó acusadoramente a Zapatero en aquel programa, Tengo una pregunta: “¿Qué le parece que yo no tenga posibilidad de comprarme un piso?” No recuerdo qué contestó el interpelado, pero no fue, desde luego, lo que habría sido sensato y normal en un país que fuera medio sensato y normal, a saber: “A su edad, me parece lo más natural. ¿Acaso ha empezado a ganar usted dinero? Y en caso afirmativo, ¿cuánto, si se puede saber? Tal vez lo anómalo sería que tuviera usted tal posibilidad”.
Javier Marías
Me acabo de enterar del tema de la próxima película de Fernando Amenábar: La vida de Hipatia de Alejandría.
Por fin se lleva al cine (medio que alcanza a aquellos espectadores-no-lectores) la vida de una mujer que fue la más brillante filósofa -entre filósofos -, y matemática -entre matemáticos-, de la época antigua.
Por algo Amenábar es diferente a Almodovar: El primero hace un cine inteligente, culto y elaborado. Al otro lado el segundo, que hace un cine frikie y barriero que, por desgracia, da una imagen bien penosa de una España cañi de la que nos costo años despegarnos.
Pero siguiendo con Hipatía, la primera renacentista: Fue la mujer más brillante de la epoca antigua, una científica encargada de la biblioteca de Alejandría: filósofa, astrónoma, matemática. Y este fue el motivo de su asesinato en el año 415 de nuestra era por una turba de cristianos enardecidos por el obispo Cirilo. "Fueron en su busca, la golpearon, la desnudaron y la arrastraron por toda la ciudad hasta llegar a un templo llamado Cesareo; allí continuaron con la tortura cortando su piel y su cuerpo con caracolas afiladas, hasta que murió; a continuación descuartizaron su cuerpo y lo llevaron a un lugar llamado Cinaron y allí, finalmente, lo quemaron". De esta manera creyeron dar muerte a lo que ellos llamaban idolatría y herejía.
"Con Hipatía desapareció el pensamiento matemático griego que emergerá de nuevo un milenio más tarde durante el Renacimiento".
Mil años se tardo en volver al homocentrismo. Mil años de oscurantismo e ignorancia. Mil años de esa dictadura religiosa llamada Teocrácia. Y pecisamente ahora, el Papa nazi quiere volver a ese oscurantismo, cargandose todo el contenido del Concilio Vaticano II. Como ya he dicho, Amenávar no es sólo un director de cine, es un cineasta inteligente, culto y oportuno.
Puede que Nostradamus tuviera razón; puede que estemos en el fin de los días de la Curia, sus pompas y sus obras. Que así sea.
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"Este escrito va dirigida a esas mujeres que, entre sus muchas trabas, puede decidir un posible final indeseable e inmerecido: el suicidio. Que resulta ser la primera causa de muerte en ese tramo de edad, entre las mujeres. (Informe de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria)Que sepas que te suicidas porque te han tomado el pelo. Y de qué manera.
Te han hecho creer que te estás haciendo vieja. ¡Juas!, la verdad es que lo mejor está todavía por llegar. Una quiere ser joven para gustar (no va a ser para parecer tonta), y lo cierto es que después de los 35 no sólo gustas el doble, sino que además lo disfrutas el triple. Es sencillo, sabes mucho más, pero ellos precisan vender cremas.
Te han hecho creer que necesitas ser una gran profesional. ¿Para qué? Una profesión sólo es una forma de ganarse la vida. Si no tienes vida, triste gracia.
Te han hecho creer que además y a la vez tienes que ser madre. ¿Por qué? Si quieres serlo, lo serás, ahora o dentro de diez años. Y si no, que lo sean otras o que adopten, que es bien fácil. La vida no es ya criar y cocinar, aunque a veces lo parezca.
Te han hecho creer que después de ésta, hay otra vida. Pero no, sólo tienes una: ésta. Si no quieres vivirla como te cuentan, déjala inmediatamente y no mires atrás. Tú sólo vas a existir esta vez. Que sea, pues, como quieres, aunque contradiga todo lo que te rodea. Y que sepas que la muerte no te salva de nada, no da paz, no da nada, sólo dejas de existir. ¿Y para eso tanto esfuerzo?"
- 4 lenguados
- Mantequilla
- 4 naranjas
- Almendra picada
- Aceite de oliva
- Harina
- Sal
Se pasa el lenguado, enharinado, por la sartén mientras se va calentando el horno.
Se exprimen las naranjas y, mientras se hace el lenguado, se derrite la margarina en un cazo pequeño. Cuando está lista, se le añade la almendra picada. Al empezar a dorarse se le ha de añadir el zumo de las naranjas hasta que rompa el hervor.
En la bandeja del horno vamos poniendo el pescado ha medida que lo retiramos. Cuando ya está listo, le añadimos por encima la salsa de almendras. Lo introducimos en el horno unos 5 minutos y lo servimos.
Tambien puede batirse la salsa, si no gusta encontrarse los trocitos de almendra
Qué mares qué playas qué rocas grises y qué islas
Qué agua lamiendo la proa
Y aroma de pino y el tordo cantando a través de la bruma
Qué imágenes regresan.
Quienes afilan los dientes del perro,
queriendo Muerte
Quienes resplandecen con la gloria del colibrí,
queriendo Muerte
Quienes se sientan en la pocilga de la satisfacción,
queriendo Muerte
Quienes sufren el éxtasis de los animales,
queriendo Muerte
Se han vuelto insustanciales, reducidos por un viento,
Un soplo de pino, y la bruma que canta espontánea
Por esta gracia disuelta en su lugar
¿Qué es este rostro, menos claro y más claro,
El pulso en el brazo, menos fuerte y más fuerte
Dado o prestado?
Mas distante que estrellas y más cerca que el ojo
Fragmento de "Marina", T. S. Eliot
11 de Marzo de 2004
"El fuego está encendido y faltas tú;
tu ausencia te ha guardado el sitio reservado;
entra el frío del lado que no ocupas".
La mafia albanesa, esa que ha corrompido nuestro propio país, donde el blanqueo de su dinero, proveniente de la prostitución, las drogas y la venta de armas, ha hecho crecer la construcción al punto de dejarnos 3 millones de viviendas vacias ante alrededor de 8 millones de españoles en busqueda de viviendas asequibles. Pues esa es la misma mafia que ha creado un país donde nunca existió: Kosovo.
"Las cosas que están pasando, no solo en Kosovo, demuestran, una vez más, algo que la comunidad internacional debería haber tenido claro desde siempre: que no se puede forzar, desde fuera, una salida a situaciones supuestamente no deseables. Son los pueblos quienes deben trazar su destino y perseguirlo por sus propios medios y a su propio ritmo.
El empecinamiento de occidente en terminar con el comunismo en el este de Europa ha traído esta situación de caos generalizado, donde la corrupción, la miseria, la violencia y el absoluto desprecio de los derechos humanos son la cotidianidad. En Rusia la trata de personas es algo tan generalizado que solo la complicidad de los grandes medios de comunicación explica su silenciamiento. Polonia y Rumania se han convertido en focos de una oleada de prostitución como nunca antes se había conocido. Muchos territorios han padecido guerras terribles en las que los países occidentales no siempre han jugado un papel limpio. Y todo porque era urgente terminar, fuese como fuese, con una realidad molesta.
Ahora, con gobiernos ultra conservadores en la mayoría de esos antiguos países comunistas, nadie alza la voz en defensa de los derechos humanos de sus ciudadanos. Han pasado de ser protagonistas de cientos de miles de libros, y de numerosas películas que condenaban los abusos de esos regímenes, al olvido y el silencio de una comunidad internacional que ahora solo busca la forma de obtener el máximo beneficio económico de la nueva situación.
La entrada en la Comunidad Europea de muchos de esos países supone para los empresarios una oportunidad de mano de obra barata y poco proclive al sindicalismo, así como de deslocalizar las empresas desde países con legislaciones más proteccionistas hacia otros donde las inversiones son bien venidas sin poner demasiado énfasis en los derechos laborales.
¿Es esa la Europa del siglo XXI? Espero que no.
El primero en no salir en la foto ha sido Ignacio Astarloa. Parece que Rajoy va hacer limpieza y, por el bien de todos, espero que así sea. Según tengo entendido, por ahora, no se le conoce - a Rajoy -, ningún escándalo económico, y si realmente no está en política para beneficio personal, espero que su foto con Pizarro, Zaplana y Aceves no vuelva a aparecer en los medios de comunicación.
Por otro lado, en el mes de Junio termina el contrato de Jiménez de los Santos en la Cope y, por lo que suena en los corrillos, Rouco no tiene intención de retar a un gobierno fortalecido en las urnas, arriesgándose a perder el "óbolo" graciosamente concedido por el Estado Español.
Dado lo agotadora que resulto la anterior legislatura, espero que la derecha más rancia quede relegada a un segundo término y tengamos en España una derecha presentable, y no esta derechona, representada en la actualidad por la nueva clase económica (eufemismo de nuevos ricos), desclasada, inculta y depredadora que va de pija (eufemismo con el que se denomina a los que no tienen clase, pero si suficiente dinero para pretender comprarla. Sin percatarse de que se necesitan, varias generaciones para obtener esa actitud distendida y sin ostentación, propia de la verdadera clase) y que ha emponzoñado toda relación honorable, cortés y de buena fe entre los españoles.
El término think tank tiene su origen en el espacio físico donde se establecía la estrategia militar en tiempos de guerra. Con la misma filosofía, pero utilizando a los medios de comunicación de masas como plataformas propagandísticas y con la “interacción coordinada de múltiples dispositivos, tanto financieros e ideológicos como académicos”, según Juan Jesús Mora Molina, uno de los investigadores que más estudiaron el fenómeno neocon, la derrota electoral multiplicó la actividad de los think tanks creados y financiados durante la era del PP. Sólo la FAES recaudó en dos legislaturas unos 40 millones de euros.
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"Existe una fingida tendencia en la derecha que pilota ideológicamente al PP a autodefinirse como los “neocon españoles”, importando directamente la fórmula basada en los “think tanks” yanquis, satélites del Partido Republicano. En una palabra, en intentar convencernos de que son unos gurús que le dan al coco inspirándose en politólogos como Carl Schmitt, Allan Bloom u otros más recientes como Robert Kagan. Ojalá, dentro de lo malo, tuviesen la altura de éstos.
Desde que Aznar montase los chiringuitos de la FAES y el GEES, el señor Jiménez diese la murga con su inclasificable engendro televisivo y digital de militancia liberal-católica, y Telemadrid asumiese la portavocía populista del asunto, nos han vendido hábilmente una mona vestida de seda. A saber, que todos ellos componen un nutrido grupo de intelectuales, sesudos y sin pelos en la lengua, cuya misión es abrirnos los ojos frente a los peligros del siglo XXI: Zapatero y la descomposición de España, la falsa amenaza del cambio climático, la inminente guerra contra los musulmanes, etc. Todo lo que huele a izquierda es blanco de un ataque indiscriminado y apocalíptico, a medio camino entre la retórica chabacana y la impostura intelectual, y con altas dosis de épica barata.
A poco que una persona con cierto sentido común –no digo con una altísima formación universitaria- analice las producciones de FAES, de GEES, o de cualquier portal de esta flota de voceros del fin del mundo, se da cuenta del camelo. El catálogo, la verdad, acojona: desde teorías de la conspiración hasta informes sobre la maldad del matrimonio homosexual, pasando por revisiones absolutorias del franquismo (¿quién está mirando en España hacia atrás?) y activismo beato Rouco’s style.
No digo yo que entre estos intelectuales llamados a filas no haya cabezas pensantes, pero lo cierto es que, si las hay, han puesto el cerebro al servicio del poder que les paga. Han alquilado sus neuronas a tiempo completo. Porque al cabo, un Think Tank no es más que una entidad que financia, e incluso compra -y eso explica el fenómeno de los tránsfugas de la izquierda- a tipos para manufacturar argumentarios donde lo que más importa es la destrucción del adversario, y lo que menos, la verdad del asunto. Y para colocar los argumentarios en la calle, se han provisto de “asociaciones cívicas” como el Foro de la Familia, el de Ermua o la AVT. Todas bien pagadas, claro. Y ya tenemos el organigrama completo: desde la teoría hasta la praxis –el agit prop-.
Son altavoces pagados. Matones del pensamiento que van meando en todas las esquinas del barrio. Graffiteros con gomina. Tienen una misión: hacer que la pared, que es blanca, se vea sucia."
Antonio Asencio
El hacer llena todo nuestro espacio vital. Cada día es una suma encadenada e interminable de haceres y deshaceres, un permanente ir tejiendo los segundos con los minutos y las horas.
A veces conseguimos que sea con hilos y tejidos propios. Nos gusta la pintura y pintamos; nos encanta un trabajo y lo hacemos; vibramos por ayudar y ayudamos; nos fascina la alegría y reímos; queremos amar y amamos. Cada vez que ocurre, sentimos que todo fluye de forma natural y agradable, porque lo que hacemos es la prolongación de lo que sentimos y somos. Hacemos lo que somos.
Pero demasiadas veces nuestra vida la vamos tejiendo con materiales ajenos, alejados de nuestros intereses. Y como hay que sobrevivir, acabamos recurriendo a las finas agujas del cinismo o el fingimiento, a los hilos descoloridos del desinterés y de las rutinas sin esperanza, a los retales sin historia que otros nos imponen. Nos toca hacer lo que no somos.
Ese íntimo aleteo frágil y mágico que conocemos como felicidad, siempre lo percibimos, a veces de forma muy tímida, a veces impetuosa, cuando lo que hacemos es consecuencia directa, sin frenos, comedias ni falsos respetos, de lo que realmente somos.
Si "ser o no ser" es el dilema, "ser de acuerdo con el ser" es la plenitud.
Ángela Becerra
(Para mi amiga Maricu: Como ves, no estás sola en la encrucijada querida mía... por cierto, como ya te dije, si se compromete, cumple. Así que tranquilita y a verlas venir. Agarimos e bicos)
300 grs. de arroz
750 cc. de caldo
1 cebolla
½ vaso de vino blanco
500 grs. de setas
Un chorrito de Aceite de oliva virgen
1 cucharada de mantequilla
Queso parmesano
Picamos la cebolla y la ponemos a pochar; una vez pochada, añadimos las setas y, cuando estén tiernas, agregamos el arroz y lo rehogamos.
Ponemos entonces el vino blanco y una parte del caldo hirviendo, revolviendo con una espátula de madera.
Cuando vemos que se va quedando seco añadimos, una segunda parte del caldo... realizando esta operación otra vez mas.
Finalizamos añadiendo la cucharada de mantequilla y un puñado de queso parmesano rallado.
Hay que estar pendiente del arroz y revolverlo continuamente. El arroz ha de quedar en su punto de cocción pero cremoso.
Hay una urgencia social porque estamos amenazados por dos peligros simétricos:
Por un lado, el fanatismo, el integrismo y el oscurantismo.
Y por otro, el nihilismo. Y ante estos dos peligros la sociedad occidental no sabe muy bien que hacer.
Como ya se conoce, nihil en latín significa nada, así que que los nihilistas son aquellos que nada respetan, es decir, que no tienen ni valores, ni principios, ni ideales. Hay un novelista, Michel Houellebecq, un autor con talento aunque bastante sórdido y antipático que hace una descripción nihilista de una sociedad nihilista. En su última novela, por ejemplo, el personaje principal, que es el propio autor, dice: "A mi sólo me interesa mi polla, nada más." Un nihilista es eso: alguien al que no le interesa nada más que su pequeña trivialidad: sea el sexo, el dinero, el lujo... etc.
Lo que nos tiene que dar más miedo es que no tengamos nada que poder oponer al fanatismo de unos y al nihilismo de los otros.
Combatir a Bin Laden o al Opus Dei con las posiciones de una sociedad como la que describe Houellebecq nos lleva al desastre. Por eso hemos de luchar contra esos dos adversarios: contra el fanatismo, obviamente, pero también contra el nihilismo.
André Compte-Sponville
Este dilema es el que ha dirimido el resultado de las encuestas: Zapatero está 6 puntos por encima de Rajoy. Si ha algo ha quedado claro en los dos debates en los que se han visto las caras los candidatos socialista y neocon: Y es que al sistema de "Difama que algo queda", da respuesta la frase de Linconl, y el PP no ha podido engañarnos con sus mentiras, insidias y arengas de crispación, como no pudo engañarnos con la autoría del genocidio de Atocha.
Luego están los colaboradores mediaticos como el hombre de paja de Berlusconi : Maurizio Carlotti, Director general de Tele5, que con las informaciones vertidas por este medio, pretende restar votos dando la impresión de que podrá haber mayoría absoluta del PSOE, invitando a no hacer "voto útil", y dividir los votos en el resto de los partidos progresistas, que de este modo ganaría, aún con una mayoría mermada, pero con mayoría el PP. Queda cada vez más clara la mendacidad a la desesperada, con tal de restar votos o asistencia a las votaciones.
Tienen mal perder, y eso lo hemos notado todos. Y el que tiene mal perder, tiene peor ganar... y es por eso - además de las muchas mentiras, injurias e insultos a los votantes -, que el PP no merece ganar hasta tanto no vuelva a aquel centro que en su momento consiguió Adolfo Suárez, librándose, previamente, de toda esa basura que respresenta la ultra-derecha, que resulta ser la que tiene más peso en la actualidad en el Partido Popular... y esa derecha decimononica y avergonzante, no nos la merecemos los españoles. Y es precisamente eso lo que tenemos que tener todos claro, tengamos la tendencia política que tengamos: no nos merecemos volver atrás en la Historia por enésima vez.
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar...
y también de la alegría.

























