Antonio
He escrito muchas veces sobre su problema. Un problema sin solución. Antonio vaga dejado de la mano de las administraciones públicas, que miran para otro lado con vergüenza por su proceder. Antonio, socialista y sindicalista de UGT de toda la vida, no cree ya en nada. Ni en el partido, que le ha dado la espalda, ni en el sindicato, ni en las instituciones, ni en la justicia... ni en la democracia siquiera. Convencido de tener razón en su pelea con las administraciones, hasta el último momento pensó que su problema tendría solución. "La vivienda está en garantía", se decía. "La Junta tendrá que repararme la casa", se ilusionaba. Se la entregaron defectuosa, el TSJA dictó una sentencia dándole la razón... Pero nadie hizo nunca nada por reparar la vivienda.
18 años después, Antonio está en la calle. El banco subastó la vivienda que dejó de pagar. Él lo entiende. "El banco tiene que cobrar lo suyo", se repite a sí mismo.
La que han cometido contra él es una de las mayores injusticias que he conocido nunca. Y se hubiera evitado simplemente con que la Junta hubiera reparado la arqueta de la casa. ¿De cuánto dinero hablamos? ¿Un millón de pesetas, medio millón... dos millones? De vergüenza.
18 años después, Antonio está en la calle. El banco subastó la vivienda que dejó de pagar. Él lo entiende. "El banco tiene que cobrar lo suyo", se repite a sí mismo.
La que han cometido contra él es una de las mayores injusticias que he conocido nunca. Y se hubiera evitado simplemente con que la Junta hubiera reparado la arqueta de la casa. ¿De cuánto dinero hablamos? ¿Un millón de pesetas, medio millón... dos millones? De vergüenza.
Comentario:
Ignacio, no es exactamente como lo pintas. Teniendo razón en lo principal, su problema de la red de alcantarillado, Antonio ha creado muchos problemas a sus vecinos, se ha negado a soluciones posibles, se ha creido su propio protagonismo, se ha convertido en Mesías, se ha negado al dialogo. Al final, se ha querido convertir en víctima





