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¡Ojú, qué barbaridad!
Acerca de
Ignacio Díaz Pérez es periodista. Trabaja en la sección local de El Mundo en Sevilla desde 1998, donde también realiza labores de cierre. Ha trabajado en Diario 16 Andalucía, Canal Sur Radio, Radio Guadaíra, Radio Utrera y la agencia Mencheta, entre otros medios.
Sindicación
 
Cínico
Pensé que iban a tardar más en explicarnos lo que habíamos votado. Pero no. Ya hay quien se ha preocupado por dejar bien claro que a los alcaldes lo eligen los concejales y no los ciudadanos. Y que da igual lo que haya votado la ciudadanía, que ahora les toca votar a ellos. Casi ná.

También han dicho ya que "la izquierda plural" (pónganle falta) ha ganado las elecciones, aunque los dos partidos que hacen plural esta izquierda hayan perdido, juntos y por separado, votos con respecto a 2003. Y que "todo lo demás" son "anécdotas".

Alfonso Rodríguez Gómez de Celis está para eso, al fin y al cabo. No vamos a reprocharle a estas alturas de la película sus dotes de manipulador. Yo pienso que todo es más fácil. Los números están ahí (y si alguien no los sabe aún, que no creo, que lea más abajo). Ahora sólo hay dos opciones: o se deja que gobierne la lista más votada, o se buscan argumentos para justificar que la suma de dos minorías (vaya usted a saber, además, lo que pensarán los votantes; pero éstos ya no cuentan hasta dentro de cuatro años) desbanque a la opción por la que han apostado más ciudadanos.

Los pactos son perversos, en general, no sólo en Sevilla. Igual de perverso me parece lo de Camas, o lo de Écija, donde la lista más votada ha sido la del PSOE y donde la suma de distintas fuerzas minoritarias podría dejar a este partido en la oposición. ¿Es eso lo que quieren los ciudadanos?

Ahora bien, si los pactos son perveros, los argumentos para justificarlos resultan cínicos. Muy cínicos. Pero muy elocuentes de lo que realmente ha llevado a cada uno a dedicarse a la actividad política.
 
Comentario:
Estimado Sr. Paris:

En primer lugar, gracias por seguir tan atentamente el hilo de mis apreciaciones.

En segundo lugar, tiene usted razón: IU no ha dejado de advertir que votar a esta formación era entregar, si la aritmética lo permitía, el bastón de mando a Monteseirín. Nada que objetar. Pero es evidente que por esa razón, IU ha pasado de ser la tercera fuerza política en España a un partido marginal integrado sólo ya por muertos de hambre de poder. En cualquier caso, nada que objetar. Por mi parte, hace años que dejé de votarlos.

Sí quiero dejarle a usted claro que yo no me rasgo las vestiduras por nada y menos por las miserias de la política. No soy yo, precisamente, el miserable que mercadea por una cartera, una par de coches oficiales, tres despachos y unos euros de dinero público para administrar a mi antojo entre mis amistades.

Comparto con usted, además, que los pactos de gobierno son perfectamente legales. Si no, tendríamos por gobernantes a delincuentes. Pero, en contra de lo que manifestaba el señor Gómez de Celis, la democracia no dicta que al alcalde lo elige el pleno... La que dicta eso es una ley electoral, aprobada en el Parlamente por políticos, ninguno de los cuales estaría en estos momentos dispuesto a modificar. Por ejemplo, planteando la posibilidad de una segunda vuelta o la elección directa de los alcaldes, de manera separada a la de los plenos, como ocurre en algunas regiones de Alemania.

El fraude al electorado de IU se produjo hace años, por otro lado. En ningún caso, además, planteo la posibilidad de que IU apoye al PP. Mis tesis no apuntan a nombres, por lo demás, sino a situaciones: ponía el ejemplo de Camas y de Écija; si quiere, le añado el ejemplo de Canarias...

Por último, quiero decirle que es muy discutible, desde el punto de vista democráctico o ciudadano, la conclusión a la que usted llega de que el gobierno PSOE-IU ha salido reforzado en estas elecciones. Es cierto que la aritmética les ha dado un concejal más. Pero hay 11.095 personas que hace cuatro años votaron al PSOE o a IU y que el domingo pasado prefirieron quedarse en su casa antes que ir a votar a quienes los han gobernado en el último mandato.

Un saludo.
 
Comentario:
Pues si hablamos de fraude al electorado, y sin entrar en cuestiones de legalidad o ilegalidad, que lo legal no es siempre sinónimo de rectitud y sentido común, a mí me parece que si hay 124.000 ciudadanos que quieren que Monteseirín sea alcalde y 128.000 que quieren que lo sea Zoido, la cuestión está clara.

Cualquier juicio de valor que hagan nuestro políticos sobre la intencionalidad de los votantes no deja de ser eso, un juicio de valor que, curiosamente, arroja resultados distintos dependiendo de quién lo haga, lo que supone un claro indicio de manipulación interesada.

¿Por qué tienen miedo nuestros políticos a las listas abiertas y la segunda vuelta? No hace falta que nadie conteste. Es una pregunta retórica.
 
Comentario:
Hace unos días decía usted que no quería que se alterara el sentido de su voto. Bien. ¿Duda alguien de que en Sevilla votar a IU era votar al PSOE? ¡Si lo han dicho sin remilgos, sin tapujos, que aspiraban a gobernar juntitos otra vez! No entiendo entonces por qué se rasga ahora las vestiduras. El pacto PSOE-IU es perfectamente legal. De hecho, es aceptable el argumento de que el gobierno local ha salido reforzado por cuanto que es un objetivo que ha logrado un concejal más. Más oculto me parecería que Torrijos apoyara ahora a Zoido. Más perverso y más cínico sería eso, por el fraude al electorado de IU. ¿No cree?
 
Comentario:
"Mantener el criterio general de que gobierne la lista más votada es un disparate absolutamente antidemocrático", López Garrido dixit.

No me lo ha contado nadie. No lo he leído en ningún sitio. Acabo de verlo en la "tele" diciéndolo con mis propios ojitos. La frase no requiere comentarios adicionales. Define por sí sola el concepto de democracia que tienen nuestros políticos.

Salu2


 
Comentario:
Estoy de acuerdo con lo de X. Esto es pura pornografía política.
 
Comentario:
Ok. Llamémosle... X
 
Comentario:
Efectivamente, perverso pero legal. Y si es legal...
 
Comentario:
No te equivoques, Ignacio Díaz. Los pactos no son perversos, la ley los permite así. Lo que es perverso es la ley que regula la actividad de los partidos políticos (no sé su nombre exacto), que es la que propicia todos estos tejemanejes. Una ley de principios de la democracia, que se quedó obsoleta hace muchos, muchos años y a la que no se le hinca el diente por la sencilla razón de que no le conviene a los partidos políticos.
Ni a los que han ganado estas elecciones ni a los que las han perdido.
No