Terrazas
Las asociaciones de consumidores se quejan de que muchas terrazas de verano en Sevilla (y pone a dos de ejemplo: Casino y Montpensieur, aunque es una práctica muy extendida) se empeñan, de manera aleatoria e intermitente, en cobrar entradas abusivas a los varones mientras dejan entrar a las mujeres sin exigirles pago alguno.
Las asociaciones de consumidores proponen multas e incluso el cierre de las terrazas que actúen de esta manera.
Las empresas que explotan las terrazas (y a los usuarios de las mismas) niegan las acusaciones y se justifican: que si es por seguridad y que, de hecho, en el interior de sus establecimientos no se producen peleas; que si lo que digan las asociaciones de consumidores no es "la Biblia" (sic); y que si éstas desconocen en qué consiste el negocio de las terrazas, lo que prácticamente, vienen a decir, las inhabilita para opinar sobre sus actuaciones.
Todo eso está muy bien. Pero a mí ese tipo de establecimientos (más bien ese tipo de empresas y de empresarios) me parecen de lo más retrogrado y de los más fascista. Incluso estéticamente. Como también me parece de otro tiempo que la gente se humille formando colas, agachando la cabeza y pagando una entrada a un establecimiento en el que va a tomar una copa (o las que sean) que también va a tener que pagar.
Por cierto, en los bares a los que yo voy a tomar copas y en los que no se paga entrada (ni se forman colas, ni nadie decide quién entra y quién no, ni te dan garrafón...) tampoco hay peleas en el interior.
Las asociaciones de consumidores proponen multas e incluso el cierre de las terrazas que actúen de esta manera.
Las empresas que explotan las terrazas (y a los usuarios de las mismas) niegan las acusaciones y se justifican: que si es por seguridad y que, de hecho, en el interior de sus establecimientos no se producen peleas; que si lo que digan las asociaciones de consumidores no es "la Biblia" (sic); y que si éstas desconocen en qué consiste el negocio de las terrazas, lo que prácticamente, vienen a decir, las inhabilita para opinar sobre sus actuaciones.
Todo eso está muy bien. Pero a mí ese tipo de establecimientos (más bien ese tipo de empresas y de empresarios) me parecen de lo más retrogrado y de los más fascista. Incluso estéticamente. Como también me parece de otro tiempo que la gente se humille formando colas, agachando la cabeza y pagando una entrada a un establecimiento en el que va a tomar una copa (o las que sean) que también va a tener que pagar.
Por cierto, en los bares a los que yo voy a tomar copas y en los que no se paga entrada (ni se forman colas, ni nadie decide quién entra y quién no, ni te dan garrafón...) tampoco hay peleas en el interior.
Comentario:
Pues dame un par de nombres, aunque sea pub licidad.





