Cerrar y abrir...
Ayer fue el último día que trabajé. Salí a la calle después de mi última jornada en este trabajo y subí a mi coche. Puse la radio, encendí un cigarrillo y marché dirección al piso donde vivo desde hace ya agunos meses con la intención de disfrutar de la media hora larga que tenía por delante.
Por el camino fui conduciendo como una autómata mientras mi mente daba piruetas retornando a meses y meses atrás. Intenté recordar cada uno de los nombres de los chavales con los que he trabajado y sin darme cuenta se me puso un nudo en la garganta. Personas que formaron parte de mi vida por un breve espacio de tiempo, que dejaron su huella, que provocaron cambios en mí y con las que pude aprender infinidad de lecciones sobre la vida y especialmente sobre el ser humano en situaciones límite. Se sucedieron uno a uno un montón de nombres y con cada uno de ellos iba asociada una sensación. Me esforcé por recordar más y más y decidí que un día próximo haría una lista con esos nombres para no olvidarlos, para poder evocarlos en adelante y recordar tantas y tantas cosas.
Después reflexioné sobre mis compañeros y saqué algunas conclusiones... pero sin duda una que sobresale sobre las demás: Lo que aprendí de y con los chavales supera con creces cualquier otra cosa.
Se me humedecieron los ojos y sólo asomaron dos pequeñas lágrimitas. Me siento afortunada por lo que me trajo la vida (siempre se aprende), ilusionada y con incertidumbre por lo que me depará al doblar la esquina y con muchas ganas de seguir comiéndome el mundo... de seguir amueblando mi vida.
Me costó aparcar. Subí al piso y me lavé la cara. Abrí una lata de cerveza y cerré la puerta de esta etapa. Sigo adelante.
Por el camino fui conduciendo como una autómata mientras mi mente daba piruetas retornando a meses y meses atrás. Intenté recordar cada uno de los nombres de los chavales con los que he trabajado y sin darme cuenta se me puso un nudo en la garganta. Personas que formaron parte de mi vida por un breve espacio de tiempo, que dejaron su huella, que provocaron cambios en mí y con las que pude aprender infinidad de lecciones sobre la vida y especialmente sobre el ser humano en situaciones límite. Se sucedieron uno a uno un montón de nombres y con cada uno de ellos iba asociada una sensación. Me esforcé por recordar más y más y decidí que un día próximo haría una lista con esos nombres para no olvidarlos, para poder evocarlos en adelante y recordar tantas y tantas cosas.
Después reflexioné sobre mis compañeros y saqué algunas conclusiones... pero sin duda una que sobresale sobre las demás: Lo que aprendí de y con los chavales supera con creces cualquier otra cosa.
Se me humedecieron los ojos y sólo asomaron dos pequeñas lágrimitas. Me siento afortunada por lo que me trajo la vida (siempre se aprende), ilusionada y con incertidumbre por lo que me depará al doblar la esquina y con muchas ganas de seguir comiéndome el mundo... de seguir amueblando mi vida.
Me costó aparcar. Subí al piso y me lavé la cara. Abrí una lata de cerveza y cerré la puerta de esta etapa. Sigo adelante.
Comentario:
¡¡Feliz Año!!
Un Besazo ;)
Un Besazo ;)
Comentario:
"Lo breve de lo eterno"
Un abrazo Shanika...
No estará de más decirte que siempre es una tibieza al alma el leerte...
Un abrazo Shanika...
No estará de más decirte que siempre es una tibieza al alma el leerte...