logotipo

img_google
Días de lluvia
Historias, anécdotas y reflexiones personales
Acerca de

Vótame

convocado por:
20minutos.es

Sindicación
 
Confusión

He empezado a mirar a mi jefe con otros ojos. Y me preocupa, porque tiene todo lo que yo no quiero en un hombre, o, al menos, aquello que nunca me ha atraído del género masculino. O tal vez debería decir que no tiene lo que a mí me gusta. Es una cuestión cuando menos extraña. ¿Con qué ojos le veo realmente?

Hace tres años y medio que trabajo con él, y siempre lo he considerado una persona de escasa inteligencia, pero con la capacidad (o la suerte) de rodearse de personas que le solucionan la vida. En su casa, su mujer es quien lleva las riendas, y en el trabajo, mi afán de extralimitación me ha llevado a manejar prácticamente sola el negocio.
Siempre he odiado su comodidad ante determinadas situaciones, su escaqueo ante cualquier adversidad, su tendencia a delegarlo todo en el resto del mundo.
Nunca he oído la palabra “gracias” salir de su boca cuando he conseguido solucionar tantos y tantos problemas que no eran de mi incumbencia, ni de mi competencia, ni mi responsabilidad. O es un desagradecido o, lo que es peor, no se da ni cuenta. Y esa enorme nariz… que últimamente parece más pequeña...

Por supuesto, aprecio sus virtudes y sus rasgos positivos, como son el no tratarme como a una empleada sino como a una amiga; su buen corazón, que lo tiene; y su nula pretensión de autoritarismo. Tanto es así, que a veces me olvido de que es mi jefe y de que la empresa es suya, por lo que es lógico que en ocasiones actúe de determinada forma, a pesar de lo mucho que yo me enfado, sin motivo alguno. Y esos preciosos ojos verdes… que siempre han estado ahí, pero nunca habían brillado con tanta fuerza...

Tiene problemas en casa, está pasando por un bache personal bastante grave y, lógicamente, le afecta. No ha tenido que darme detalles para que yo deduzca que se siente solo, menospreciado, venido a menos y poco querido. Por su expresión triste veo que se hunde poco a poco, que lo separa un abismo de su mujer y que ella sigue volando cada vez más alto, mientras él se queda en tierra, esperando un cada vez menos probable aterrizaje.



Empecé sintiendo lástima, después empatía, luego una necesidad excesiva de ayudarlo.
Hasta hace tres meses, me crispaba los nervios y ahora me encantaría tener una aventura con él. Espero que mis deseos sean fruto de una confusión de sentimientos mezclada con la alteración sanguínea que trae consigo la primavera. Y espero también que las ganas de que alguien me abrace y me quiera, físicamente hablando, estén consiguiendo que en mi cabeza se esté formando un tremendo lío.



No le he confesado a nadie mi paradoja mental, pero ayer una amiga me sugirió que tuviera una aventura con él. Y casi me avergüenza reconocer que sí, lo haría.
Obviamente, no tengo indicio alguno por su parte y no pienso tomar ninguna iniciativa que comprometa mi puesto de trabajo. No tengo ni remotas intenciones de tirarle la caballería. Pero, si él lo hiciera… creo que no me negaría. Es más, quiero que lo haga.
Estoy confusa.
No. Estoy asustada.

 
Comentario:
Sería una osadía por mi parte darte consejos. Lo que se nota al leerte es que tu sensibilidad y tu empatía hacen que busques que los que te rodean estén mejor. Seguro que así es.
Lo único que te diría, -y espero que no te parezca una impertinencia- es que no estés asustada. Que por encima de todo, hagas lo que hagas, sea para que te sientas bien, y en la medida de lo posible, más feliz.
Gracias por escribir, Lluvia.
X.
 
Comentario:
Sinceramente creo que deberías dejar pasar el tema y olvidarte de él.

Piensa que sus problemas familiares pueden solucionarse y tu verte involucrada justo cuando ya no puedas volver atrás.

Cuidate Lluvia!
 
Comentario:
Lo que es confuso para ti a mi me ha hecho mucha gracia. Realmente es un problema ese cambio de sentimientos, aunque a la vez debe tener su morbo, eh?
Leído lo leído, yo soy de las que te diría "donde tengas la olla...", y perdón por el refrán ;-)
En fin, pase lo que pase que sea lo mejor para ti.
Un besote.
No