Libros: "Entre limones", Chris Stewart
Después de salir de Génesis (fue el batería de su primer álbum, “el peor batería del mundo”, según sus propias palabras), se unió a un circo, aprendió a esquilar ovejas, se enroló en un barco en Grecia, fue a China para hacer una guía de viaje en ruta, consiguió una licencia de piloto de aviación en Los Ángeles, y completó un curso en cocina francesa y, finalmente, haciendo trabajos de relevancia y rentabilidad dudosas, Chris Stewart planteó su vida en una finca de España.
Tras escribir "Entre limones", Chris, Ana - su mujer- y su hija Chlöe continúan viviendo en una finca enclavada en las Alpujarras, con sus numerosos perros, gatos, pollos, una oveja, un loro misántropo y, para arrepentimiento de Ana, una recién estrenada guitarra.
"El Valero", que así se llama la finca, es un auténtico parche en la montaña alpujareña, lleno de olivos, almendros y limoneros, y asentado en el lado equivocado de un río, sin vía de acceso (sólo un sendero de cabras), ni abastecimiento de agua ni electricidad.
En el libro, Chris (Cristobal "el inglés", le llaman los alpujarreños), relata todos los sucesos desde que llego a la finca y su relación con los vecinos y el medio.
Un libro divertidísimo que aúna la romántica inocencia de los antiguos libros de viajes ingleses y la picara enjundia de los lugareños de la Alpujarra granadina.
No he parado de reirme desde la primera a la última página.
Muy recomendable, por ejemplo, para una tarde de lluvia.
(Música: "Happy the man", Genesis)
Tras escribir "Entre limones", Chris, Ana - su mujer- y su hija Chlöe continúan viviendo en una finca enclavada en las Alpujarras, con sus numerosos perros, gatos, pollos, una oveja, un loro misántropo y, para arrepentimiento de Ana, una recién estrenada guitarra.
"El Valero", que así se llama la finca, es un auténtico parche en la montaña alpujareña, lleno de olivos, almendros y limoneros, y asentado en el lado equivocado de un río, sin vía de acceso (sólo un sendero de cabras), ni abastecimiento de agua ni electricidad.
En el libro, Chris (Cristobal "el inglés", le llaman los alpujarreños), relata todos los sucesos desde que llego a la finca y su relación con los vecinos y el medio.
Un libro divertidísimo que aúna la romántica inocencia de los antiguos libros de viajes ingleses y la picara enjundia de los lugareños de la Alpujarra granadina.
No he parado de reirme desde la primera a la última página.
Muy recomendable, por ejemplo, para una tarde de lluvia.
Etiquetas: limones
Comentario:
Te echo de menos.... vuelve a orates...anda..
