Yonki Cicerone
Tras pasar unos pocos dias en Málaga volvimos para el norte. Toledo se perfilo en un primer momento como parada y posta de nuestro retorno al norte, pero el centro del pais estaba aquellos dias nevado y con mal tiempo así que decidimos ir hasta Sevilla y desde allí tirar hacia arriba por la Ruta de la Plata hasta Cáceres.
Encontrar el hotel en Cáceres fue otra odisea. Preguntamos a varios viandantes e incluso a un policía nacional, pero nadie sabía decirnos con acierto donde estaba el dichoso hotel. Finalmente la providencial aparición de un yonki en una callejuela nos allanó el camino. Le di un euro y así creo que fomente el consumo de heroina en Cáceres que, una vez visitada la ciudad monumental, parece ser la única alternativa que deben tener los lugareños de matar el tedio. A las puertas del hotel otro yonki y otro euro por aconsejarme el camino más corto hasta el aparcamiento.
Caceres monumental es un pedazo de historia que bien merece ser visitada y conservada. Numerosos palacios, adarves, callejones oscuros que parecen sacados de un pasaje de Espronceda, verticales iglesias donde anidan las cigüeñas. Realmente bello. En Cáceres, cerca de la Plaza San Juan, comimos en el Restaurante La Tahona, un sitio acogedor donde comimos un carpaccio de foie con una reducción de vinagre de Módena y un cuarto de lechazo asado en horno de leña. El vino fue un apropiado Prado Rey de la Ribera del Duero.
Encontrar el hotel en Cáceres fue otra odisea. Preguntamos a varios viandantes e incluso a un policía nacional, pero nadie sabía decirnos con acierto donde estaba el dichoso hotel. Finalmente la providencial aparición de un yonki en una callejuela nos allanó el camino. Le di un euro y así creo que fomente el consumo de heroina en Cáceres que, una vez visitada la ciudad monumental, parece ser la única alternativa que deben tener los lugareños de matar el tedio. A las puertas del hotel otro yonki y otro euro por aconsejarme el camino más corto hasta el aparcamiento. Caceres monumental es un pedazo de historia que bien merece ser visitada y conservada. Numerosos palacios, adarves, callejones oscuros que parecen sacados de un pasaje de Espronceda, verticales iglesias donde anidan las cigüeñas. Realmente bello. En Cáceres, cerca de la Plaza San Juan, comimos en el Restaurante La Tahona, un sitio acogedor donde comimos un carpaccio de foie con una reducción de vinagre de Módena y un cuarto de lechazo asado en horno de leña. El vino fue un apropiado Prado Rey de la Ribera del Duero.





