Los monos y la luciérnaga
Dicen que una banda de monos vivían en un bosque. Una noche fría, lluviosa y huracanada, los monos fueron en busca de una fuente de calor, sin conseguirlo. En el camino vieron a una luciérnaga que volaba cual chispa de fuego, y la creyeron una brasa. Después de atraparla juntaron leña y se la echaron encima, comenzando a soplar con sus bocas, en la creencia de hacer fuego y poder calentarse. Cerca del lugar de la escena había un ave que desde un árbol miraba a los monos y observaba su imbecilidad, diciéndoles:
- No perdáis el tiempo, señores: lo que tenéis bajo la leña no es una brasa de fuego, sino una luciérnaga voladora.
Los simios no creyeron, ni caso hicieron de la advertencia, pero el ave al ver la testarudez de aquellos animales, bajó del árbol y resolvió acercarse a ellos para disuadirlos de su error; cuando un hombre pasó en ese momento y, al enterarse de la intención del ave, le dijo:
- "No pretendas enderezar lo que jamás se pondrá derecho, pues la piedra dura e irrompible no se prueba con el filo de las espadas, y el gajo que no se dobla no sirve para arcos. Te aconsejo que no pierdas el tiempo con esos monos".
Mas el ave desoyó los consejos del hombre y se acercó a los simios para demostarles que lo que tenían debajo de la leña no era fuego, sino una luciérnaga. Una vez entre ellos, y molestados por la impertinencia del ave, un mono de malas pulgas echó mano sobre ella y la tiró contra el suelo, matándola.
Fábula de "Calila y Dimna"
(Imagen: "Gibbons", Chen Wenxi)
(Música: "King of the swingers", Louis Prima)
- No perdáis el tiempo, señores: lo que tenéis bajo la leña no es una brasa de fuego, sino una luciérnaga voladora.
Los simios no creyeron, ni caso hicieron de la advertencia, pero el ave al ver la testarudez de aquellos animales, bajó del árbol y resolvió acercarse a ellos para disuadirlos de su error; cuando un hombre pasó en ese momento y, al enterarse de la intención del ave, le dijo:
- "No pretendas enderezar lo que jamás se pondrá derecho, pues la piedra dura e irrompible no se prueba con el filo de las espadas, y el gajo que no se dobla no sirve para arcos. Te aconsejo que no pierdas el tiempo con esos monos".
Mas el ave desoyó los consejos del hombre y se acercó a los simios para demostarles que lo que tenían debajo de la leña no era fuego, sino una luciérnaga. Una vez entre ellos, y molestados por la impertinencia del ave, un mono de malas pulgas echó mano sobre ella y la tiró contra el suelo, matándola.
Fábula de "Calila y Dimna"
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