Políticos
Deciamos ayer... que en política no están los mejores, por supuesto. Ni siquiera eso. Los que están, en su mayoría, no son ni buenos. Pero están. Que es mérito suficiente para seguir estando. Ambición, buenas tragaderas y anteojera para no ver más que lo que interesa. Formación, justita, basta con saber repetir con buena voz las consignas. Y experiencia, a ser posible ninguna. Lo que se lleva no es llegar a la política con la vida resuelta, sino para resolverse la vida. ¿Ideología? ¿Qué es eso? ¿Principios? Los que diga donmanué, sea donmanué Manolo, Javi o Gaspar. Ya lo dijo Marx, Groucho: "Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros".
En la Feria lo he visto. Dos mujeres en la puerta de la caseta del PSOE. Vestidas de gitana, que no de flamenca, por lo del libro de estilo de lo políticamente correcto, que ahora lo que pega son las minorías. La locutora de una televisión local afín (afín al poder, se entiende), explica que los gerifaltes no han querido atender a los medios, y les pregunta a ellas: "¿Cómo están ustedes pasando la Feria?" Divinamente, le responden. Y más con este alcalde, explican con tenso rictus, a medio camino entre la interpretación y la vergüenza, "que nos ha dejado una feria la mar de buena y el centro, que lo ha puesto de maravilla".
Pues qué quieren que les diga... La feria está como siempre. Yo no he sido capaz de notar el sello progresista en el real, en serio. Y el centro... ¡Ay! Si a mí, en mi casa, me hacen una obra como la que han hecho en el centro, el albañil la tiene que levantar enterita y hacérmela de nuevo. ¿Se entera? Y no creo yo que, si el alcalde, en su casa, hubiera pagado, de su bolsillo, una reforma de la vivienda, hubiera aceptado una chapuza como la del centro.
¡Ah, claro....! Que no es su casa, sino la casa común (o la del pueblo) lo que importa... Y que no es dinero de su bolsillo, sino del de todos...
Así, sí.
En la Feria lo he visto. Dos mujeres en la puerta de la caseta del PSOE. Vestidas de gitana, que no de flamenca, por lo del libro de estilo de lo políticamente correcto, que ahora lo que pega son las minorías. La locutora de una televisión local afín (afín al poder, se entiende), explica que los gerifaltes no han querido atender a los medios, y les pregunta a ellas: "¿Cómo están ustedes pasando la Feria?" Divinamente, le responden. Y más con este alcalde, explican con tenso rictus, a medio camino entre la interpretación y la vergüenza, "que nos ha dejado una feria la mar de buena y el centro, que lo ha puesto de maravilla".
Pues qué quieren que les diga... La feria está como siempre. Yo no he sido capaz de notar el sello progresista en el real, en serio. Y el centro... ¡Ay! Si a mí, en mi casa, me hacen una obra como la que han hecho en el centro, el albañil la tiene que levantar enterita y hacérmela de nuevo. ¿Se entera? Y no creo yo que, si el alcalde, en su casa, hubiera pagado, de su bolsillo, una reforma de la vivienda, hubiera aceptado una chapuza como la del centro.
¡Ah, claro....! Que no es su casa, sino la casa común (o la del pueblo) lo que importa... Y que no es dinero de su bolsillo, sino del de todos...
Así, sí.





