Perdida de identidad y luchas intestinas
En las últimas semanas en el PP ha ocupado la atención en los medios de comunicación, derivada de los conflictos internos que se han ventilado públicamente por una y otra facción en su lucha por el poder.
Por una parte es posible identificar al grupo que representa Rajoy (buscando el centro perdido) y, por otra, al grupo que encabeza Esperanza Aguirre (la derecha me es útil). Ambos han movido sus piezas y han chocado en distintos momentos, lo que ha derivado en constantes descalificaciones públicas por parte de unos y otros.
Lo que está demostrando esta situación, es que en el PP se antepone la lucha por el poder a su ideología, lo que puede suponer una pérdida de la falsa identidad - iniciada con las arengas de Zaplana, Acebes, Astarloa, Oreja, etc., que implicaban emocionalmente a los afiliados, pero evitaban el debate político -, y que se va agudizado con los conflictos internos a que se enfrenta y en los que están implicadas las ejecutivas de las comunidades autónomas y la propia Ejecutiva Nacional.
Y es que este partido no ha logrado ser una oposición real a partir de su caída del gobierno en el año de 2004, perdiendo un tiempo precioso en justificar lo injustificable y en derrocar al contrario de cualquier forma, legitima o ilegítimamente. En este rifi-rafe se evitó el proceso de renovación del PP y su regreso al centro, así como dejar atrás las rémoras introducidas por Aznar, el cual - como se ha podido comprobar a cuatro años vista -, ha perdido toda credibilidad.
De nuevo queda demostrado que los ex-presidentes en este país - con una democracia jovencísima -, son un lastre para cualquier partido, como ya ocurrió con Felipe González (aunque este menos intervencionista que Aznar en asuntos del partido), y como está ocurriendo con el propio Aznar.
Como ya dije, no es una lucha ideológica -apenas hay diferencias entre lo grupos enfrentados-, sino una lucha intestina por mantener el poder y control dentro del PP.
(Imagen: "Friends", Pierre Merkl)
(Música: "We didn't start the fire", Billy Joel)
Por una parte es posible identificar al grupo que representa Rajoy (buscando el centro perdido) y, por otra, al grupo que encabeza Esperanza Aguirre (la derecha me es útil). Ambos han movido sus piezas y han chocado en distintos momentos, lo que ha derivado en constantes descalificaciones públicas por parte de unos y otros.
Lo que está demostrando esta situación, es que en el PP se antepone la lucha por el poder a su ideología, lo que puede suponer una pérdida de la falsa identidad - iniciada con las arengas de Zaplana, Acebes, Astarloa, Oreja, etc., que implicaban emocionalmente a los afiliados, pero evitaban el debate político -, y que se va agudizado con los conflictos internos a que se enfrenta y en los que están implicadas las ejecutivas de las comunidades autónomas y la propia Ejecutiva Nacional.
Y es que este partido no ha logrado ser una oposición real a partir de su caída del gobierno en el año de 2004, perdiendo un tiempo precioso en justificar lo injustificable y en derrocar al contrario de cualquier forma, legitima o ilegítimamente. En este rifi-rafe se evitó el proceso de renovación del PP y su regreso al centro, así como dejar atrás las rémoras introducidas por Aznar, el cual - como se ha podido comprobar a cuatro años vista -, ha perdido toda credibilidad.
De nuevo queda demostrado que los ex-presidentes en este país - con una democracia jovencísima -, son un lastre para cualquier partido, como ya ocurrió con Felipe González (aunque este menos intervencionista que Aznar en asuntos del partido), y como está ocurriendo con el propio Aznar.
Como ya dije, no es una lucha ideológica -apenas hay diferencias entre lo grupos enfrentados-, sino una lucha intestina por mantener el poder y control dentro del PP.
Comentario:
Sea como sea, ya era hora de que sufrieran esa lucha intestina que tanto desgasta en sus propias cranes. de hecho, si han sido fuertes tanto tiempo ha sido en gran medida por su disciplina férrea y, perdida ésta, veremos como reandan el camino...
