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¡Ojú, qué barbaridad!
Acerca de
Ignacio Díaz Pérez es periodista. Trabaja en la sección local de El Mundo en Sevilla desde 1998, donde también realiza labores de cierre. Ha trabajado en Diario 16 Andalucía, Canal Sur Radio, Radio Guadaíra, Radio Utrera y la agencia Mencheta, entre otros medios.
Sindicación
 
Sorteo
Tener una vivienda (aunque sea pagando, en interminables plazos durante treinta, cuarenta o cincuenta años) parece que se ha convertido en algo así como ganar la lotería. La administración, incluso sortea, bombo en ristre, las viviendas que se levantan sobre suelo público. Pasa, sin embargo, que el acceso a la vivienda es un derecho recogido en la Constitución Española de 1978 (que hasta ahora nadie ha derogado, ni tampoco se ha modificado), en su artículo 47: "Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos".
Por cierto, ante las "realidades" de que informan algunos periódicos hoy en relación con las viviendas de Emasesa y con la posición que ocupa Sevilla en el ránking europeo en construcción de VPO, no sé por qué coño hay gente que está convirtiendo en apartamentos escuchimizados locales comerciales repartidos por la ciudad.
Sin comentarios.
 
Vuelos baratos
No termino de entender la polémica sobre los vuelos baratos en Sevilla. A ver si resulta que ahora es malo que para salir de esta isla (aeroportuariamente hablando) haya compañías de bajo coste que no obliguen a gastarse cuatrocientos euros en un billete de avión. Entiendo que el congresista (en el sentido amplio de la palabra) que venga de mangazo y a gastos pagados por su empresa o administración a participar en un "evento congresual" en Sevilla quiera viajar y dormir y comer a tutiplén. ¿Pero qué pasa con quien se lo tiene que pagar de su bolsillo?
Además, no se trata sólo de quién venga a Sevilla. Supongo yo que el servicio público (¡ay, las privatizaciones!) implica también facilitar a los sevillanos que lo deseen poder viajar fuera a precio razonable... Ojo, parece que las compañías de bajo coste regalan los billetes. Y tampoco es eso. Quien haya volado con ellas lo saben. ¿Como era aquello de los duros y las pesetas? Como siempre, en el término medio está la virtud.