Quiero más... (14 de enero de 2006)
LLegó pasadas las 21 horas. Al verla acercarse con el coche me sentí tranquila. Ya estaba aquí. La encontré tremendamente preciosa.
Fuimos a dejar el coche en el garaje. Cuando volvimos a la calle ella se dio cuenta de que se había olvidado el bolso. Nuestras amigas nos esperaron y yo regresé al aparcamiento para acompañarla. Entonces, envueltas en la penumbra nos besamos. Madre mía! tenía un poco de vergüenza y todo (lo confieso) y me dio esa cosa que me da a veces en el estómago (ella dice que soy una "floja"... yo creo que tiene razón).
Fuimos a cenar a un italiano y como ya acostumbro a hacer probé lo que se pidió y bromeamos sobre una supuesta chica que ella dejó plantada en murcia para venir a verme estos días y otra que tendría yo en valladolid...
Tomamos unas copas en casa de una muy buena amiga y reímos y hablamos con nuestra gente hasta altas horas de la madrugada. Entonces nos acostamos y por fin la tuve entre mis brazos, a mi lado, bajo mi cuerpo, en mis caderas... la sentí, fui suya. Me desperté unas horas después y me quedé mirándola unos minutos, intentando retener la imagen.
Me gusta detenerme en cada detalle de su cuerpo. Quiero conocer cada rincón de su piel. Quiero verla sonreir como ayer y hoy, sentirla tranquila. Quiero más...
Fuimos a dejar el coche en el garaje. Cuando volvimos a la calle ella se dio cuenta de que se había olvidado el bolso. Nuestras amigas nos esperaron y yo regresé al aparcamiento para acompañarla. Entonces, envueltas en la penumbra nos besamos. Madre mía! tenía un poco de vergüenza y todo (lo confieso) y me dio esa cosa que me da a veces en el estómago (ella dice que soy una "floja"... yo creo que tiene razón).
Fuimos a cenar a un italiano y como ya acostumbro a hacer probé lo que se pidió y bromeamos sobre una supuesta chica que ella dejó plantada en murcia para venir a verme estos días y otra que tendría yo en valladolid...
Tomamos unas copas en casa de una muy buena amiga y reímos y hablamos con nuestra gente hasta altas horas de la madrugada. Entonces nos acostamos y por fin la tuve entre mis brazos, a mi lado, bajo mi cuerpo, en mis caderas... la sentí, fui suya. Me desperté unas horas después y me quedé mirándola unos minutos, intentando retener la imagen.
Me gusta detenerme en cada detalle de su cuerpo. Quiero conocer cada rincón de su piel. Quiero verla sonreir como ayer y hoy, sentirla tranquila. Quiero más...





