¡Ojú, qué barbaridad!
Acerca de
Ignacio Díaz Pérez es periodista. Trabaja en la sección local de El Mundo en Sevilla desde 1998, donde también realiza labores de cierre. Ha trabajado en Diario 16 Andalucía, Canal Sur Radio, Radio Guadaíra, Radio Utrera y la agencia Mencheta, entre otros medios.
Sindicación
 
Barakaldo
Me prometí a mí mismo no dedicar ni una línea de este blog a los criminales. Pero ello no me evita la frustración, las náuseas, la rabia, el desasosiego o no sé qué sensación que soy incapaz de describir con palabras que el terrorismo me provoca.

Acabo de ver en los informativos las imágenes de un autobús ardiendo, quemado por unos gamberros en Barakaldo. La propaganda, pienso, es la que propaga (perdón por la necesaria redundancia) el terror. Además, ¿dónde está la noticia en un hecho que, por desgracia, ha dejado de ser extraordinario para ser habitual, rutinario...? ¿De cuántos autobuses incendiados no imformamos los periodistas en Líbano, Bagdad...?

Tras las imágenes del autobús quemado, he visto otras de la izquierda abertzale manifestándose en demanda de no sé qué derechos (tendría gracia, si no diera asco). Y he recordado manifestaciones ciudadanas con mayor éxito de convocatoria y con una tabla de reivindicaciones objetivamente más justa e infinitamente menos sangrienta, a las que los medios de comunicación no hemos hecho el más mínima caso.

El debate está ahí. Ni pretendo resolverlo, ni imponer una posición que yo mismo no tengo clara. ¿De las circunstancias concretas de cuántos presos no informamos? Hoy me he enterado de que De Juana Chaos ha comido el rancho carcelario, como los demás reclusos, en la prisión de Aranjuez. ¿Y a mí, qué? Como si se le atraganta...

El periodismo tiene una responsabilidad. Supongo que deberíamos volver a informar sólo de lo noticioso, es decir, de lo novedoso, de lo extraordinario, no de lo tristemente habitual y cotidiano. ¿Quién es Pernando Barrena para, con sus declaraciones amenazantes, haga que a una familia de Cáceres, de Cuenca o de Sanlúcar la Mayor se le atragante la cena?
 
Comentario:
Uno de los principios básicos de la democracia y de un estado de derecho es la libertad de prensa y de información. Que en España -digo España, con eñe de España- unos tipos encapuchados obliguen a los pasajeros de un autobús a bajarse y luego le prendan fuego es noticia y debe informarse de ello. La forma de desanimar a esos caníbales no es dejando de informar sino metiéndolos en el trullo. Por eso, hay que informar de que De Juana Chaos deja de comer para echarle un pulso al Gobierno y por eso hay que informar de que el Gobierno se deja echar el pulso y doblar la muñeca.
La información está por encima de todo eso. Si la información se utiliza como un elemento más al servicio de unos fines que no sean la libertad, ya sea contando ciertas cosas o callando otras, entonces estaremos perdidos. Y en este caso, cuando hablo de información incluyo dentro la opinión de la prensa.
Dicho esto, una puntualización. Hay que distinguir la información y la opinión que legítimamente ejercen los periodistas de la ESPECULACIÓN, de jugar a ser agentes del CNI o del CESID o de la CIA o del FBI. Y digo esto porque esta mañana me ha escandalizado el juego de los señores de la tertulia de Onda Cero a ver qué es lo que puede hacer ETA: ¿Volverá al tiro en la nuca? ¿Pondrá coches bombas? ¿Secuestrará a alguien importante? ¿Matará a uno del PP? ¿O será del PSOE? ¡Pero esto qué es! Hablar de eso, especular con eso, con cosas tan importantes como ésas, es contribuir a sembrar entre la población el terror que quiere ETA. Eso es lo que no se puede consentir. En ese juego es en el que no debemos entrar. Y que conste que me sorprende que Carlos Herrera, sin duda el que más aporta en la radio de por la mañana, haya entrado hoy ahí. Sabemos que habrá un atentado, de eso no tenemos dudas, pero como empecemos a comernos el coco con el cómo, cuándo, dónde y contra quién, entonces estaremos sembrando el terror. Es todo.
 
Comentario:
Es que no es ése el debate. Al menos, no es el que yo planteo. No se trata de ocultar información, de esconder nada... Sino de hacer un ejercicio de reflexión sobre qué información estamos dando.

Y sí, estoy convencido de que necesitan a los medios de comunicación para extender el miedo mucho más allá de la calle de Barakaldo en la que ardió un autobús anoche.

Gracias por participar.

Un saludo.
 
Comentario:
Algunas preguntas retóricas. ¿Tú crees que ellos necesitan a los periodistas para conseguir el efecto deseado? ¿Piensas que la ausencia de información le hace algún daño a los asesinos y algún bien a los ciudadanos?

Insisto. Si tengo que elegir entre estar desinformado y causar un hipotético daño a la estrategia terrorista o disponer de toda la información y poder tomar partido en base a la misma, lo tengo claro. Bastante daño le hace a la democracia la desinformación voluntaria y el espíritu acrítico con que muchos ciudadanos se enfrentan a las urnas, como para que encima se plantee la autocensura descarada, que de la sutil ya tenemos más raciones de las que nos creemos.

Saludos

P.D. Y aquí termino, porque nuestras posturas ya están suficientemente claras.
 
Comentario:
Y puede que los asesinos sientan que sus acciones tienen el efecto deseado...
 
Comentario:
Quizás tu desprecio y el de los que lo tenemos claro no varíe, pero puede que se ganen a algunos indecisos para la causa.

Salu2
 
Comentario:
Igual tienes razón. Yo tengo mis dudas. A mí no me importa lo que coma De Juana Chaos. Ni me interesa si queman autobuses: mi desprecio hacia ellos, que matan a personas, no aumenta ni disminuye por cómo traten a los autobuses, ni a los cajeros automáticos.

Un saludo.
 
Comentario:
Pues ya que lo preguntas, yo prefiero que se dé la información y ser yo quien decida si me interesa o no. Si nos intoxican todos los días con los polvos que le echan a una fulana de GH o las miserias de los famosillos, no creo que sea tan grave que sepamos lo que come un asesino, sobre todo cuando de eso depende que haya un detritus menos en el planeta. En cuanto a informar de lo que dicen los dirigentes de esos partidos ilegales, que no inexistentes, lo lamentable es que haya algo de lo que informar. Es el Estado el que debe silenciarlos con la ley en la mano, no los periodistas. Y si no, que cambien la ley, pero que mientras no lo hagan, no permitan el choteo de que organicen ruedas de prensa todos los días para hablar en nombre de un partido ilegal.

Salu2
 
Comentario:
No soy amigo de los Estados Unidos. Nunca lo fui. Pero he de reconocer que el 11-S un gran pacto de la Administración con los medios de comunicación hizo que no se emitieran determinadas imágenes de los atentados de las Torres Gemelas.
Aquí, en España, debiéramos llegar algún día a un pacto de este tipo: no a las ruedas de prensa de HB (o como se llamen); no a imágenes de la kale borroka (sólo leves referencias a "incidentes"); no a declaraciones que huelan a terrorismo; no a informaciones relacionadas de alguna u otra manera con ETA;... y así un largo etcétera.
Esto no se llama derecho a la información, se llama de otra manera: no hacerle el juego propagandístico a estos asesinos.
 
Comentario:
¿Y lo es lo que coma ese asesino? ¿Y lo es que los dirigentes de esos partidos que no existen digan lo que hemos oído ya hasta la saciedad?
 
Comentario:
Desgraciadamente, no puede dejar de ser noticia que un asesino haya estado a punto de irse a su casa por el cinismo de un presidente, que los representantes de un partido ilegalizado den ruedas de prensa día sí y día también actuando como tales, que quien negociaba con ETA estando en la oposición reclame una lealtad que él nunca tuvo.

saludos

No