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¡Ojú, qué barbaridad!
Acerca de
Ignacio Díaz Pérez es periodista. Trabaja en la sección local de El Mundo en Sevilla desde 1998, donde también realiza labores de cierre. Ha trabajado en Diario 16 Andalucía, Canal Sur Radio, Radio Guadaíra, Radio Utrera y la agencia Mencheta, entre otros medios.
Sindicación
 
IBI
Menos mal que ahora (cuando las hipotecas se han puesto por las nubes, cuando el precio de las viviendas se ha estancado, cuando los propietarios ya no pueden vender al precio que hubieran querido, cuando una vivienda tarda meses en poder venderse...), menos mal que ahora, por fin, el gobierno municipal ha decidido poner pie en pared para frenar la especulación inmobiliaria.

Quiere incrementar el IBI hasta en un 50% más para gravar la posesión de inmuebles sin ocupar. Que conste que me parece bien que se adopten medidas para frenar la especulación... Pero no me lo creo. Es, una vez más, pura demagogia.

Por desgracia, ni esa medida ni ninguna otra va a poder frenar ya nada. Primero, porque el propio mercado ya se ha frenado, por culpa de su propio colapso. Y segundo, porque, si damos por bueno que nos desenvolvemos en un sistema de libre mercado, la administración no puede inmiscuirse hasta ciertos puntos en la vida privada. Cualquier juez, me atrevo a decir, que tumbará la medida al primer contencioso que se le plantee al Ayuntamiento a este respecto.

Porque, veamos, si alguien tiene una segunda vivienda (o tercera, o cuarta, es lo mismo), vacía, pero paga su contribución, sus impuestos, hace frente a todas sus obligaciones... ¿Quién puede asegurar que está especulando? ¿Y si esas viviendas están destinadas al uso de su propia familia en el futuro, por ejemplo? Incluso, sin que yo, ideológicamente, lo defienda, ¿bajo qué precepto podemos o puede condenar la administración la especulación, cuando ella especula con sus propios suelos? Ahí están los terrenos de Defensa, por ejemplo, o todo el alambicado contencioso que estamos viviendo en torno a la Ciudad de la Justicia.

Lo que se esconde tras esta medida es otra cosa, de nuevo el afán recaudatorio de la administración, que funde hasta el último euro que pasa por sus arcas y no siempre de la manera que debiera. El despilfarro de dinero público es tan grande que no hay presupuesto municipal que lo aguante, ni los recursos que existen en la actualidad son suficientes para mantener la escalada de despilfarro.

Sigan subiendo los impuestos y sigan gastándose 18 millones de euros en hacer un carril-bici, más de 80 en el tranvía que no llevará a ninguna parte, sigan regalando 42.000 euros a cada familia chabolista para dejar expeditos los solares a las inmobiliarias, sigan pagando facturas por hasta 600.000 euros por obras que no existen y sigan contratando a sus amigos, familiares y camaradas de partido... Habrá que contar con ellos para formar el cuerpo de recaudadores que ya ha anunciado el alcalde. ¿O no?
 
Comentario:
Reconozco que me siento extraño en esta nueva situación...
 
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Reconozco que me siento extraño en esta nueva situación...
 
Comentario:
Hoy no lo critico, Sr. Díaz.

Suscribo su artículo palabra por palabra.
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