Tardes de Cine
Recuerdo que la cita era a la hora de la siesta, después del instituto y de comer en la sala superior de la biblioteca de San Vicente. Cita con un puñado de amigos y las mejores cintas de video de la historia del cine. El maestro de ceremonias era Fernando Álvarez, antes amigo que profesor de Historia, una suerte de hedonista del Bierzo que lo mismo te dictaba de carrera en cincuenta minutos las Guerras Púnicas o te invitaba a una copa de grappa en una calle cercana a la Fontana de Trevi o a una pinta de Murphy's en un karaoke de Scarborough con una conversación entre tutor y adolescente que tenía sabor a solo de batería de jazz, mucho contrapunto y variación. Echo de menos a ese canalla. La vida le puso en las cercanías de Santander con su mujer y dos churumbeles y según un último avistamiento por parte de mi primo Fran Rada parece ser que ya le asoman las canas.De la logística de la filmoteca se encargaba Fito, siempre en la logística, siempre acarreando.
Allí, en la penumbra de aquella sala que emanaba olor a madera tibia y en la que la luz de la pantalla iluminaba estáticas nubes de particulas de polvo descubrimos fotograma a fotograma las mejores películas de nuestra vida. Wells, Chaplin, Murnau, Keaton, Ford, Leone, De Sicca, Tornatore...
Hay momentos en el tiempo, en la vida, en los que uno querría quedar para siempre atrapado. Y para mi, por qué no, unos de ellos es sentado en una butaca de aquella sala, viendo como Chaplin hace el baile de los panecillos en La Quimera del Oro o como un puñado de niños corretean bajo el puente de Brooklyn en Érase una vez América
Comentario:
Doctor Kaligari (con mucho acento francés)
oh tempora
oh mores
(oh tiempo de los moros?)
oh tempora
oh mores
(oh tiempo de los moros?)
Comentario:
O "El Maquinista de la Generala", aunque yo ya me he olvidado de la mayoria de las peliculas, y todo lo que me queda es el recuerdo de las piruetas que tenia que hacer para ir a las sesiones. Incluso volver andando (cuando aun vivia en La Revilla). :-)