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Dias de Arena y Sidra
Andabamos buscandonos... pero sabiendo que andabamos para encontrarnos
Acerca de
De todas las cosas que se pueden hacer con un ordenador, las más inútiles son las más divertidas
Sindicación
 
Arde Madrid
Cundió y de lo lindo el tiempo en la capital. Día y medio con Guillermo de anfitrión, de metro e metro por Malasaña, Vallecas, la Castellana... El inicio de vinos por Sol presagiaba lo mejor y el remate de noche en el Honky Tonk de la calle Covarrubias alucinante. Mucho rock and roll del bueno. No daré más detalles de la noche, sólo que lo pase genial.
La mañana nos deparó un paseo hasta la castellana donde Gabi Chopitea, un barquereño de pro, nos recibio en Castellana 179, sociedad gastrónomica de la que es gerente y excelente relaciones públicas. Una comida inolvidable con una alargada sobremesa en su compañia de lo mas amena. Extremadamente cuidados todos los detalles, trato y servicio realmente distendido y correcto. Comenzamos con foie fresco al Pedro Ximenez con orejones de albaricoque, seguimos con huevos fritos con angulas y patatas panadera (un plato realmente sabroso, muy equilibrado) y rematamos en lo sólido con rabo de toro. Bebimos Enate merlot-merlot y culminamos con una botella de moscatel Ochoa.
Este sitio bien merece una visita al menos una vez en la vida. Disfrutar más a menudo de él no esta al alcance de casi ningún bolsillo pero es un capricho al que no tiene cabida renunciar si se pasa por Madrid.
Después metro hasta la Casa de Campo y dos partidos de tenis: Andy Rodick contra Ivo Karlovic y Carlos Moyá contra Tommy Robredo.
Todo un espectaculo. La organización del torneo de diez. Los partidos a la altura.
Me lo he pasado como los indios.
Gracias a los que me recibisteis alli como a un rey especialmente a Guille, Nedy, Pablo y Gabriel.
 
La Radio de las Escuelas
La primera vez que entré en la radio de las escuelas fue con la invitación de Pánchez, y con la insuperable compañía de mi hermano Richard. Recuerdo que Pánchez pinchaba bacalao, música que no es precisamente fruto de mi devoción pero la verdad es que el producto emitido era lo de menos para mí pues en seguida me cautivó el mundillo radiofónico. Creo que la gente que trabaja en la radio disfruta con lo que hace.
Las visitas empezaron a hacerse más frecuentes y mi querido rock se fue abriendo paso entre el infernal chunda-chunda. Poco a poco fueron desfilando más colegas por aquel pequeño cuarto aportando cada uno su material personal que a menudo consistía en cintas de cassette grabadas, todo esto claro está, antes de que la piratería fuera considerado como uno de los delitos más feos y despreciables de nuestra sociedad. Aquellas tardes con Pánchez, Pedro, Fran, Richard, Fito, Setién, Antonio, Juan Luis, Fer (Calillu)...; no quisiera olvidarme a nadie, lo siento; eran la mejor manera de pasar un ratillo genial y conocer los gustos y las joyas musicales que cada uno poseiamos en nuestras respectivas casas, entendiéndose éstas por el domicilio familiar. Una de estas rarezas sin duda fue la inolvidable aportación de Laro al espacio de una cassette original de un desconocidísimo grupo escocés llamado McCoy, que sorprendió sin duda a toda la cátedra reunida entre la angosta jaula de cajas de huevos destinadas a insonorizar.
El programa llegó incluso a tener continuidad y fue bautizado con el nombre de "Reincidencias", derivado de una anécdota sucedida con la desaparición por error de un cd de Bon Jovi que hacía las veces de sintonía por encontrarse éste siempre disponible en el pequeño estudio a diferencia de nuestra discografía nómada que variaba en función de las nuestras preferencias y la identidad de los concurrentes el día de la emisión en aquel reducido habitáculo. Éste salto de calidad llegó con la fabulosa incorporación del dúo Fito-Setién, que disponían de la hora siguiente a la de Pánchez y en la que regalaban a los escasos oyentes del medio local con un programa dedicado a las bandas sonoras de películas. Su programa, BSO, fue tímidamente al principio y con mayor ferocidad despues siendo fagocitado por su aberrante hora precedente hasta el punto de pasar a convertirse en un mini-espacio dentro de Reincidencias e incluso a su omisión en algún que otro intenso día de divulgación radiofónica. Al mencionar la palabra "intenso" se me ha encendido una lucecilla y ha resonado clarísima y diafanamente en mis oidos la siempre convincente voz de Pedro recitando el slogan de nuestro programa: "corto pero intenso". Nuestras desafortunadas intervenciones en los no siempre operativos cuatro micros del estudio rezumaban bastante coherencia cuando era el gran Pedrín el que tomaba la palabra.
Muchas de estas insufribles reuniones radiofónicas fueron capturadas en el formato estrella para guardar sonido imperante en la época: la menospreciada cinta de cassette. Incluso creo recordar que mi gran amigo Fran Rada conserva todavía hoy alguna de esas grabaciones que he oído hasta la saciedad partiéndome la caja un poco más con cada nueva reproducción del infernal programa.
Aulo
 
Primero el Drive
Mañana me voy a Madrid a ver el torneo de tenis. Es una espina que tengo clavada desde hace años, ver un partido de profesionales de tenis, posiblemente el deporte que más me guste. Explicaros el por qúe resultaría harto dificil... soy incondicional de este deporte desde que Lendl ganaba raquetas de oro y diamantes y he pasado tardes y noches frente al televisor viendo la plasticidad de Kuerten, la electricidad en el resto de Agassi, el talento innato de Federer o el incomprensible y efectivo reves de Kafelnikov. A cada cual lo que le gusta, a mi el tenis. Como se que esto os sonara a giglico a la mayoria voy a hacer como mi amigo Horacio y matar dos pajaros de un tiro. Cuelgo una foto de tetas y de paso os enseño el por qué el Master Series de Madrid ha sido desde su nacimiento foco de polémicas: Sus recogepelotas. Ya os contare que tal resulto la experiencia.
 
Acorralado
Estar detrás de la barra de un bar te permite escuchar muchas historias, algunas de ellas sorprendentes. El otro dia me enteré de lo que es un cerdo acolichao.
La matanza del cerdo en casas particulares es una práctica menos usual en estos tiempos. Los controles sanitarios y un cierto desapego por las costumbres hacen que el popular matacillo caiga en desuso.
Tiempo atras en la mayoria de las casas rurales los chones eran cebados en pequeños cubículos para con el paso del tiempo y el consiguiente engorde de la bestia disfrutar de todos los manjares que puede aportar un buen gorrino.
Cuando ya estan listos para darles el golpe de gracia, los chones gruñen de una manera estridente, intuyendo que su final está relativamente próximo. Cuando el primer chon es sacrificado y las personas encargadas de la matanza vuelven al cubiculo a por otro cerdo a veces se encuentran con que la bestia esta arrinconada en el cubiculo, temerosa. Y en determinadas ocasiones el chon muere de pánico al saber que van a por él para matarlo, víctima posiblemente de un paro cárdiaco producido por el shock de ver tan cercana a la parca. Muere de esa manera y te llamaran chon acolichao.
 
De nuevo por Gros
Adri y yo aprovechamos el pasado martes y miercoles para irnos a San Sebastián a comer pinchos con los rusos, para que sepan que hay algo más que paella al otro lado del telón de acero (jer jer!).
Nueva subida a Igueldo en funicular, paseo por la Concha, la Parte Vieja, el muelle, visita a acuario y ruta de pinchos por Gros.
Esta vez dispusimos de más tiempo para descubrir Gros, el que me atrevo a decir es el whitechapel de Londres a lo vasco, salvando las diferencias.
Entre los nuevos bares descubiertos destaco dos. En Garbola comimos pincho de canguro y de tiburón. Bastante buenos y con un servicio de lo más atento. Un poco más adelante Casa Durán con pinchos de foie fresco y unas pimientos verdes fritos de escandalo (por lo ricos y por lo picantes).
Donosti evoluciona favorablemente y cada vez nos gusta más.
 
Limelight
La 2 programó el pasado domingo en un horario no tan prohibitibo como de costumbre Candilejas, obra maestra de ese hacedor de sueños que fue Charles Chaplin.
Candilejas es una y muchas cosas a la vez. Es una historia de aprendizaje y superación a primera vista en la que Calvero, un payaso venido a menos interpretado por Chaplin, salva del suicidio y adoctrina en el trabajo y en la vida a una joven balilarina interpretada por Claire Bloom.
Más allá de la trama propiamente dicha la película se convierte en una metafora biográfica del propio Chaplin. Como el payaso de la pelicula, el genio Chaplin tenía los dias contados en el panorama de Hollywood. La llegada del sonoro y otra serie de desagradables circunstancias condenó a actores y directores como Chaplin o el genial Buster Keaton (actor que precisamente hoy hubiera cumplido 110 años y que también aparece en este film para hacer con Chaplin un número cómico que es de lo mejor de la historia del cine) al ostracismo. Y de este ambiente de nostalgia nace la semilla de Candilejas, una oda al espectaculo creada desde el punto de vista de alguien al que ya no aplauden las masas, un show must go on de arrebatadora y emocionante generosidad con una banda sonora que emociona al primer compás, una obra maestra en blanco y negro donde los contrastes juegan un papel más importante que nunca (la brillantez de la bailarina al final triunfante y la opacidad del payaso que agoniza) , una de las mejores, si no la mejor, películas que jamás podra reir, llorar y sentir un ser humano.