En lo que se entretiene la profesión
Asisto entre divertido y sorprendido a la polvareda que en algún blog (no en éste) dedicado a la profesión de periodista en Sevilla se ha levantado a raíz de que alguien, cuya identidad desconozco pero admito que tampoco me interesa lo más mínimo conocer, me ha señalado como el administrador y alma mater del mencionado foro.
Me parece bien. Podrían haber dicho de mí cosas peores. Por ejemplo, que me invento las informaciones. O que trabajo al dictado de algún grupo político o económico. O que mis informaciones tienen que rectificarse un día sí y otro también. O incluso que cometo faltas de ortografía. O que desvelo la identidad de mis fuentes. O que me firmo los teletipos. O qué se yo...
Pero no han dicho nada de eso. Sólo que yo soy quien se esconde tras la identidad de alguien que ha creado un foro para que los más ociosos de la profesión se entretengan en decir lo que no se atreven a decir a la cara de los demás.
La profesión de periodista es preciosa. Sobre todo cuando es honesta. Tiene sus puntos flacos, cómo no. Pero yo también pienso, como Juan Miguel Vega (un artículo sobre su novela La Madrugá ha destapado la caja de los truenos sobre la identidad de Hason), que el periodismo es el oficio de buscar la verdad para contarla. Digo buscar, no encontrarla. Ojalá fuera fácil. Pero nadie ha dicho nunca que lo fuera. Hay que trabajar con honestidad, por supuesto, asumiendo la posibilidad del error. Pero firmemente convencido de que lo que uno hace tiene su valor. Allá cada cual con su conciencia.
Yo, la mía la tengo muy tranquila. Lo que no tengo es tiempo. Lo repito, aun a riesgo de ser pesado. Por eso este blog es de lenta actualización. Lo siento. Reconozco que creí poder llevarlo más al día de lo que lo llevo. Todo se andará. No hay prisa. Quizá (quizá no, seguro) otros periodistas tengan más tiempo para dedicárselo al cibercotilleo. Yo tengo que trabajar. Ese es uno de los puntos flacos de la profesión. Te exige demasiado... Yo, de momento, se lo puedo dar. A dios gracias. Cuando no pueda, o no quiera, me dedicaré a cotillear.
Seguiremos en la brecha.
PD. ¿Y si fuera Hason? Sólo él y yo sabemos la respuesta. Claro que él y yo podríamos ser la misma persona. ¿O no? En cualquier caso, recomiendo la lectura del libro de Juan Miguel Vega. Se lee muy rápido y es fácil reconocer a algunos personajes reales en sus páginas. Hasta ahí puedo leer.
Me parece bien. Podrían haber dicho de mí cosas peores. Por ejemplo, que me invento las informaciones. O que trabajo al dictado de algún grupo político o económico. O que mis informaciones tienen que rectificarse un día sí y otro también. O incluso que cometo faltas de ortografía. O que desvelo la identidad de mis fuentes. O que me firmo los teletipos. O qué se yo...
Pero no han dicho nada de eso. Sólo que yo soy quien se esconde tras la identidad de alguien que ha creado un foro para que los más ociosos de la profesión se entretengan en decir lo que no se atreven a decir a la cara de los demás.
La profesión de periodista es preciosa. Sobre todo cuando es honesta. Tiene sus puntos flacos, cómo no. Pero yo también pienso, como Juan Miguel Vega (un artículo sobre su novela La Madrugá ha destapado la caja de los truenos sobre la identidad de Hason), que el periodismo es el oficio de buscar la verdad para contarla. Digo buscar, no encontrarla. Ojalá fuera fácil. Pero nadie ha dicho nunca que lo fuera. Hay que trabajar con honestidad, por supuesto, asumiendo la posibilidad del error. Pero firmemente convencido de que lo que uno hace tiene su valor. Allá cada cual con su conciencia.
Yo, la mía la tengo muy tranquila. Lo que no tengo es tiempo. Lo repito, aun a riesgo de ser pesado. Por eso este blog es de lenta actualización. Lo siento. Reconozco que creí poder llevarlo más al día de lo que lo llevo. Todo se andará. No hay prisa. Quizá (quizá no, seguro) otros periodistas tengan más tiempo para dedicárselo al cibercotilleo. Yo tengo que trabajar. Ese es uno de los puntos flacos de la profesión. Te exige demasiado... Yo, de momento, se lo puedo dar. A dios gracias. Cuando no pueda, o no quiera, me dedicaré a cotillear.
Seguiremos en la brecha.
PD. ¿Y si fuera Hason? Sólo él y yo sabemos la respuesta. Claro que él y yo podríamos ser la misma persona. ¿O no? En cualquier caso, recomiendo la lectura del libro de Juan Miguel Vega. Se lee muy rápido y es fácil reconocer a algunos personajes reales en sus páginas. Hasta ahí puedo leer.
Comentario:
No seré yo quien coarte a nadie la libertad... Haz lo que te parezca.
Un saludo
Un saludo
Comentario:
Muy bueno, sí señor. Si me das tu autorización lo cuelgo en mi blog.
Saludos,
HASON
Saludos,
HASON





