La mafia de los intermediarios
Pongamos por ejemplo el Arroz, con el parece que va a ocurrir lo mismo que con el pan a comienzos del presente año.
Pues bien, Andalucía es la mayor productora de arroz en España, con 800 mil tolenadas/año y la Comunidad de Valencia 500 mil toneladas, esto hace que las necesidades de arroz en España para el presente año estén cubiertas y, si la sequía no se agudiza, es muy probable que no sea necesaria una subida (salvo que las grandes superficies decidan lo contrario). Porque el problema de distribución en nuestro país ha comenzado a ser una grave carga para los bolsillos españoles, sobre todo porque las grandes superficies son las compradoras del 80% del arroz - sobreto el andaluz -, e imponen sus precios ruinosos a los agricultores y desorbitados al consumidor (de este modo sucede con otros productos básicos de consumo alimentario)
Es muy evidente que es imprescindible la redacción y aprobación de una Ley que regule y establezca los márgenes para todos los distribuidores (intermediarios) de productos alimentarios, de forma que los consumidores paguen un precio justo y los agricultores reciban un justo precio. Y ello porque ha quedado en estos últimos 30 años: el libre mercando en España se ha convertido en aumento de precios al unísono de todos los servicios (gasolina, telefonía móvil, alimentación, transporte aéreo público, etc.), de este modo se convierte en especulación lo que debería ser competitividad en los precios y servicios. Y es que España, lo quieran o no ver los españoles, sigue siendo DIFERENTE.

Y en este totum revolutum, los distribuidores españoles, se parecen más a una mafia especuladora que a un grupo de emprendedores; en España, en su manifiesta mayoría son más bien depredadores: No producen nada, no aportan nada al producto y su margen de ganancias tiene un carácter más especulativo que de beneficios empresariales lógicos.
Y lo más curioso es que todos sabemos que la tendencia a la mala praxis comercial en España es escandalosa, pero salvo quejarnos en la caja del super, no hacemos nada y tragamos con ruedas de "camión".
Por todo ello, cuando hablamos de alimentación en un país (cualquier país), es necesario tener una importante red de Inspección, tal y como ocurre en el resto de la Europa occidental, sólo que en España hay que multiplicar por tres el número de Inspectores y una Ley que grave con fuertes multas y cierres de empresas, a aquellos que especulen con los productor básicos de alimentación. Y esto no sería intervencionismo en el libre mercado, sino vigilancia de una correcta praxis de dicho "libre mercado" que, en España, es prácticamente inexistente, aquí lo que existe es una total libertad para las mafias: Al gran globo de la construcción de estos últimos años me remito... y de aquellos polvos los actuales lodos de subida de la inflacción y generación de paro. Todos lo veíamos venir, pero todos mirabamos para otro lado.
(Contar aquí que España sigue siendo el único país del mundo occidental donde se suceden dos situaciones carentes de sentido en dicho entorno, a saber:
1ª: No existe una Ley anti-trust, y
2ª: Cualquier asesinato, matanza, o genocidio prescribe a los 20 años de sucedido).
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