El Milagro de los Panes y las Sidras
Nos deja Eduardo una serie de comentarios desde Barcelona (afortunadamente no parece que vaya a emprender una cruzada legal contra mí por publicar su foto) a los cuales voy a tratar de añadir un poco de miga.
Por una parte doy como vencedor del concurso de tortilla de patata a Fito si así el lo quiere, aunque me parece un galardón a lo Muehlegg (no creo que la justicia gustativa de los restantes miembros permitan que Fito conserve ese premio). Por otra parte discrepo en que el himno oficioso pueda ser el compendio de montañesas que se destrozan en los Encuentros y me quedo con Vamos a Pillar ya que la letra se resume en dos frases y es lo más que podemos aspirar a recordar cuando ya nos hemos calzado tres o cuatro botellas. Así mismo desde aquí ensalzo la figura de Luis como organizador del evento (donde se ha visto comer queso y chorizo sin pan) y le animo desde aquí a que el próximo año, continuando con la curva ascendente de aprovisionamiento de barras, contacte con una panificadora. Uno ya no sabe si de lo de Luis con los panes es obsesión compulsiva, exageracion propia de un bilbaino o multiplicación de tipo bíblico. Por descartar opciones y a la vista de la foto adjunta no parece ser precisamente un enviado de Dios.
Por una parte doy como vencedor del concurso de tortilla de patata a Fito si así el lo quiere, aunque me parece un galardón a lo Muehlegg (no creo que la justicia gustativa de los restantes miembros permitan que Fito conserve ese premio). Por otra parte discrepo en que el himno oficioso pueda ser el compendio de montañesas que se destrozan en los Encuentros y me quedo con Vamos a Pillar ya que la letra se resume en dos frases y es lo más que podemos aspirar a recordar cuando ya nos hemos calzado tres o cuatro botellas. Así mismo desde aquí ensalzo la figura de Luis como organizador del evento (donde se ha visto comer queso y chorizo sin pan) y le animo desde aquí a que el próximo año, continuando con la curva ascendente de aprovisionamiento de barras, contacte con una panificadora. Uno ya no sabe si de lo de Luis con los panes es obsesión compulsiva, exageracion propia de un bilbaino o multiplicación de tipo bíblico. Por descartar opciones y a la vista de la foto adjunta no parece ser precisamente un enviado de Dios.
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