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Días de lluvia
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Magia

Estoy deseando que abran la tienda esotérica y de consultas de tarot enfrente del trabajo.
No es que tenga intenciones de dejarme allí el sueldo, porque considero que tengo la gran suerte de no estar desesperada ni necesitar agarrarme a un clavo ardiendo. Pero pienso que un poco de guía espiritual alternativa no viene mal a nadie.

De entre las personas que se dedican a leer el futuro, un buen porcentaje se aprovecha de clientes deprimidos que ya no creen ni en ellos mismos y acuden a ellas por simple desmoralización. Les exprimen los bolsillos beneficiándose de su dolor, prometiéndoles la felicidad a corto plazo con determinados ungüentos o el asesoramiento inequívoco mediante sesiones continuadas.



Mi madre acudió hará poco más de un año a una vidente, con la excusa de acompañar a una amiga suya, que depende de la bruja en cuestión como de una psicoterapeuta, ya que ha acertado siempre en todas sus predicciones.
Mientras esperaba su turno, echó un vistazo a todos los objetos que vendían en la antesala de la consulta. Había cosas francamente interesantes, libros de magia, esencias, velas preparadas, incienso…
Hojeaba un libro de psicología cuando entró una clienta, joven, que buscaba alguna forma de atraer a la persona amada. Le vendieron un aceite que debía aplicar… a su objetivo en cuestión. Ella en ningún momento dudó de la efectividad del bálsamo, pero su gran preocupación era cómo diablos iba a conseguir rociar al pobre chico con el producto. Si apenas se atrevía a hablar con él, ¿con qué excusa iba a aplicarle el aceite al muchacho?
Me encantaría conocer el fin de esta historia, pero creo que nunca sabremos qué sucedió con la chica, el chico y el aceite…

Pero también está la otra parte del porcentaje, tanto de profesionales de la videncia como de clientes. Si una vidente realmente tiene un don, lo cual es relativamente fácil de comprobar, y un cliente tiene las cosas claras, la combinación puede resultar ideal.
Yo soy feliz con mi vida, y no quiero que me predigan un futuro que tal vez no me guste. Sólo quiero tener en casa las mismas velas y el mismo incienso que utilizo ahora, pero si tienen propiedades terapéuticas, relajantes y mágicas varias, mejor que mejor.
También me gustaría saber si tendré mi tan ansiada aventura o incluso provocar que tenga lugar (esperemos que no haga falta un aceite, pero, llegado el caso… todo se andará). Cuando una persona desea mucho algo, el universo se pone en marcha para que lo consiga, decía Paulo Coelho en El Alquimista. Tal vez entre el universo, la vidente y yo logremos llegar a la meta.



Tengo una amiga que se autoproclama medio bruja, y que a la vez se ríe de las videntes y tarotistas. Hay pocas cosas que me irriten, pero una de ellas es la inconsecuencia. Si crees en tus propias predicciones, ¿cómo no vas a creer en la adivinación? Es como no creer en un dios y rezarle…
Mi amiga asegura con su característica firmeza, que a veces me crispa, que jamás tendré esa aventura.

Eso ya lo veremos.

La lástima es que no puedo dar pasos de gigante, y me tengo que limitar a enviar señales apenas perceptibles. Porque no es cualquiera, es mi jefe. Y mi amiga, lejos de quitarme la idea de la cabeza, consigue que mi proposición cobre firmeza.

Quiero, quiero, y quiero.
Y si la magia me ayuda… bienvenida sea.
 
 
Comentario:
Una vez me hicieron una carta astral a mi pesar. La madre de un amigo se dedica a esto de forma profesional y echa cartas, arroja predicciones y avienta suposiciones bajo un pago bastante generoso. Mi amigo se empeñó, consiguió los datos que quería (muy prolijos, qué cansancio) y salieron varias páginas de bonitas descripciones de personalidad, predicciones y suposiciones.

La carta astral era lo suficientemente ambigua como para coincidir con casi todo el mundo. Pero yo no me vi reflejado. Así lo dije. La señora me miró, se sonrió y dijo: "Bueno, te ha salido gratis". Y yo le contesté: "Lo gratuito siempre tiene poco valor". Tengo el don de poder ver dentro de las personas que tengo delante y sé que la señora se sonrió, por dentro, con mucha ironía: estuvo a punto de contratarme para su consulta.

Si el futuro se puede ver, es que ya está, de alguna forma, predeterminado. Y eso quiere decir que no somos libres. Prefiero la libertad y procuro destruir todos los pronósticos. No siempre se puede lo que se quiere, pero que no sea por falta de voluntad.
 
Comentario:
Es una lástima que el amuleto este sea intransferible (eso dice mi hermano), porque si no te lo regalaba, de verdad... Mi problema es que yo, con amuleto o sin él, ya hago este tipo de cosas raras como recoger a desconocidos en casa, y ahora con el dichoso pedrusco, lo que me dan ganas es de llevarle la contraria y de cerrar mi puerta a todos esos supuestos pretendientes...

La tienda esotérica que van a abrir enfrente de tu trabajo ¿es de confianza? Porque dice mi hermano que eso es muy importante, que no todas las velas, inciensos y demás tienen cargada la misma energía...
 
Comentario:
Acabo de descubrir tu blog...

Yo nunca he creído mucho en estas cosas, pero mi hermano parece tener un don especial para esto, y desde que me regaló un amuleto (que yo llamo "el amuleto del amor") la verdad es que están pasando unas cuantas cosas raras en mi vida... lo malo es que yo no quiero que pasen... a veces pienso que más que un amuleto me ha regalado una maldición...

En lo que si creo es en el viejo dicho de "querer es poder", pero más que una cuestión de que el universo se ponga en marcha, creo que es una cuestión de poner nuestra voluntad en marcha... y es que muchas veces no sabemos lo que somos capaces de hacer, hasta que nos ponemos a ello.
 
Comentario:
Estoy de acuerdo contigo en lo que dices sobre la inconsecuencia. No he creído nunca demasiado en ello, pero como gallego que soy, tampoco descarto que pueda existir...Hace poco conocí a una persona con ese don, que no se dedica profesionalmente a ello, sino que cuando lo juzga conveniente, te dice lo que cree importante. Y sí que cuando la vi sentí mucho respeto ante ella, como sí mirase muy diferente a la mayoría de la gente, como si apuntase adentro, donde sólo me han mirado así muy pocas personas: mis padres, mi hermana, A...
Un beso, Lluvia.
No