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Diario de una descreída II
Fragmentos literarios, pintura, opinión (Música en imagen)
Acerca de

Gata disfrazada de loba. Un susurro en la grieta profunda y oscura de la noche. Ayer añorado y futuro incierto. Delirio sin dueño. Silencio de maldades, sin fauces ni zarpazos. Aliento perseguido y entrecortado. Tintero seco y olvidado. Salto mortal sobre el vacío, eternamente aplazado. Mezcla de aciertos y de errores; dudas y afirmaciones, convencimientos y desconocimientos. Hoja que, a veces, se encuentra separada de la rama, pero también puede ser tronco de raíces profundas. Vaivén de sentimientos, de clarooscuros, de aplazamientos íntimos, de carreras hacia cualquier parte...

 
La Ley y el abuelo



Mi abuelo, un catalán jovial y encantador, estuvo durante años “escondido” hasta 1962, año en el que quedo sobreseído su caso, y su gran “culpa” fue ser líder sindical de la UGT.
A mi padre le costo mucho más que a otros jóvenes de su época terminar sus estudios (
de hecho terminó la carrera estando ya casado, con 26 años), sólo por ser hijo de mi abuelo y, claro está, haber pertenecido a las Juventudes Socialistas. Recibiendo durante años malos modos y escarnio por parte de muchos de los profesores en todas sus etapas de educación reglada.
Mi abuelo falleció en 1979, sin recibir, no ya sin compensación alguna por 25 años de persecución y perdida de libertad social y familiar, sino que además no hubo ningún tipo de reconocimiento a su valor en la defensa de sus ideales. Nunca hizo daño a nadie, muy al contrario, siempre tendió su mano a todo aquel que precisaba de su ayuda o conocimientos, incluso en la época en la que estaba escondido (
no quiso abandonar el país por sus hijos, ya que mi abuela se negó a acompañarle).
Ahora se intenta aprobar una Ley para que se reconozcan a todas esas personas, hombres y mujeres, que sin haber cometido otro delito que la defensa de sus ideas, han pasado durante años penurias y tratos vejatorios por un régimen dictatorial alimentado por advenedizos y tiralevitas que en la actualidad resultan ser más liberales o de izquierdas que nadie (
y me estoy refiriendo, por ejemplo, a los “requetés”... esos que crearon a ETA en un seminario)
Ya no le servirá a mi abuelo ni a mi padre, ambos fallecidos, pero si nos servirá a sus hijos y nietos. Porque un país que no restaña sus heridas sociales, es un país mezquino e insolidario con sus ciudadanos.
Es cierto que tal y como ha quedado la Ley, puede resultar de mínimos –
no podemos olvidar que en España la oposición es una derecha rancia heredera de la dictadura que cometió dichos ultrajes-, pero al menos en su aplicación saldrán a colación muchas tropelías y limpiara de ultrajantes mentiras la historia de muchas familias.


(Música: "Ay Carmela, Coro Popular Jabalón)
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