Una copa
Soy sevillista. Y como tal, aunque no soy fanático, llevo algo más de un año disfrutando de la nada racional felicidad que producen los triunfos deportivos.
Sin embargo, empiezo a sentir cierto hartazgo de celebraciones, baños de masas, discursos desde los balcones y demás farfolla que rodean a los triunfos del Sevilla.
Hasta ahora, al menos, salvo por el exceso, la cosa no se ha desbocado. Y esperemos que así siga. Lo que no quisiera llegar a ver, por nada del mundo, es que a José María del Nido se le ocurriera llevar el trofeo a, pongamos por caso, la iglesia de San Benito, en la Calzada, para la boda de, imaginemos igualmente, Jesús Navas o Antonio Puerta.
Eso indicaría qe ha llegado el comienzo del fin. Y es algo que no queremos, ¿verdad?
Sin embargo, empiezo a sentir cierto hartazgo de celebraciones, baños de masas, discursos desde los balcones y demás farfolla que rodean a los triunfos del Sevilla.
Hasta ahora, al menos, salvo por el exceso, la cosa no se ha desbocado. Y esperemos que así siga. Lo que no quisiera llegar a ver, por nada del mundo, es que a José María del Nido se le ocurriera llevar el trofeo a, pongamos por caso, la iglesia de San Benito, en la Calzada, para la boda de, imaginemos igualmente, Jesús Navas o Antonio Puerta.
Eso indicaría qe ha llegado el comienzo del fin. Y es algo que no queremos, ¿verdad?





