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Dias de Arena y Sidra
Andabamos buscandonos... pero sabiendo que andabamos para encontrarnos
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De todas las cosas que se pueden hacer con un ordenador, las más inútiles son las más divertidas
Sindicación
 
La Conciencia de los Perdedores
Ayer fui con Adriana a ver la obra de teatro Almacenados de David Desola con José Sacristán y Carlos Santos a la Sala Pereda del palacio de Festivales. Me gustó mucho. Trágica y cómica a la par e interpretada con gran acierto y profesionalidad. La obra trata sobre la convivencia durante cinco dias en un almacen de un encargado a punto de jubilarse y un joven que pasara a sustituirle y el conflicto generacional que se produce entre ambos. En palabras del autor la obra habla del vacio de contenido de muchos trabajos, de la adicción a ellos, de la precariedad y la incertidumbre del joven que se incorpora al mercado laboral, de la sumisión a la empresa por parte de los emplados más veteranos... Una reflexion sobre como, algunas veces, el trabajo deja de ser un modo de ganarse la vida para convertirse en aquello que da sentido a la misma. Personalmente sali encantado y con ganas de volver al teatro pronto. Antes de la obra comimos chocolate con churros en la Chocolateria Valor en la Calle Castelar 27, cerca del Palacio de Festivales. Uno no sabe si evoluciona o se estanca pero desde hace tiempo, en parte por gusto y en parte por necesidad, está sustituyendo el alcohol por el dulce. Entendereis que no es mala terapia. Tanto los churros como el chocolate cojonudos. Anotad esto como crítica gastronómica propia para tardes de frio y lluvia y amaneceres fuera de casa.
 
Comentario:
Nunca he estado en la Chocolateria Valor, pero tomo nota. La que sí puedo recomendar es "Áliva", cerca de la Plaza de Pombo. Chocolate bien espeso, sabrosos y crujientes churros, y vaso de agua para completar la jugada (sin pedirle, te lo traen en el momento de servirte...)
Además, si te cuadra tomarlo en la barra porque estén ocupadas todas las mesas, descubrirás el trato agradable del dueño.
Recuerdo sobremanera un par de amaneceres en este local culminando aquellas noches santanderinas... Uno con Darío, con el que acabé tocando a las puertas del Indian para poder pagarnos el desayuno. En otra ocasión con Setién, Gerson el asturiano, y alguien más, y los pantalones de mejicano del camarero... Imaginad el show.
Pues eso, que los amantes del dulce no dejéis de visitar este sitio. Ya nos contaréis
No