La debilidad de los sicarios y la mendacidad al descubierto
"La violencia nos ha robado la energía para decir que lo que no es justo no es justo. La sociedad vasca, sin embargo, no ha aceptado que el mal es de naturaleza moral, porque tiene miedo a mirarse en el espejo y decir: «estoy enferma». No hemos aprendido a poner la política bajo la lámpara de la moral por eso, nuestro conflicto actual es moral, no político. ", Anjel Lertxundi (Irún 2002)
Justo en el preciso momento en que la debilidad de la banda de sicarios llamada ETA es más patente, al punto de que en el parlamento vasco entra un guardia civil a expresar su pesar con la muerte de Juan Manuel Piñuel, llega el hijo de Liborio Arana dar el tono del siguiente cariz: cómo el hijo de un pro-etarra se autodenomina “victima de terrorismo”... sino fuera tan insultante resultaría casi chusco.
Yo respondería a ese irresponsable, que si hubiera habido más gentes, entre los familiares de victimas de terrorismo, con los mismos deseos de venganza que en las filas etarras; si dichos familiares de sus victimas hubieran llevado a cabo un quid por quo, hace ya muchos años que ETA habría desaparecido. Pero como hablamos de vascos, hemos de concluir que prefieren que sean los cipayos quienes les limpien la casa. Y es que - como ha sucedido históricamente -, son muy valientes armados, con la cara tapada y por la espalda... de frente, inermes y a cara descubierta, la cosa cambia; de este modo son incapaces de librar su propia "guerra civil de intereses", mezclándonos a los demás en su miserable juego de ambiciones... porque de ese fue el motivo de la creación y mantenimiento de esa banda de sicarios.
Y nosotros, mientras tanto, tampoco hemos sido capaces de plantarle cara, al menos diciendo la verdad de lo que pensamos sobre ellos, y de este modo aceptamos, voceamos y escuchamos la falaz frase de: “vascos si, ETA no”, cuando ETA son sus sicarios y, por lo tanto, es únicamente suyo el problema, y no nuestro.
No. No es casualidad que la debilidad del PNV coincida con la debilidad de dichos sicarios... es causalidad.
Ya nadie se cree lo que ciertos voceros mediáticos nos vienen contando, la historia dirá la verdad de los hechos: La insaciable ambición de un pueblo misántropo y avaricioso que, o bien mantuvo una banda armada de sicarios actuando en todo el territorio español, o bien miraban para otro lado, mientras secuestraban su mercado (el español, claro). Esa, y no otra, es la verdad de los hechos.
Ahora toca demonizar al PNV para que muchos se escaqueen de la opinión pública. Y en esas, hoy ha dicho públicamente un vasco: "ETA meneaba el árbol y el PNV recogía las nueces".
Yo, y muchos más que no lo han dicho abiertamente (aún), añado:
ETA meneaba el árbol y todos los vascos se beneficiaron.
(Sicario, del latín sicarius: asesinos, homicidas)
(Imagen: "L'Assassin Menacé", René Magritte)
(Música: "True", Sapandau Ballet)
Justo en el preciso momento en que la debilidad de la banda de sicarios llamada ETA es más patente, al punto de que en el parlamento vasco entra un guardia civil a expresar su pesar con la muerte de Juan Manuel Piñuel, llega el hijo de Liborio Arana dar el tono del siguiente cariz: cómo el hijo de un pro-etarra se autodenomina “victima de terrorismo”... sino fuera tan insultante resultaría casi chusco.
Yo respondería a ese irresponsable, que si hubiera habido más gentes, entre los familiares de victimas de terrorismo, con los mismos deseos de venganza que en las filas etarras; si dichos familiares de sus victimas hubieran llevado a cabo un quid por quo, hace ya muchos años que ETA habría desaparecido. Pero como hablamos de vascos, hemos de concluir que prefieren que sean los cipayos quienes les limpien la casa. Y es que - como ha sucedido históricamente -, son muy valientes armados, con la cara tapada y por la espalda... de frente, inermes y a cara descubierta, la cosa cambia; de este modo son incapaces de librar su propia "guerra civil de intereses", mezclándonos a los demás en su miserable juego de ambiciones... porque de ese fue el motivo de la creación y mantenimiento de esa banda de sicarios.
Y nosotros, mientras tanto, tampoco hemos sido capaces de plantarle cara, al menos diciendo la verdad de lo que pensamos sobre ellos, y de este modo aceptamos, voceamos y escuchamos la falaz frase de: “vascos si, ETA no”, cuando ETA son sus sicarios y, por lo tanto, es únicamente suyo el problema, y no nuestro.
No. No es casualidad que la debilidad del PNV coincida con la debilidad de dichos sicarios... es causalidad.
Ya nadie se cree lo que ciertos voceros mediáticos nos vienen contando, la historia dirá la verdad de los hechos: La insaciable ambición de un pueblo misántropo y avaricioso que, o bien mantuvo una banda armada de sicarios actuando en todo el territorio español, o bien miraban para otro lado, mientras secuestraban su mercado (el español, claro). Esa, y no otra, es la verdad de los hechos.
Ahora toca demonizar al PNV para que muchos se escaqueen de la opinión pública. Y en esas, hoy ha dicho públicamente un vasco: "ETA meneaba el árbol y el PNV recogía las nueces".
Yo, y muchos más que no lo han dicho abiertamente (aún), añado:
ETA meneaba el árbol y todos los vascos se beneficiaron.
(Sicario, del latín sicarius: asesinos, homicidas)






